Destinos seguros

Con seguridad y casi con timidez algunos países comienzan a abrirse al turismo y mientras las vacunación avanza las expectativas nos llevan a pensar en la posibilidad de poder viajar (casi) sin mascarillas

Enrique Sancho
Publicado: 28 may 2021 - 04:31 Actualizado: 27 may 2021 - 22:31
Israel impregna de historia y cultura a los visitantes // El paraíso de Phuket nos invita a olvidar este último año.
Israel impregna de historia y cultura a los visitantes // El paraíso de Phuket nos invita a olvidar este último año.

Con la vacunación en marcha y mientras las cosas se van normalizando lentamente, existen algunos destinos que parecen más seguros para viajar próximamente, con todas las prevenciones porque las cosas pueden cambiar en cualquier momento, y donde no hay requisitos para hacerlo o son mínimos.

Israel, un Muro lleno de lamentaciones. Ha sido uno de los países que más rápidamente ha vacunado a su población que ya lo está casi en un 80 %, a punto de conseguir la inmunidad de rebaño y el primero (junto con algunos lugares de Estados Unidos y Gibraltar) que ha autorizado pasear sin mascarilla. Los felices visitantes podrán comprobar el aumento de papelitos con peticiones entre los huecos del Muro de las Lamentaciones en Jerusalén ofrecidos durante los duros meses de pandemia en el lugar más visitado de la ciudad. También disfrutarán de la animación de Tel Aviv y de los mágicos barros y aguas del Mar Muerto en los muchos balnearios que hay en sus orillas.

Egipto, a la espera del Gran Museo. El vecino Egipto también se abre al turismo con pocas limitaciones. Las pirámides que llevan más de 3.000 años contemplando impertérritas del discurrir de la Humanidad y que han visto de todo, esperan ahora ansiosas a su nuevo vecino el Gran Museo Egipcio, el mayor museo de Arqueología del mundo, que competirá con el Museo Nacional de la Civilización Egipcia donde hace poco se trasladaron 22 momias reales en un espectacular desfile, y donde se mostrarán decenas de miles de piezas. Se inaugurará previsiblemente en 2021, pero aún no hay fecha concreta.

Chipre, bajo la protección de Afrodita. Los que lleguen a esta isla comprobarán por qué la diosa Afrodita decidió nacer en este bello entorno surgiendo de las aguas de una de sus playas seductoras, al pie de crestas de montañas perfumadas, y rodeadas de viñedos salpicados de olivos y ruinas antiguas, huertos de cítricos y pueblitos de piedra por donde el dulce vino corre tan libre como las conversaciones del café local. También verán que Chipre, es hoy un país moderno con un destacado patrimonio histórico y cultural y una evidencia viviente de las rutas de la cultura europea. Su pueblo ha logrado combinar su orgullosa historia y su herencia cultural con una infraestructura ultra moderna y un estilo de vida cosmopolita.

Tailandia, del paraíso Phuket a la bulliciosa Bangkok. Los que logren entrar en Tailandia descubrirán que cada provincia contiene sus propios atractivos culturales, históricos y naturales únicos, desde las montañas del norte, repletas de vida silvestre y el hogar de tribus exóticas como las “mujeres jirafa” con sus largos cuellos abrazados por decenas de aros, a los llanos centrales, denominados el “Plato de Arroz de Asia”, o la meseta del noreste que se extiende hasta el río Mekong en la frontera con Laos y las espectaculares playas e islas del sur, como Phuket, Krabi o Koh Samui, entre otras muchas.

Seychelles, el paraíso abierto. Unos cuantos islotes, perdidos en el Índico, se han convertido en santuario de miles de animales y el último refugio de especies vegetales próximas a la extinción. Son también el Paraíso encontrado de unos pocos afortunados humanos. Flora y fauna convierten las Seychelles en un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza, en un lugar perfecto para el descanso. Porque, a decir verdad, hay poco más en ellas. Sobre sus 1,3 millones de kilómetros cuadrados (casi tres veces la superficie de España) de plataforma marítima, apenas 455 son tierra firme (menos que Ibiza) y la mitad es zona protegida, repartida entre 115 islas, muchas de ellas deshabitadas y en las que la vegetación cubre casi todo. Algunas casas aisladas, pequeños grupos de viviendas, como Victoria, probablemente la capital más pequeña del mundo, y los hoteles constituyen los único reductos humanos.

Polinesia, de paraíso en paraíso. Viajar a Polinesia Francesa es uno de esos regalos que todos deberíamos hacernos al menos una vez en la vida. Quizá una experiencia que, tras el largo confinamiento, las sucesivas olas y la excepcionalidad de los últimos meses, sea más necesaria y valorada que nunca. Pero visitar las Islas de Tahití, es disfrutar de uno de los entornos más espectacularmente bellos y diversos del mundo, y supone impregnarse del “mana”, esa fuerza cósmica que surge del corazón polinesio y que simplemente envuelve y renueva todo. Una buena ayuda para evadirse del presente y soñar con el futuro. Desde el primer minuto que tus pies pisan Tahití y una sonriente tahitiana ataviada con su tradicional pareo y su cálida sonrisa extiende un collar de olorosas flores sobre tu cabeza acompasado con el tradicional “Ia Ora na e manava” (hola y bienvenido) comienzas a sentir algo extraño que poco a poco invade cada parte de tu cuerpo.

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