Biografía| Eduardo Blanco Amor: el más brillante escritor ourensano forjado en la emigración
Biografía
En 1919 Eduardo Blanco Amor dejó Ourense rumbo a Argentina; años después recordará esta etapa: “ Buenos Aires entonces era una delicia de ciudad, una ciudad que incitaba con su libertad, con su amplitud de modales psíquicos, con su perfil sosegado y tanguero, da la posibilidad de emprender una gran aventura dentro de la gran ciudad"
Eduardo Blanco Amor nació en Ourense, en la casa Nº 27 de la calle Lepanto, el 14 de septiembre de 1897. Fueron sus padres Víctor Blanco, natural de Astorga (León) y Aurora Amor, natural de Ourense. Cuando Eduardo tiene tres años su padre abandonó el hogar. Este hecho familiar marcó para siempre la historia de Eduardo. El joven ourensano realizó sus estudios en la ciudad de As Burgas. A medida que va leyendo novelas y poesías, comienza en él su interés por la literatura.
“La primera novela que leí así de aventuras fue el Rocamboleo, después fue Víctor Hugo, un autor que me fascinó tremendamente. A los diecisiete años fui secretario de la dirección de El diario de Ourense, periódico electorero del Conde de Bugallal. Lo dirigía un viejo fraile exclaustrado y borrachín... Tendría dieciséis años cuando comencé a escribir versos en castellano en periódicos locales".
"En gallego escribiría más tarde, ya en América, aguijoneado por la saudade. Los jóvenes de mi grupo leíamos con pasión a los de la generación del 98: Baroja, Unamuno, Maeztu. En filosofía éramos bergsonianos; en poesía, simbolistas; nos arrebataba la prosa de Valle-Inclán y de Eça de Queiroz, cuyo ambiente novelístico vivíamos en aquella provincia. En política, nos inclinábamos hacia la república, con una ligera tendencia al anarquismo. Éramos rebeldes, sin saber contra quién y hacia dónde...”
Por aquellos años, Vicente Risco y un grupo de galleguistas ourensanos, habían constituido una tertulia muy concurrida por los jóvenes de la época. Eduardo comenzó en esta tertulia a deleitarse, con la sabiduría de su primer maestro político, Vicente Risco, con la cultura de Otero Pedrayo y con la fuerza de Basilio Álvarez. Otros de los tertulianos fueron Noriega Varela, Florentino Cuevillas, Arturo Noguerol, Euxenio Montes, Álvaro de las Casas, Roberto Blanco Torres, Xavier Bóveda, Fernández Oxea, (Ben - Cho - Shey), Francisco Luis Bernárdez y Fernández Mazas entre otros.
En 1919 Eduardo Blanco Amor dejó Ourense rumbo a la Argentina; años después recordará esta etapa: “Buenos Aires entonces era una delicia de ciudad, una ciudad que incitaba con su libertad, con su amplitud de modales psíquicos, con su perfil sosegado y tanguero, da la posibilidad de emprender una gran aventura dentro de la gran ciudad. Ese mismo año de 1919. Simultáneamente comencé a asistir como oyente libre a la Facultad de Filosofía y Letras. En el banco fui empleado de secretaría, pero en vez de escribir cartas, hacia versos, lo que no suele coincidir con las concepciones bancarias. Mi saudade florecía en versos gallegos, que escribía a picotazos de acero en la máquina destinada por el establecimiento a las cifras y a los “Muy señores míos”...
En los momentos libres, Eduardo comparte la morriña con otros paisanos en los bares de la Avenida de Mayo. Los fines de semana, como era obligación en los recién llegados, participa de las fiestas organizadas por la colectividad gallega. En una de ellas, un grupo de paisanos deciden crear una institución, que unificara a toda la colectividad gallega. Es así como nació la Federación de Sociedades Gallegas, F.S.G.A. y C., el 24 de septiembre de 1921. Sus impulsores más destacados fueron: Antón Alonso Ríos, Anxel Martínez Castro y Bonifacio Botana. Desde el inicio de esta Federación, Eduardo Blanco Amor, jugó un papel muy destacado, en sus distintos medios de expresión.
Durante la primera década de su fundación, la Federación tuvo en su seno dos corrientes ideológicas que se enfrentaron por el control de la entidad. Por un lado, los seguidores del pensamiento socialista, quienes en coordinación con el PSOE y con el Partido Socialista Argentino, intentaron hegemonizar la institución, y por otro lado, la corriente de Alonso Ríos, Blanco Amor y Picallo, que si bien eran de izquierda, representaban a la corriente nacionalista.
