Dos Monet ocultos al público durante más de un siglo salen a subasta en París
Inversión
Sotheby’s pone en el mercado dos piezas con un valor que podría alcanzar los ocho millones de euros
Sotheby’s sacará a subasta el próximo día 16 en París dos pinturas de Claude Monet que no se han visto en público en más de 100 años, en una venta que vuelve a colocar al maestro francés en el foco del mercado internacional del arte. Se trata de las obras Les Îles de Port-Villez, con un valor estimado de entre tres y cinco millones de euros, y Vétheuil, effet du matin, con una valoración de entre seis y ocho millones.
Ambos lienzos condensan dos momentos esenciales de la evolución creativa de Monet y permiten asomarse a la intensidad con la que el pintor persiguió durante décadas un mismo objetivo: atrapar sobre el lienzo las mutaciones de la luz, la atmósfera y el color. Lejos de repetirse, el artista convirtió la reiteración de paisajes y motivos en un campo inagotable de experimentación.
Les Îles de Port-Villez, pintado en 1883, refleja un lenguaje pictórico ya plenamente afirmado. Monet trabaja aquí con la seguridad de un artista que hizo de la observación directa de la naturaleza su gran método: pintar frente al motivo, registrar los cambios de la hora y del clima y trasladar al cuadro no tanto una imagen exacta de su visión, sino una impresión viva, inmediata y cambiante del paisaje.
La obra testimonia además cómo el impresionismo, lejos de fosilizarse en una fórmula, seguía transformándose bajo su pincel. En Monet, la fidelidad al mismo procedimiento escondía en realidad una búsqueda constante de nuevas soluciones visuales que ampliarían decisivamente el alcance de la pintura moderna.
Ese impulso aparece también en Vétheuil, effet du matin, realizado en el verano de 1901, cuando el pintor, obligado en parte por el calor a alejarse temporalmente de su jardín de Giverny, viajó en automóvil hasta Vétheuil. Allí profundizó en una de sus grandes obsesiones: la exploración de un solo motivo a través de sus infinitas variaciones.
Con estas dos obras, Sotheby’s pone en el mercado dos piezas de enorme valor económico, pero también dos ejemplos del momento en que Monet llevó al límite su investigación sobre la percepción. Su pintura, anclada en el impresionismo pero abierta a una libertad cada vez mayor en el tratamiento de la luz y del color, sigue viéndose hoy como uno de los grandes puentes entre la tradición del siglo XIX y las audacias de la modernidad.
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