Carlos Iglesias, actor y director: "La memoria de la emigración es la memoria de mis padres y la mía"

LA BALA, ÚLTIMA PELÍCULA

El director, guionista y actor reflexiona para La Región Internacional sobre la emigración española, la memoria democrática, el auge de los discursos contra la inmigración.Casi veinte años después del éxito de Un franco, 14 pesetas, Iglesias defiende la importancia de recordar el pasado para comprender el presente y reclama una mirada más humana hacia quienes emigran y hacia las víctimas de la Guerra Civil

Cartel de la película La Bala
Cartel de la película La Bala | La Región Internacional

Dos décadas después de convertir Un franco, 14 pesetas en una de las películas de referencia sobre la emigración española, Carlos Iglesias regresa al cine histórico con La bala, un thriller inspirado en hechos reales que aborda la memoria democrática desde una mirada compartido. Director, guionista y actor, defiende la necesidad de recuperar la historia sin alimentar la confrontación y reivindica el cine como una herramienta para generar diálogo. En esta entrevista reflexiona sobre la emigración, el auge de los discursos contrarios a la inmigración, las dificultades del cine español y la necesidad de cerrar heridas que, a su juicio, siguen abiertas casi un siglo después de la Guerra Civil.

¿Han pasado ya muchos años de Un franco, 14 pesetas, una película que tuvo un enorme impacto y que sigue siendo un referente sobre la emigración española. ¿Cómo recuerda aquel proyecto?

Sí, la verdad es que se ha quedado como un referente de la emigración española de los años 60. Yo la hice con toda la intención del mundo, intentando contar a un país que en ese momento se sentía un poco como no rico, pues al año en que yo la hice fue el 2005, y que de pronto a mí me molestaba mucho la actitud que manteníamos con los inmigrantes que nos estaban llegando, cuando muchos de ellos hablaban nuestro mismo idioma, que es una ventaja que nunca tuvieron suizos o alemanes o franceses con nosotros, y de pronto me pareció muy extraño y doloroso el que nosotros, que habíamos sido un país de tantos inmigrantes, tuviéramos esa actitud tan distante con ellos, infinitamente más que la que habían tenido los suizos con nosotros. Y entonces dije: vamos a recordar que nosotros fuimos hace nada, igual que los que están llegando ahora. Y bueno, pues así salió Un franco, 14 pesetas, que es la memoria de mis padres y la mía.

Desde el 2005 hasta ahora el discurso sobre la inmigración, incluso ha empeorado ¿Hemos olvidado demasiado rápido nuestra propia historia migratoria o es que la ignoramos?

Sí, sobre todo viniendo de nosotros, porque del año 60 al año 75, que es la fecha en que salieron mis padres, salieron hasta cuatro millones de españoles, algunos con papeles y la mitad de ellos, casi dos millonesn- esto dicho por la Embajada Española en Berna - casi dos millones sin papeles, haciéndose pasar por turistas, que es un poco la estrategia que empleó mi padre. O sea, cosas que ahora nos parecen terribles que hagan otros, nosotros las hemos hecho porque nos hemos buscado la vida, como se le intentan buscar los que vienen a nuestro país. Entonces todavía da más rabia cuando... pero también es cierto que hay un dicho castellano que dice, ni sirvas a quien sirvió, ni mandes a quien mandó, y es un poco lo que nos ocurre. Yo creo que la verdad es que somos un país muy complicado en muchas cosas y me duele especialmente que en ésta seamos tan áridos y tan secos.

Con La bala cambia de registro y se mete en otro jardín: el la memoria democrática y las heridas de la Guerra Civil, además como guionista, director y actor...

Pues sí. Cuando eres la dirección, has escrito el guión y eres uno de los protagonistas, digamos que tienes el producto que quieres, porque cuando eres solo actor pues haces el producto que quiere otro, que puede coincidir con tu idea o no, pero trabajas para otro señor. Aquí lo único que te limita es el presupuesto, que es un límite enorme, como te puedes imaginar, para el cine español. Pero quitando eso, hemos contado la historia que queríamos contar y en ese sentido la verdad es que como hemos tenido una distribución muy rara.

¿Porqué muy rara?

Porque este país cada vez tiene menos cines y cada vez hacemos más películas, con lo cual la verdad es que no hay forma prácticamente de poder estrenar, como es debido a no ser que estés ligado a Telecinco, Antena 3, pero si no, no te puedes gastar ese dineral que te piden en publicidad, porque muchos cines nos pedían del orden de 350.000 euros en publicidad para poder estrenar. Claro, también se entiende porque dicen, si no hay publicidad, ¿quién va a venir al cine? porque nadie sabe que existes y so es verdad. Entonces lo que hemos hecho es trabajar poquito a poquito con el boca a boca, con las redes sociales dentro de los límites que uno puede acceder a la gente con las redes sociales y así pues hemos hecho una distribución distinta pero muy cercana al público, porque a día de hoy me parece que han sido 54 veces las que hemos presentado la película y tenido un coloquio posterior, muy interesante, porque la película está hecha con toda la picardía del mundo para que pueda verse por la derecha y por la izquierda, que es algo dificilísimo.

