Singapur ejecuta a un hombre por traficar con cannabis

legislación

En lo que va de año, ocho personas han sido condenadas a muerte por delitos relacionados con las drogas en el país asiático

La bandera de Singapur sobre un edificio público
La bandera de Singapur sobre un edificio público

Omar bin Yacob Bamadhaj es el nombre de la última persona ejecutada en Singapur por un delito relacionado con las drogas. En su caso, por traficar con cannabis. Y es solo uno de los ocho procesos documentados en el país asiático en lo que va de 2026.

A este ritmo, las condenas a muerte por este tipo de delito superarán a las de 2025: el pasado año, de los 17 sentenciados, hasta 15 lo fueron por cuestiones relacionadas con psicotrópicos. El patrón se repite entre 2023 y 2024: de las 25 ejecuciones, 24 por drogas.

Esta situación no es admisible para el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, para quien no solo "la pena de muerte es fundamentalmente incompatible con la dignidad humana y el derecho a la vida" sino que resulta desproporcionado para delitos que no impliquen la pérdida de vidas.

De hecho, Turk ha remarcado que es preocupante ver un aumento a nivel global del porcentaje de ejecutados por delitos relacionados con las drogas, siendo Singapur uno de los pocos que aún impone este castigo por delitos de este tipo que no implican asesinatos.

"Repito mi petición a Singapur, y a todos los demás países que aún llevan a cabo ejecuciones, para que impongan una moratoria como paso clave de cara a la abolición total de esta práctica inhumana", ha concluido.

Contenido patrocinado

stats