Trump, año I: dudas en la economía por la inflación, el empleo y los aranceles

PRESIDENCIA TRUMP

Algunos buenos datos económicos esconden una situación económica complicada para las familias de clase media-baja

Donald Trump junto al secretario del Tesoro, Scott Bessent
Donald Trump junto al secretario del Tesoro, Scott Bessent | EUROPA PRESS

Los fuegos artificiales que adornan el primer año de la segunda presidencia de Donald Trump, en forma de aranceles y furibunda actividad exterior, esconden un panorama económico interno menos boyante de lo que le gustaría al presidente. Aunque la reducción del déficit comercial es uno de los aspectos de los que se enorgullece Trump para destacar la buena evolución de la economía norteamericana, lo cierto es que las cosas no van tan bien sobre todo para las clases medias y los más desfavorecidos por la persistencia de la inflación y la debilidad en la creación de empleo.

La inflación es seguramente la variable que mejor sirve para medir el "humor" económico de la población y en 2025 cerró con un incremento del 2,7%, por encima del 2% que fijaba como objetivo la Reserva Federal. Las dificultades de las familias para acceder a la vivienda, cambiar de coche o pagar los recibos de energía y salud es una de los puntos más preocupantes para la agenda económica de Trump. El presidente exige nuevas rebajas de tipos a la Reserva Federal, que no parece demasiado dispuesta a seguir bajando el precio del dinero que ahora está en el 3,5% tras las rebajas realizadas a finales de año.

En términos de crecimiento del PIB, al cierre del tercer trimestre de 2025 se registra un aumento interanual del 4,3%, una cifra que supera en cinco décimas al registrado al concluir el segundo trimestre. El dato es aparentemente bueno pero esconde también situaciones preocupantes. El crecimiento se explica sobre todo por el aumento del gasto de los consumidores, las exportaciones y el gasto público. Además, las grandes inversiones empresariales que se están haciendo en Inteligencia Artificial pueden distorsionar la sensación de crecimiento real de la economía.

Cuatro de cada diez hogares con dificultades

En este sentido, las encuestas revelan una sensación muy distinta respecto a la situación económica según se hable de las clases más adineradas o del estrato medio-bajo. A los primeros les va muy bien con esta administración pero a cuatro de cada diez hogares no está llegando esta sensación de bonanza, también alentada por las grandes ganancias bursátiles, y aseguran que tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Otra de las sombras que se cierne sobre la economía norteamericana es la situación del mercado laboral. El año pasado se crearon 584.000 nuevos puestos de trabajo frente a los dos millones de empleos del año anterior. Esto se explica en buena parte por los recortes en la administración pública emprendidos por Trump en los primeros meses de su mandato, que supusieron la pérdida de 220.000 empleos públicos, entre despidos y bajas.

El Supremo decidirá sobre los aranceles

En los primeros meses de 2026 va a llegar uno de los momentos que puede marcar la presidencia de Trump en el aspecto económico. El Tribunal Supremo debe pronunciarse sobre las demandas que han presentado muchas empresas y hasta una docena de estados por la imposición unilateral de aranceles por parte del presidente. Si la decisión final es contraria a los intereses de Trump las multas a pagar por el erario público alcanzarían cifras multimillonarias y el propio presidente ha admitido que sería imposible que el país pueda asumir esa deuda. La política de tomar decisiones sin pensar demasiado en las consecuencias puede acabar convirtiéndose en un duro revés para Trump y comprometería aún más la delicada situación económica interna del país.

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