¿Y como se hace, como se tienden puentes entre sensibilidade distintas?

Es la leche, pero claro, no tenía sentido de pronto contar una película para los mismos que están de acuerdo siempre. Entonces me dije: no, así no la hago. No me puedo enemistar con la mitad del país con lo que cuesta sacar un proyecto: es preferible esperar un poco a ver si encuentro la fórmula para hacerla digerible a todo el mundo y la encontré cuando me encontré con los hermanos Garrido, que venían de recuperar cuerpos de españoles caídos en la División Azul en Rusia. Fueron buscando a su tío - es gente muy de derechas y nos hemos hecho íntimos amigos - y me pareció excepcional absolutamente el viaje de hacerse 5.000 kilómetros para encontrar la tumba de un soldado español caído en Rusia. Así que a partir de ahí dije: coño, pues si tenéis la humanidad de buscar a vuestros compañeros o a la gente cercana a vuestra ideología, tenéis que entender perfectamente que nosotros queramos hacer lo mismo.Y empezamos a hablar y de pronto me dicen: además estás contando la historia de mi familia, dice, porque igual que fuimos a buscar a un tío a Rusia, pues la verdad es que también tenemos a un abuelo socialista que era de un ayuntamiento de un pueblo de Toledo que fue asesinado y enterrado en una cuneta.

Entonces esta mezcla de ideologías, de tendencias y de cosas que ocurren en una misma familia es un poco de lo que hablamos justamente en La bala y ha funcionado, la fórmula funciona: la ha visto gente de derechas, gente de izquierdas, algunos muy radicales y han salido absolutamente encantados y dándome un abrazo al final. Ese es el mejor premio que hemos tenido.

En varias ocasiones ha dicho que "hay que leer la página antes de pasarla" ¿Cree que todavía falta pedagogía sobre la historia reciente de España?

Sí, y además ahora estamos en un periodo muy raro, muy triste, donde se hacen reflexiones que a mí me duelen profundamente. Eso de que con una dictadura se vive mejor es algo que, vamos, yo me rasgo las vestiduras, es como decir, Dios mío, pero ¿de qué coño estamos hablando?¿estamos tontos, a estas alturas de la vida estamos tontos?.

¿Increible, no...para quienes hemos nacido en la dictadura?

Si, no lo entiendo. A mí me encantaría que los cines se llenaran de chavales jóvenes. Es difícil llevar a los jóvenes a cualquier cosa que tenga que ver con la memoria o con una reflexión o incluso con la cultura. Asumo que la gente que entra es la gente que entra. He tenido de todo, pero digamos que normalmente siempre es de unos 30 años para arriba.Ojalá se me hubieran llenado el cine. Donde lo conseguí hacer fue en el Liceo Español de París, donde nos llevó la Embajada Española, porque lo ha comprado también el Instituto Cervantes. La película se está pasando por los centros del Cervantes y hemos estado en París, en el Liceo, y ahí hemos tenido un coloquio absolutamente maravilloso. Los chavales habían visto la película y habían tocado el tema con sus profesores y después mantuvimos un coloquio.

¿Qué le gustaría que el espectador se llevara consigo al salir del cine?

Lo único que busca la película, y te lo digo con toda la sinceridad, es que seamos capaces de tener la humanidad necesaria para recuperar los 100.000 cuerpos que están a día de hoy enterrados todavía en cunetas en nuestro país. No se puede recorrer 50 kilómetros en ninguna dirección sin encontrarte con una fosa común. Y esto es una vergüenza, porque hubo unos asesinos que lo hicieron hace mucho tiempo, que habrán muerto y a ellos no se les puede buscar.

Pero, nosotros somos culpables de que estén todavía esos 100.000 cuerpos enterrados en cunetas. Y eso es intolerable. Ningún país del mundo lo tiene. O sea, ¿por qué vamos a ser nosotros más tontos que los demás, joder? O menos capaces de tener humanidad y sensibilidad con el tema. Me parece increíble. Hay gente que me dice, pero ¿qué ganas de remover? y yo digo: vamos a ver, si supieras que tu madre está enterrada en tal cuneta, ¿la sacarías o no la sacarías? Hombre, me pones un ejemplo, me dicen: pues el ejemplo de mucha gente, el ejemplo de muchísima gente que está en las mismas circunstancias, que saben que su abuelo, que su tío, que su hermano, está enterrados ahí y no son capaces, no pueden acceder a que le saque. Hombre, por favor...

Contenido patrocinado

stats