Entre las actividades más valoradas de esta Federación, estaba la de cultura. Los directivos de la misma pensaban que para liberar a los hombres de la opresión había que formarlos. Por aquellos años, una cantidad importante de los emigrantes que llegaban, lo hacían con pocos estudios. Por dicho motivo la Federación comenzó a dictar clases de formación cultural entre sus adherentes. Alonso Ríos impartía clases de matemáticas, primeras letras y caligrafía. Los martes, Blanco Amor enseñaba gallego. Los jueves, geografía de Galicia por Liñó Pérez. Los viernes, Suárez Picallo impartía Historia de Galicia y los sábados taquigrafía e idiomas, la profesora Kleiner.
Blanco Amor, en 1923, participó de la fundación de la revista “Terra” boletín da cultura gallega, idearium da Irmandade Nacionalista Galega en América do Sur, de la que era director Ramiro Isla Couto.
El IV Congreso de la Federación de Sociedades Gallegas se realizó entre el 6 y el 15 de diciembre de 1925, en la cual participaron 200 delegados en representación de 33 sociedades federadas. En él tuvieron una participación destacada Suárez Picallo y Blanco Amor. El primero representó a la Sociedad Nueva Era de Vilanova y el segundo a Hijos de Sanxenxo. En este Congreso ambos amigos fueron elegidos miembros de la Comisión Ejecutiva.
Durante esta etapa se incorporó junto a Picallo en la revista galleguista Céltiga. Xosé Nuñez Búa, compañero de exilio de Blanco Amor, recordara en su libro "Revoeira" una anécdota de este, con Picallo en la redacción de Céltiga: "Os seus redaitores -refirindose a Céltiga- eran Eduardo Blanco Amor, Ramón Suárez Picallo i Eliseo Pulpeiro. Literariamente, o máis dotado dos tres era Blanco Amor, quen, emigrado ós dizaoito anos, traguía do seu Ourense nadal, a máis das inquedanzas insufradas por Risco, Lousada, Noguerol, Castelao... e o seu esprito ben abastado de leitura, a consuetudinaria incrinación dos veciños das Burgas ó lecer humorístico.
O seu, ás veces tomadas por diana de tiro os hiperbólicos ensonos í os desbordamentos oratorios nos que Picallo verquía as súas abundancias de redentorismo social.
Un día, Eduardo puxo no escritorio de Picallo un carteliño co ista coarteta:
“Aquí de Suárez tonante
dio fin de la vida el curso
apúrate caminante
o te cargas un discurso".
Suárez Picallo non era escritor en verso, pro enxergóu en pareado un epitafio que, pintado nunha táboa, penduróu na parede, detrás do lugar no que sentaba Eduardo: “Yace aquí Don Eduardo Blanco Amor. Cualquier poeta enterrado fue mejor".
En el seno de la redacción, de esta revista, se fue perfilando, un grupo ideológico liderado por Picallo y Blanco Amor, que eran denominados" Os Céltigos".
Los "Céltigos" marcaron toda una etapa del nacionalismo de la diáspora, sus distintas iniciativas culturales y patrióticas impulsaron una activa política galleguista, que tanto repercutía en América como en la propia Galicia. El destacado galleguista Xosé Abraira quien fue protagonista de esta etapa nos relata algunos aspectos históricos de aquellos años: "Cando se escriba a historia do movimento galeguista na Arxentina, non se poderá prescindir de sinalar a tertulia do Café "Armonía", e ó grupo da revista "Céltiga", que casi viña a seren o mesmo. Un e outra atopáronse sempre no sarego de entrada. Toda a mañifica eclosión posterior cecais teña rebasado aquelo en algunhos aspeitos; todo aquelo foi e se manterá sempre como un feito que brilará con fulgor propio; e ainda oxe, de certo xeito, nos alimentamos daqueles empurros.
A tertulia a integraban elementos heteroxéneos: os uns, asíduos; os outros por vegadas; pero cando non estaban nin Picallo nin Blanco Amor, aquelo era unha especie de Torre de Babel.”
A partir de 1925 comenzó a escribir en el periódico argentino “La Nación”, donde hizo amistad con los escritores Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Borges, Sábato y Mallea entre otros.
