EEUU soporta un tercio de la subida mundial de los carburantes por la crisis en Ormuz

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El encarecimiento de la gasolina y el diésel ha costado 143.000 millones de euros desde marzo al país norteamericano, pese a ser el mayor productor de petróleo del mundo

Tráfico en una carretera de Estados Unidos
Tráfico en una carretera de Estados Unidos

Un total de 418.500 millones de euros. Es el incremento mundial de la factura de gasolina y diésel que ha traído consigo, desde el pasado mes de marzo, la crisis en el estrecho de Ormuz. Y, de ese total, más de un tercio ha procedido de los bolsillos de los consumidores de Estados Unidos, que han soportado un pago extraordinario de 143.000 millones de euros en sus carburantes.

Son datos extraídos del último informe del Centre for Research on Energy and Clean Air, una organización independiente radicada en Helsinki, que pone cifras al encarecimiento de la gasolina y el diésel a raíz de la irrupción militar de Estados Unidos e Israel en Irán el pasado 28 de febrero.

Según sus datos, ser el mayor productor mundial de petróleo no ha protegido a Estados Unidos frente a la crisis energética, toda vez que la factura estadounidense es la más elevada del mundo, a mucha distancia de los 48.000 millones de euros adicionales que han desembolsado los clientes de China y de los 15.000 millones de euros que han encarecido los pagos de los consumidores de Canadá.

Sin embargo, el estudio no ofrece una cifra agregada para la Unión Europea. Aunque analiza los datos de 170 países, en sus gráficas solo muestra los veinte estados más damnificados por el incremento de los precios del combustible, entre los cuales se encuentran cinco miembros del bloque comunitario: Alemania (14.000 millones de euros más), Francia (13.700 millones), Italia (8.300 millones), España (algo más de 7.000 millones) y Polonia (4.300 millones de euros) superan en conjunto 47 millones de euros en pagos extra por gasolina y gasóleo.

Motivo de la subida

El hecho de que Estados Unidos haya afrontado buena parte del coste extra de estos combustibles tiene que ver, por un lado, con el gran mercado que representa, con 350 millones de personas, pero también con la dependencia del vehículo privado, la proporción de automóviles de gran tamaño y una transición hacia la movilidad eléctrica más lenta que en China, por ejemplo, que supera los 1.400 millones de personas.

Así pues, tal y como reseña el artículo, la diferencia en los pagos no estriba en un mayor aumento de los precios en el mercado estadounidense, pues la subida ha sido similar a la experimentada por otras economías avanzadas. En todo caso, el sobrecoste desde marzo alcanza así los 420 euros por estadounidense, de los que algo más de 390 proceden de los conductores de vehículos de gasolina y apenas quince de quienes utilizan un automóvil eléctrico.

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