Rally de Ourense 2021 | Diego Vallejo, una vida con las notas en la mano

ENTREVISTA

Diego Vallejo es sin lugar a dudas uno de los copilotos más laureados del panorama Nacional y tras una exitosa carrera en el Nacional y el Mundial, ahora crece en los raids de la mano de Ssanyong y Óscar Fuertes.

Andrés H.-Cachalvite
Publicado: 16 jul 2021 - 12:47 Actualizado: 16 jul 2021 - 15:59
Diego Vallejo, imagen y copiloto del equipo Ssanyong.
Diego Vallejo, imagen y copiloto del equipo Ssanyong.

Comienza en 1989 a copilotar, pero la afición venía de antes.

Todo fue a raíz de un Rally de Pontevedra del 1985 que fuimos mi padre y yo de asistencia y nos perdimos al ir solo con un mapa. No me acuerdo bien porque tenía 12 años pero sé que aparecimos al final del rally. A raíz de eso mi padre dijo “esto no puede ser” y empecé a ir a entrenar con Sergio para saber por donde era.

Llega el debut en el Ciudad de Cristal con 16 años…

Me tuvieron que dar mis padres un permiso especial. Ahora se puede empezar antes, pero antiguamente era imposible.

¿Hubo trabas?

No, realmente no. Mi padre era el que más quería, aunque mi madre era la que tenía más reservas, no estaba tan de acuerdo. Fue un poco de lucha y el clásico “si pasa algo”.

¿Muchos nervios en el debut?

Sí, imagínate. Bueno, antes de debutar con Sergio le hice de copiloto de entrenamientos a Germán Castrillón en un San Froilán porque su copiloto se mareaba y fui yo. Los rallys eran mi pasión y cuando me vi en el coche con Sergio dije “me puedo morir tranquilo que ya he corrido un rally”.

Y comienza la actividad a “tiempo completo”.

En el 90 corrió Ourense por primera vez con 17 años. Me acuerdo perfectamente de estar entrenando y compartir momentos con Bassas, Moratal, Bardolet... tenía autógrafos de casi todos, imagínate el sueño que fue para mí.

Pero en el 91 hay parón.

(Se ríe). Ese año me porté mal. En el 91 suspendí y mis padres me dijeron que hasta que aprobase nada. De hecho no me dejaron ni ir a ver los rallys. Estaba que me comía las paredes, pero a partir de ahí me porté mejor y volví a correr.

Cuando vuelves, el coche es el Peugeot 309 16V.

Este coche se lo cambiamos a Dopico por el 205. Voy a contar algo que ahora ya se puede decir. Ese coche lo compramos con un grupo corto que no era el de serie de la copa y que teóricamente iba mejor. Fuimos a Llanes y nos arrancaron la cabeza. Volvimos al grupo de serie y al final el coche estaba mejor.

Os ayuda Oriol Gómez, ¿no?

Para que veas la buena relación de entonces, nosotros no entendíamos por qué nos sacaban tanto y Oriol Gómez y nos dijo que si queríamos ganar, el coche tenía que ir a Enjolras (un preparador) a Francia. Nosotros no teníamos un duro y nos subieron y bajaron ellos el coche a Montpellier después de enviarselo en tren.

Repetís en el 93 con el 309 y llega el 106 Rallye del 94, la victoria en el Desafío.

A Sergio le llamaban el “eterno desafiante”. Corrimos a partir del segundo Rally con ARVidal de preparador, pero la asistencia la hacíamos nosotros con las furgonetas de “Exclusivas Nemesio”. El coche era financiado, aunque ese año ganamos bastante dinero que Sergio ahorró y utilizó para comprar el Citroën Zx en el 96. Ten en cuenta que el campeón del Desafío se llevaba el volante oficial y tres millones.

¿Cómo fue el debut como oficiales?

Un sueño cumplido. Ahora hay mucho oficial, pero realmente no lo son. Nosotros no pagábamos un duro. De hecho nos daban dinero para dietas y siempre terminábamos con superávit.

Los resultados fueron de más a menos.

Eso fue directamente proporcional al mantenimiento. Ellos daban prioridad a Jaime Azcona y nuestro coche estaba peor. La mitad de los rallys recuerdo ir sujetando la palanca de cambios para que no se saltasen las marchas.

¿Y no deciais nada?

Decir decíamos, pero… Una vez Sergio estuvo con el mecánico que montaba las cajas y le confesó que usaban las piezas usadas de Azcona y que hacía lo que podía.

Termina el proyecto oficial y no seguís con Peugeot.

