“Nunca es tarde para poder evaluar una alta capacidad en una persona”

FORO LA REGIÓN

Aurora López analizó en el Foro La Región las desafíos que aún quedan por resolver alrededor de las altas capacidades

Publicado: 15 may 2025 - 23:43 Actualizado: 15 may 2025 - 23:45
Aurora López, durante su ponencia en el Foro La Región, “Mirando de frente las altas capacidades”.
Aurora López, durante su ponencia en el Foro La Región, “Mirando de frente las altas capacidades”. | Marcos Atrio

Aurora López Gil es licenciada en medicina y cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en medicina familiar y comunitaria en el Hospital Universitario 12 de Octubre. Cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector de la salud y está formada en altas capacidades.

Actualmente, lidera el proyecto De Frente a la Superdotación, una iniciativa que brinda acompañamiento, asesoramiento y un espacio seguro para que tanto adultos como adolescentes con altas capacidades puedan expresar sus inquietudes y desarrollar todo su potencial.

Esta profesional fue ayer la protagonista de una nueva edición del Foro La Región, donde trató las principales cuestiones a las que se enfrentan las personas con un cociente intelectual elevado, enumerando los interrogantes, miedos y aquellos desafíos con los que se ven obligados a lidiar en su día a día.

Pino Díaz, profesora de la Universidad de Vigo y doctora en psicología, fue la encargada de presentar a la ponente y la conferencia, bajo el título “Mirando de frente las altas capacidades”. En este sentido, empezó destacando que el tema a tratar “es de enorme interés, no solo por curiosidad, sino también por necesidad social”, ya que aunque “el talento siempre ha interesado a lo largo de la historia, hoy en día las altas capacidades no son lo mismo que hace unos años”.

Parte del público asistente a la charla.
Parte del público asistente a la charla. | Marcos Atrio

Con este pretexto, cedió la palabra a Aurora López, “una voz autorizada para tratar el tema”, que reconoció de primeras la evolución que se ha dado en los últimos 15 años -aproximadamente-, en lo referente a la evaluación de altas capacidades. A partir de ahí, fue desgranando el tema a tratar.

Empezó poniendo en contexto a los asistentes. “Si miramos la campana de Gauss de la inteligencia, el grueso de la población está en un cociente intelectual de 100, a partir de 120 o superior entramos en el mundo de la alta capacidad”, explicó. Además, desde un primer momento quiso dejar claro que estar en esos valores, es decir, tener una alta capacidad en sí misma, “no garantiza que vayas a tener éxito en la vida, va a depender de la orientación y atención que se le dé”.

En este sentido, una de las cuestiones en las que más insistió a lo largo de su ponencia fue en la necesidad de “evaluar y potenciar” a tiempo las altas capacidades, “para conseguir el máximo de cada persona”.

Realidad distorsionada

A menudo, cuando se habla de personas con un cociente intelectual elevado se usan términos como “genio” o “superdotado”. “Las imágenes que aparecen en internet al buscar estos términos son de niños delante de una pizarra con un montón de números y no tiene por qué ser así”, apuntó López, “también se dedican al arte y hay muchos deportistas de élite que son superdotados”.

De este modo, aseguró que “la alta capacidad se da igual en hombres y mujeres, en cualquier continente y raza, en familias con recursos altos o bajos”, incidiendo en que, una vez se detecte, “todo dependerá en cómo se enfoque la posibilidad de desarrollarla”.

"La falta de formación e información en sanitarios, docentes y padres es una tarea pendiente muy importante"

Hablando sobre el tipo de perfil que suelen presentar estas personas destacó que en el caso de las mujeres suelen identificarse mucho más tarde, ya que por lo general, “tienen una alta capacidad académica, pero se esconden, no les gusta resaltar”. Por otra parte, señaló que “una alta capacidad necesita que le expliques las cosas, hacen muchas preguntas, porque tienen muchas curiosidades”. Además, resaltó que se trata de algo genético y que cuando se detecta un caso, es probable que otros familiares -hermanos o padres- también tengan altas capacidades.

En este sentido, aunque lo habitual y lo más recomendable es detectarlo a edades tempranas, la ponente resaltó que “nunca es tarde para poder evaluar una alta capacidad en una persona”. Con todo, aunque se calcula que el 10% de la población está superdotada, la inmensa mayoría no está reconocida como tal. “La falta de formación e información en sanitarios, docentes y padres es una tarea pendiente muy importante”, reflexionó López.

Detectar los casos es una tarea primordial, ya que ignorar las altas capacidades puede tener consecuencias negativas. “En la adolescencia, la no identificación puede dar lugar a problemas como el aburrimiento, aislamiento y bajo rendimiento”, indicó la experta, que además aseguró que “sin intervención las personas de altas capacidades pueden sufrir, bullying, ansiedad y depresión”.

Para finalizar, celebró que ahora existen protocolos a seguir, una vez se detectan los síntomas. Sin embargo, lamentó, una vez más, que en muchos casos se detecta demasiado tarde o no se llega a identificarlo, porque las evaluaciones no se hacen como corresponde.

Falta de recursos para tratar las altas capacidades

Durante el turno de preguntas, los asistentes aprovecharon para contar sus propias experiencias. Profesores, padres e incluso personas con altas capacidades llenaban la sala. Todos ellos coincidían en las dificultades que siguen existiendo a día de hoy para identificarlas y potenciarlas. “El ratio por aula es un problema, con tantas personas es imposible poder dar la atención necesaria”, apuntó una docente. “Si no tienes recursos económicos estás perdido”, lamentó la madre de una niña con un alto cociente intelectual. ”El problema es de medios personales, no de medios materiales” reflexionó otro padre.

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