Una víctima de trata dice que llegó a Santiago engañada y que fue obligada a prostituirse: "Trabajaba las 24 horas"
SUPUESTA DEUDA
La víctima relata entre lágrimas que fue engañada con la promesa de trabajar como camarera y amenazada para ejercer la prostitución y pagar una supuesta deuda
La sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, ha acogido este miércoles el inicio del juicio contra cuatro acusados de traer ilegalmente a España a una mujer colombiana y, posteriormente, obligarla a ejercer la prostitución para saldar una supuesta deuda. "Me tocaban en la puerta para avisarme de que había un cliente. Trabajaba las 24 horas", ha contado la mujer ante el tribunal.
La vista estaba señalada para las 10,00 horas, sin embargo, las declaraciones de los testigos no arrancaron hasta pasadas las 13,00 horas porque la sala tuvo que dirimir varias cuestiones previas, algunas de ellas con petición de suspensión.
Entre los elementos que generaron división entre las partes estaban las diligencias de investigación realizadas en Colombia para un juicio que ya se celebró por estos hechos, en el que los acusados fueron absueltos en ese país. Las defensas reclamaban que se incorporase toda la documentación a la causa española y que se dejase tiempo para analizarla. El presidente del tribunal, no obstante, consideró que no había motivos para suspender la vista, por lo que ordenó continuarla.
Con la promesa de trabajar en una cafetería
El juicio arrancó con la declaración de la víctima, testigo protegido, que narró ante el tribunal cómo fue captada en 2017 en Colombia bajo la promesa de viajar a España para trabajar como camarera en una cafetería.
"Soy madre soltera y mis padres no trabajaban", ha contado la mujer, que tenía una situación económica "mala" cuando una supuesta amiga suya le dijo que conocía a un hombre español que podía darle trabajo en una cafetería. Según le contó, su propia hermana estaba trabajando en este establecimiento y "ganaba mucho dinero, se había comprado una casa y había arreglado los papeles", ha explicado la víctima.
En Colombia, ella se reunió con este hombre en dos o tres ocasiones, en las que él le explicó que podía llevarla a España a trabajar en uno de sus negocios como camarera. Le explicó el modo en el que podía entrar ilegalmente en España y, según su versión, llegó a entregarle 1.100 euros para hacer entender que tenía solvencia económica y evitar que la parase inmigración, así como el billete de avión, aunque no sabe "quién lo compró".
Además, el hombre le trasladó que con parte de sus ganancias debería pagar una supuesta deuda contraída. Según el testimonio de la mujer, cuando decidió irse estuvo acompañada en el camino al aeropuerto "en todo momento" por este hombre y su mujer, y en Santiago de Compostela la esperaba otro contacto, una mujer, que la trasladó a un piso, donde estuvo residiendo unos días.
Esta mujer fue la que le reclamó los 1.100 euros que le habían sido entregados y le pidió que le diese el pasaporte "como depósito". Luego, le dijo que en Santiago "no había trabajo" y que debían trasladarla a otra localidad, Talavera de la Reina. "Yo me asusté mucho al llegar allí", ha dicho la víctima ante el tribunal. Entre lágrimas, ha contado que fue en ese piso donde la mujer le dijo que "iba a trabajar allí atendiendo a hombres".
"Yo le dije que quería volver a Colombia, llamaron al señor y me dijo que si volvía o no, era mi problema, pero que tenía que pagar una deuda yo o mi familia", ha apostillado. Ante la posibilidad de que le pasara algo durante el viaje, la mujer le dejó los números de tres familiares que, según ha asegurado, el grupo utilizó para amenazarle con hacer algo a su familia si no abonaba el dinero.
Se quedaban con el dinero
Sobre el tiempo que estuvo trabajando allí, la testigo protegida ha contado que la mujer que la "custodiaba" era la encargada de poner los anuncios, elegir a los clientes y recibir el dinero que le pagaban a ella. "Siento que ella fue la persona que me dejó más marcada", ha contado.
Además, la hacía trabajar en cualquier circunstancia y solo la avisaba de que tenía un cliente tocándole la puerta y diciéndole que se arreglara, ya que, según su relato, "trabajaba las 20 horas". "Pensé en dejarlo, pero yo ¿a dónde iba a ir? Tenía una deuda y tenía que pagarla", ha dicho la mujer ante el tribunal. La víctima ha señalado también que, en una ocasión, llegó a recibir una fotografía de un cuchillo procedente de Colombia y que amenazaron a su familia en el país americano.
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