En el transcurso de 1928, la Federación de Sociedades Gallegas, vivió una etapa de grandes enfrentamientos, que terminó con la expulsión de Blanco Amor y Picallo. Ambos aprovecharon el alejamiento temporal de esta institución para viajar al Uruguay, invitados por el Centro Gallego de este país. Allí, el 27 de mayo, participaron del Tercer Curso de Conferencias, sobre Problemas Iberoamericanos. Blanco Amor, disertó en esta oportunidad, sobre la "Guía para un estudio integral do renacimiento gallego" y Suárez Picallo sobre "A Emoción da paisaxe Galega".
Las conferencias organizadas por el Centro Gallego motivaron que una delegación de" Céltigos" de Buenos Aires acompañaran a los conferencistas señalados. Integraban la comitiva Rial Seijo, el poeta Antón Zapata y Manuel Oliveira. En el muelle de Montevideo aguardaban al barco de "La Carrera" los destacados galeguistas Julio Sigüenza, Miguel Sánchez, Fernández Veiga, Damián Fernández, Arturo Carril, Camilo Bóveda y otros dirigentes del Centro Gallego de Montevideo. Momentos después el presidente de esta institución Constantino Sánchez Mosquera, recibía oficialmente a la representativa delegación de intelectuales nacionalistas.
A las 9 de la noche, media hora antes de anunciada la iniciación del acto, los salones estaban abarrotadas de un público expectante y deseoso de escuchar a disertantes que les iban a hablar de su patria. Después de la presentación del Doctor Sánchez Mosquera, será Eduardo Blanco Amor quien ocupara la tribuna en un discurso de casi una hora larga. Blanco Amor pasó revista de una manera amplia y erudita, a toda la cultura gallega, desde los cancioneros hasta aquella hora augural del renacimiento galleguista.
Le siguió Suárez Picallo, el que examinó con gran amenidad la geografía gallega y su relación con sus habitantes.
En el salón de la presidencia, se obsequió a la delegación e invitados especiales, con un "champagne" que dio lugar a otra amable tertulia, en la que además de alalás cantados por Blanco Amor y versos recitados por Picallo, el poeta Antón Zapata recitó tres de sus formidables poemas marineros, que fueron emotivamente aplaudidos.
El 3 de octubre de 1928 se embarcó Blanco Amor para Galicia en el vapor "Werra". El grupo de Céltiga le organizó un banquete de despedida donde participaron distintas personalidades gallegas y argentinas. Como así también directivos de la Federación de Sociedades Gallegas, Unión Provincial Orensana, Centro Provincial Lucense, Centro de Ribadeo, Sociedad Pondal, Correo de Galicia etc. Será Suárez Picallo, el encargado de hablar en nombre de todos los presentes, haciendo una reseña del agasajado como amigo, como intelectual y como gallego, recalcando la obra de Blanco Amor en la tarea de divulgar ante la intelectualidad Argentina, los valores de la Galicia renacentista, así como la simpatía que su obra conquisto entre la juventud de este país, en donde se sintetizó el porvenir espiritual de América.
Blanco Amor, no quiso emocionarse, y agradeció el agasajo en tono humorístico, de ese humorismo ourensano que hace cosquillas sin picar, hasta que al final de la peroración agradeció el agasajo, ofrecido a cambio de él su labor futura, continuación de la pasada.
Hablo después José Lence, director del “Correo de Galicia", a pedido de los comensales, destacando la labor intelectual de Blanco Amor. El homenajeado, cerró el banquete, con un "alalá" que tanto le gustaba cantar, en fiestas como estas.
En 1929 nació la Agrupación Artística Céltiga, formada por escritores galeguistas jóvenes, entre ellos Suárez Picallo, Eduardo Blanco Amor, Emilio Estévez, Paz Hermo, Rial Seijo, Enrique Doval y Eliseo Pulpeiro, siendo el director artístico, Gumersindo Vásquez. La primera obra teatral representada, por este elenco, fue "A fiestra valdeira", de Rafael Dieste.
La Federación dejó de editar el “Despertar Gallego” y puso al frente del nuevo periódico “Galicia” a Blanco Amor.
Con la instauración de la República la Federación resuelve enviar una delegación a Galicia para participar del proceso electoral. Alonso Ríos, Suárez Picallo y Blanco Amor son los elegidos por los federados, pero Blanco Amor desiste de viajar, debido a dificultades laborales.
