El segundo curso de la VII Promoción de la Escuela de Asturianía se despide recordando a su impulsor
ESCUELA DE ASTURIANÍA
La vicepresidenta, Gimena Llamedo, rindió homenaje al artífice de este programa formativo, el expresidente Antonio Trevín, recientemente fallecido, a quien calificó como un gran defensor de la identidad asturiana en el exterior. “Fue un proyecto impulsado, y muy querido, por él”, dijo.
La VII promoción de la Escuela de Asturianía celebró ayer el acto de clausura del segundo de sus tres cursos estivales, en una jornada marcada por la emoción, la música tradicional y el orgullo de pertenecer a la gran familia asturiana, más allá de las fronteras.
El evento, que tuvo lugar en Oviedo, contó con la presencia de la presidenta en funciones del Principado, Gimena Llamedo, así como de autoridades del Ayuntamiento de Oviedo y del gobierno regional. Durante su intervención, Llamedo rindió homenaje al impulsor de este programa formativo, el expresidente Antonio Trevín, recientemente fallecido, a quien calificó como un gran defensor de la identidad asturiana en el exterior. “Fue un proyecto impulsado, y muy querido, por él”, recordó.
“Hoy asistí a la clausura del segundo curso de la séptima promoción de la Escuela de Asturianía. Una experiencia profundamente emocionante, en la que 26 jóvenes de distintos rincones del mundo vibraron al ritmo de la cultura asturiana… y haciéndonos vibrar a todos con ellos”, afirmó Llamedo.
Los participantes, procedentes de países como Argentina, México, Venezuela, Estados Unidos o Cuba, mostraron lo aprendido durante el curso a través de bailes, canciones, recitados y expresiones artísticas que reflejaban el orgullo de sus raíces. “Bailaron, cantaron, recitaron, se emocionaron y nos emocionaron a todos y todas con un sentimiento común: el orgullo de pertenecer a esta gran familia que es Asturias, aunque muchos vivan lejos”, añadió Llamedo.
El objetivo de la Escuela de Asturianía es mantener viva la cultura asturiana en el exterior, a través de formación en folklore, lengua y tradiciones, asegurando así su transmisión a nuevas generaciones.
“Programas como la Escuela de Asturianía son esenciales para mantener vivo el vínculo con nuestras raíces, reforzar la identidad asturiana en el exterior y asegurar que la cultura, la lengua y las tradiciones se sigan transmitiendo con fuerza”, subrayó Llamedo, quien concluyó su intervención agradeciendo personalmente a cada uno de los 26 jóvenes participantes por su entusiasmo y compromiso..
“Gracias, porque con vuestro entusiasmo y compromiso, nos recordáis que la asturianía no entiende de fronteras”, concluyó Llamedo, en un acto que deja claro que el latido de Asturias también se escucha desde lejos.
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