La defensora de derechos a la que el tiempo se le cuela entre las manos
Blanca Pérez Macías, Bianca Jagger, nació en Managua en 1950, un origen que reivindica siempre que se le pregunta como se definiría, ??nicaragüense, defensora de los derechos
Blanca Pérez Macías, Bianca Jagger, nació en Managua en 1950, un origen que reivindica siempre que se le pregunta como se definiría, ??nicaragüense, defensora de los derechos humanos, de la justicia social, económica y del medio ambiente?? dice con el tono grave que la caracteriza. Sus viajes por medio mundo la llevan a estar lejos de su residencia en Londres, donde vive desde hace años, pero ??son tantas cosas las que hay que hacer??, asegura con un tono que parece pedir que los días tengan el doble de horas.
Conferencias y visitas por los distintos proyectos financiados por alguna de las organizaciones, World Future Council o la Fundación Bianca Jagger para los Derechos Humanos, engullen la mayor parte de su vida.
Sus jornadas comienzan muy temprano, después de repasar muchos diarios digitales en diferentes idiomas, habla cinco, unas tareas que sólo se retrasan cuando se encuentra en su casa y dedica los primeros minutos del día a hacer yoga, única actividad física que practica.
Las jornadas, maratonianas, la hacen olvidarse muchas veces ??hasta de comer??, aunque eso no significa que no le guste comer bien, con la única excepción de la carne, que no la prueba. Confiesa su adoración por la comida nicaragüense, que ??echa mucho en falta??, sobre todo ahora que su madre, ya fallecida, no se la puede preparar, ??ella me hacía unos platos estupendos??.
El tiempo se le va de las manos a una Bianca Jagger siempre atenta a las dos blackberry que lleva consigo y mediante las que contesta a los cientos de correos electrónicos y peticiones que recibe cada día, muchas de ellas de medios de comunicación de los que suele escapar.
No le gustan las cámaras y las entrevistas las concede a cuentagotas, siempre falta tiempo, dice, y además así evita posibles preguntas sobre su vida privada, a la que no deja acercarse, muy lejos han quedado los flashes de las fiestas de la década de los 70.
Internet es su gran aliado, la ayuda en su lucha diaria contra el paso de los minutos, y ha convertido a su ordenador en ??un amigo al que trato muy bien porque nunca es posible ganarle la batalla??, bromea una mujer que, a medida que la conversación avanza, reduce las distancias.
No sabe explicar por qué, pero el blanco y el negro caracterizan su modo de vestir, casi siempre de traje, aunque con alguna nota discordante, que muestra que utiliza la moda a su antojo y no al revés.
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