El periódico "Galicia" de la Federación de Sociedades Gallegas tuvo una activa participación en la vida política de la nueva república. La magistral dirección de Eduardo Blanco Amor, la claridad política de su equipo de redacción y el carácter reivindicativo patriótico de la Federación, convirtió a este órgano periodístico en uno de los baluartes más claros de las corrientes de la izquierda nacionalista. Por este motivo Picallo le pedirá desde Madrid a Blanco Amor, en forma casi desesperada, su ayuda a través del "Galicia". En distintas cartas a su amigo sintetizó todo el valor político de este periódico de la emigración:
"... Galicia" sale muy bien. Tus editoriales magníficos y algunos proféticos. Cuanto te alegrarías ver el día que llega, 'Galicia', con su titulo grandote, abierta sobre más de cuarenta escaños y pasan de mano en mano..." "... Aquí 'Galicia' es esperada con la emoción casi de la carta familiar. El acuerdo de Pontevedra de reconocerlo órgano oficial, así como a la Federación y ORGA es cosa mía. ¿Qué te parece? Nuestro campo es el Partido Galleguista..." 15.1.1932
En marzo de 1933 hasta 1935 vuelve a Galicia como corresponsal de La Nación. El 12 de junio de 1933 fallece su madre, Aurora Amor. El destacado escritor encuentra consuelo a su dolor, en la casa materna de Ramón Suárez Picallo, en la villa marinera de Sada. En este año lleno de acontecimientos, Blanco Amor profundiza en Madrid su amistad con Federico García Lorca. Esta relación será muy importante para ambos escritores. Lorca tiempo después, terminó escribiendo varias poesías en idioma gallego, que según los historiadores, se debió a la influencia de Blanco Amor.
Con el estallido de la guerra civil desarrolló una intensa actividad periodística a favor de los republicanos, durante esta etapa fue nombrado secretario de la embajada española, vicecónsul y posteriormente cónsul en Buenos Aires.
Blanco Amor fue un escritor de gran producción literaria, entre sus obras más destacadas están: Romances Galegos, 1928; Poema en Catro Tempos, 1931; A Esmorga (novela), 1959; Os Biosbardos, 1964; La Catedral y el niño, 1948; Chile a la vista, 1950; Las buenas maneras, 1963; La Parranda,1973; Xente ao lonxe,1973, etc.
En 1951 fue condecorado por el gobierno chileno con la Orden O’ Higgins por la publicación del ensayo Chile a la vista. Fundó en Buenos Aires el Teatro Popular Gallego y fue director de la revista “Galicia” del Centro Gallego de Buenos Aires.
En 1956 fue uno de los organizadores de la recepción a la destacada actriz coruñesa María Casares. Ese mismo año el 22 de junio fue cofundador de la Asociación Gallega de Universitarios, Escritores e Artistas (AGUEA). En esta etapa americana recorrió Uruguay, Chile y Venezuela, dando conferencias sobre literatura.
En 1965 decidió retornar definitivamente a Galicia. Su última etapa fue un empezar de nuevo. Muy pocos amigos le brindaron la mano que necesitaba. Los galleguistas de la Editorial Galaxia acaudillados por Ramón Piñeiro, miraron para otro lado. El propio Blanco Amor diría de ellos “Mis amigos galleguistas de derechas me dieron tiempo para morirme de hambre”. Esta última etapa fue de gran actividad literaria, durante estos años escribe la novela Xente ao Lonxe, traduce cuatro de sus libros al castellano, escribe en distintos periódicos y da numerosas conferencias. Su vida transcurre entre Ourense y Vigo, pasando largas temporadas en Madrid.
En una de las últimas entrevistas, que le concede a la prensa, le responde al periodista, que le pregunta -¿Por qué causas saldría usted a la calle en manifestación? Y él responde: ”Por el Estatuto de Autonomía, si se produce algún retroceso en la democratización del país, contra las centrales nucleares y por los derechos de los marginados, como por ejemplo contra la ley de peligrosidad social que se aplica a los homosexuales”.
Poco antes de su muerte declaraba, que no la temía y manifestaba su desprecio por la trascendencia; “La inmortalidad me parece la más grande estupidez y fraude a que puede aspirar un hombre”.
El 1 de diciembre de 1979, en su visita regular a la ciudad de Vigo, el corazón le jugó una mala pasada, dejándonos para siempre. Su obra literaria y su espíritu creativo, vive en las actuales generaciones de escritores en lengua gallega. Blanco Amor fue sin duda alguna el más destacado escritor gallego de este siglo. Un autentico hijo de la emigración.
La única vez que lo vi fue en Vigo, en el bar del hotel en el que vivía. Lo vi desde afuera del bar. Yo era muy joven tan solo 20 años. No me animé a entrar y saludarlo. Me hubiera gustado hablar largamente sobre Buenos Aires, ciudad que amo.
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