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La compañía eléctrica japonesa Tokyo Electric Power Company ha reanudado las operaciones de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la más grande del mundo y la primera que reabre la empresa que operaba los seis reactores de la central de Fukushima Daiichi cuando se produjo el accidente, hace ya casi quince años.
Por su parte, la compañía ha asegurado que se han incrementado los controles y las medidas de seguridad en su principal reactor nuclear, que será "supervisado con atención", también en virtud de la normativa aprobada el pasado mes de diciembre en la prefectura de Niigata para permitir que se retomaran las operaciones en estas instalaciones.
Y es que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se ha mostrado partidaria de impulsar la energía nuclear para reducir los costes de la electricidad, a pesar de que muchos japoneses todavía guardan en la memoria imágenes de aquel tsunami que arrasó la costa e hizo fallar los sistemas de seguridad de la central nuclear de Fukushima.
El intenso terremoto de magnitud 9 en la escala Richter y el tsunami posterior dejó cerca de 18.000 muertos. A diferencia del accidente de Chernóbil, las partículas liberadas en Fukushima fueron vertidas principalmente al mar y no a la atmósfera, lo que hizo del sector pesquero una de las principales víctimas de la catástrofe en términos económicos y laborales.
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