Cómo convertirse en un icono (póstumo)
En las últimas semanas, una mujer se ha convertido en el icono de estilo del mundo de la moda con una peculiaridad: falleció hace casi 30 años. Ella es Carolyn Bessette, la esposa de Kennedy Junior y el espejo en el que todas quieren mirarse a través de looks que captan la esencia de los años 90
El 16 de julio de 1999, John F. Kennedy Jr. pilotaba una avioneta frente a la costa de la elitista Martha’s Vineyard. Le acompañaban su esposa, Carolyn Bessette y su cuñada, Lauren. Sobrevolando las augas del océano Atlántico les esperaba una tormenta dispuesta a cobrarse una nueva víctima con la que seguir alimentando la maldición de su apellido. La tragedia, sobrevenida en alianza con la inexperiencia del piloto, acaparó numerosos titulares que el paso del tiempo fue diluyendo hasta que, un cuarto de siglo más tarde, tan sólo vivía ya en el imaginario popular sin mayor trascendencia.
Hasta que, a principios de 2026, la plataforma Disney+ anunciaba el estreno de “Love Story”, una serie que, como su nombre indica, repasa la historia de amor de la pareja Kennedy-Bessette y, con ella, ha nacido un icono póstumo. Más allá de la polémica que el argumento del audiovisual ha suscitado entre los familiares y conocidos del matrimonio por su posible falta de veracidad con los hechos reales, lo cierto es que está suponiendo un fenómeno más allá de las pantallas.
El escenario nos traslada a las calles de Nueva York en los años 90 en un momento, el actual, en el que la nostalgia por los últimos años de la era analógica es constante en las redes sociales. La estética que imperaba entonces era la del minimalismo, la elegancia y la discreción, dominada por las firmas que vestían al lujo silencioso.
En el momento de su muerte, Carolyn tenía 33 años. Y, si bien su notoriedad mediática nació a raíz de su relación con el segundo hijo de Kennedy y la futura Jackie O, Bessette tenía una carrera propia que trascendía su condición de “mujer de”. Trabajó como publicista en la misma Calvin Klein que definía su estética y no tardó en ascender por estilo propio.
La boda con JFK Junior fue un momento culmen de Carolyn como icono. A pesar de la sobriedad de la ceremonia, su vestido, firmado por Narciso Rodríguez, se convirtió en uno de los diseños más influyentes de la moda nupcial. Sencillo y sofisticado, ejemplificó a la perfección todo su universo estilístico y ha resurgido cual fénix en las carpetas de inspiración de las novias de 2026.
Tan sólo tres años de matrimonio le bastaron para llenar los carretes de los paparazzis, que estaban atentos a cada paseo de la joven para inmortalizar sus looks y permitirnos hoy acceder a su armario. En esas instantáneas podemos analizar un estilo construido a partir de básicos de calidad, líneas rectas, la práctica ausencia de estampados ni colores llamativos, camisetas blancas, pantalones vaqueros y una gama cromática de tonos neutros adornada en ocasiones por accesorios en línea con esa discreción que la dominaba. Echar un vistazo a las fotos de Carolyn Bessette es similar a contemplar y combinar el estilo de Rachel Green y Monica Geller en las primeras temporadas de Friends.
Y esto nos lleva a la gran pregunta… ¿Por qué nos llama tanto la atención el estilo de alguien que falleció hace casi 30 años? Para darle respuesta tenemos, antes de nada, que analizar el contexto sociopolítico mundial en el que Bessette y Kennedy vivieron su estilística historia de amor.
Con el fin de la Guerra Fría se establecían los cimientos de la globalización al tiempo que Estados Unidos libraba su primera Guerra del Golfo -recordemos que hoy estamos inmersos en los orígenes de la tercera-, los Balcanes y Oriente Medio eran hervideros de conflictos que amenazaban seriamente a la estabilidad del mundo por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En el plano económico, se avecinaban tiempos de incertidumbre tras el gran boom de la década anterior y los augurios de un futuro florido eran tan negativos que la sociedad se contagió de un sentimiento de hartazgo al que la moda no permaneció ajena.
Este contexto poco difiere del que vivimos hoy, con titulares bélicos que llegan desde Irán, Israel o Emiratos Árabes y Estados Unidos en el campo de juego, acompañados de una permanente crisis de la vivienda o el mercado laboral con el pueblo peleando por dejar atrás una pandemia que sacudió las bases de la sociedad. Por eso, si a nivel sociopolítico y económico nos estamos mirando en el espejo de los años 90, es lógico que queramos vestir como entonces.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la prematura muerte de Carolyn Bessette dejó su estilo parado en el tiempo con looks que vivirán para siempre en ese minimalismo elegante de los años 90. Así que, si ese espejo de la última gran década analógica nos está devolviendo sentimientos de hartazgo y pesimismo, es de esperar que el icono de estilo en el que nos inspiremos sea el de una mujer que vivirá para siempre atrapada en él.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último