El braille, un alfabeto universal, será declarado este año Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

POR LA UNESCO

La presencia del braille en el etiquetado de productos sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque España aprobó en 2022 una ley que obliga a incorporarlo en bienes de consumo, la Comisión Europea ha planteado objeciones al considerar que algunos requisitos podrían afectar a la libre circulación de mercancías

Abecedario en lenguaje braile
Abecedario en lenguaje braile | Europa Press

El sistema de lectoescritura braille será declarado en 2026 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento que España ha impulsado junto a otros países europeos como Francia y Alemania y que situará a este código como un referente internacional en materia de accesibilidad, autonomía e inclusión para 285 millones de personas ciegas y con discapacidad visual en todo el mundo.

El anuncio se produce tras la conmemoración, el pasado domingo, del Día Mundial del Braille, que se celebra cada 4 de enero coincidiendo con el nacimiento de su creador, Louis Braille (1809-1852). La futura declaración de la UNESCO llega además después del 200 aniversario de la creación del sistema, celebrado en 2025, y busca garantizar su protección, difusión y transmisión como patrimonio vivo de la comunidad invidente.

El proceso se inició el pasado año, cuando el Grupo Social ONCE solicitó al Gobierno español el reconocimiento del braille como Patrimonio Cultural Inmaterial. El expediente, actualmente en tramitación por el Ministerio de Cultura, ya ha sido incoado para declarar el “uso del sistema de lectoescritura braille en las lenguas españolas” como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, según recoge una resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

En ese documento se destaca el valor del braille “por la manera en que es vivido, protegido y transmitido por la comunidad invidente”, formando parte de su experiencia cotidiana y de su memoria colectiva. El texto subraya además que su importancia “va más allá de la mera funcionalidad”, al constituir una herramienta clave para el ejercicio de derechos culturales, educativos y sociales.

El expediente cuenta con el respaldo de las comunidades autónomas y con informes favorables del Consejo del Patrimonio Histórico, las universidades Complutense y Autónoma de Madrid y la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes. Está previsto que el Consejo de Ministros apruebe la declaración en 2026, paso previo a su elevación a la UNESCO.

Retos pendientes

Pese a los avances, la presencia del braille en el etiquetado de productos sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque España aprobó en 2022 una ley que obliga a incorporarlo en bienes de consumo, la Comisión Europea ha planteado objeciones al considerar que algunos requisitos podrían afectar a la libre circulación de mercancías. El Gobierno trabaja ahora en una reformulación normativa para compatibilizar accesibilidad y mercado único.

Desde 1984, la Comisión Braille Española (CBE), creada por la ONCE, actúa como la autoridad normativa del sistema braille en España. Solo en 2025 realizó cerca de 300 asesoramientos a empresas y administraciones sobre su aplicación en productos, señalética o procesos electorales.

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