Del arcoíris sobre la estepa a la almeja gigante: Stanford premia tres formas de mirar la naturaleza
concurso de fotografía
Las nueve imágenes galardonadas capturan la enorme variedad de vida en la Tierra y el extraordinario esfuerzo que los humanos dedican a explorarla y comprenderla
Las imágenes del concurso de fotografía de naturaleza de Stanford han servido para capturar dos cosas: la enorme variedad de vida en la Tierra y el extraordinario esfuerzo que los humanos dedican a explorarla y comprenderla.
De la Micronesia a Groenlandia, de Mongolia a Utah y de Islandia a Colombia o a Japón, los ganadores de este relevante concurso universitario han logrado mostrar no solo lugares extraordinarios, sino que también han logrado hacerlo aportando un nuevo ángulo.
Entre 243 trabajos procedentes de todos los continentes, han sido seleccionadas tres imágenes por cada una de las tres categorías —belleza, investigación y sostenibilidad—.
Belleza en la naturaleza
El primer premio en la categoría de belleza ha distinguido esta impactante fotografía de una almeja gigante en el Pacífico. La relación de colaboración entre estas almejas y las algas que viven en sus tejidos añade color, textura e impacto visual, tal y como la retrató el exalumno de Stanford Joel Simon.
El segundo premio fue para la alumna Emily Cheng y los tan fotogénicos frailecillos atlánticos, que posaron en un acantilado en la península de Dyrhólaey, con vistas al océano y a las emblemáticas playas de arena negra de la costa sur de Islandia.
Nikolai Gates, investigador postdoctoral en Patología Veterinaria, obtuvo el tercer premio por su curioso cuervo en los bosques neblinosos de la reserva El Corte de Madera Creek, en California.
Investigación en acción
En esta categoría, el primer lugar lo ha obtenido Annie Cheng, estudiante de doctorado en Física, quien retrató a otro estudiante desplegando un radar en el glaciar Slakbreen para obtener imágenes del hielo que se encuentra debajo.
Por detrás, Sergio Sánchez, estudiante de doctorado en Medio Ambiente y Recursos, reflejó unos pescadores remontando el río cerca de las emblemáticas colinas de Mavecure, en Colombia. La pesca es el sustento de las comunidades indígenas de Guainía, y está intrínsecamente ligada a la preservación de las turberas y el resto del ecosistema.
El tercer premio fue para Tom Levy, científico investigador e instructor del Instituto de Biología de Células Madre y Medicina Regenerativa, por su imagen del tunicado de estrella dorada: unos organismos marinos coloniales que regeneran sus cuerpos en ciclos semanales, impulsados por células madre. Esta fotografía microscópica muestra la regeneración en curso, con brotes recién desarrollados que brillan en color dorado a medida que reemplazan a los zooides adultos teñidos de azul.
La sostenibilidad en primer plano
La biodiversidad, las ciudades y la sociedad, el clima, la energía, los riesgos, la tierra y el agua son algunos de los ítems que caben en esta categoría, en la que dominó la estudiante de pregrado de Ingeniería y Ciencias de la Gestión Anu Tsogtbaatar con su impactante arcoíris completo sobre la estepa mongola. Un caballo pastando junto a unos paneles solares completan la escena.
Rahsaan McFarland II, exalumno de Ciencias, muestra unos estanques de evaporación solar al oeste de Moab, que se utilizan para extraer cloruro de potasio de depósitos subterráneos profundos, con lo que, a gran escala, se produce un valioso fertilizante como es la potasa.
Finalmente, Henry Kwok, estudiante de máster en Ingeniería Civil y Ambiental, logró capturar este banco de sardinas en Hokkaido, Japón.
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