Entraba el siguiente piloto del desafío y se acabó. Hubo la opción de seguir vinculados, pero a nivel gallego. Sin embargo, empezó la Copa Zx y mi hermano vio un futuro bueno y como teníamos el dinero de la copa Peugeot compramos el coche. Citroën nos dio buenas ayudas a través de la red de Asturias porque aquí ya estaba Rial.

Todo el mundo decía que era un cochazo.

Era un aparato muy gordo. Llegaron justos para Llanes y no nos dio tiempo a probarlo, pero los arrasamos a todos corriendo muy a gusto. A partir de ahí empezó la degradación del coche, pero en este caso fue primero por desconocimiento nuestro y también por falta de presupuesto.

¿Qué sucedió?

Pagamos la inexperiencia. Por ejemplo en dos años no abrimos la caja y corrimos muchas pruebas sin autoblocante sin saberlo pero claro, eso lo aprendimos después. Pensábamos que Azcona hacía unos motores increíbles en Meycom y resulta que lo que hacía era mantener el coche bien.

Hubo que buscar un nuevo proyecto y llegó el Saxo

No fue un drama económico por que las ayudas eran muy buenas, la verdad. Citroën daba 6.000 euros por carrera por aquel entonces, que estaba muy bien. El coche financiado, como siempre, y ahí la temporada fue bien a pesar de algo de mala suerte y del mantenimiento “de aquella manera” por parte de Zanini Racing. Recuerdo en un San Froilán nos ganaba Azcona y Sergio decía “no lo entiendo, no doy más” y repetía que el coche entraba distinto de un lado que del otro. Se lo dijimos a Antonio (Zanini) y nos contestó que el coche estaba perfecto, que había que “ir más fino”. Le hicimos caso y nos cayó todavía más.

Pero teníais razón.

Sí. Antes del Rally de Madrid, Citroën quiso revisar las unidades para dejarlas listas para el 99. Con el coche allí nos llamaron y nos dijeron “es mejor que vengáis a ver el coche”. Resulta que el coche tenía un muelle distinto en cada rueda. Guixeras había chocado antes y nos había cogido algunas piezas para que corriese y no las repuso.

Un buen año en la temporada que ibas a dejar de correr.

Sí, es verdad que no iba a correr. Ese año empecé una aventura como guionista en el programa de Ana Kiro. La verdad es que no veía mucho futuro en los rallys, había terminado la carrera y en casa también apretaban para que me pusiera a trabajar. Ese año Sergio fichó a Moncho Seoane y no se entendieron. Algo parecido a lo que me pasó a mí con Pepe López. Entonces me pidió que volviese y fue cuando dejé la tele y me puse a trabajar con mi padre en Meira.

Se cae Leche Río y tú te vas a Peugeot.

Sí, Leche Río a final de año decide no seguir con nosotros y nos quedamos sin sponsor. En ese momento Sergio dice que para y que va a vender el coche. Claro, yo quería seguir corriendo y me puse a buscar llamando por teléfono a los que conocía del Nacional. Estuve a punto de correr con Oriol Gómez, que tenía las notas en catalán, pero justo me llamó Muniente y me dijo que si le decía que sí, arreglábamos ya. Acepté y justo fue cuando Sergio consiguió el patrocinador de Telefónica. Mi hermano no tenía copiloto y fue cuando decidió coger a Mario Tomé y formarlo a su manera.

¿Cómo fue?

En el primer rally, fatal. Lo mismo que me pasó a mí al principio con Muniente. Yo casi me vuelvo a casa tras el primer rally y quise ayudar a mi hermano. Como vi lo que me había pasado con Muniente, quedamos en mi casa y puse a Sergio y a Mario a hacer notas con el Colin McRae de la PlayStation para ver que pasaba. Los corrigieron allí y finalmente hicieron el año.

Y primer Rally en Suecia con un 106.

¡Qué aventura! Visto ahora con el paso de los años pienso las narices que le echábamos. Me fui solo a Suecia con las ruedas de entrenar facturadas como equipaje. Aquello parecían dos bombos. Tuve que montarlas yo en el coche, explicarle a la de la oficina de alquiler que quería un coche con llanta 13 en vez de 14. La mujer me miró con una cara…

Debut y abandono en medio de la montaña sueca.

En el tramo 13, del día 13 de febrero, en mi cumpleaños. Lo celebré con Manuel en medio de ninguna parte tirados en la cuneta lo más al norte que llegamos y a 20 bajo cero (se ríe).

¿Cómo fue ese año con Muniente?

Muy bien, la verdad.

Parece un piloto tranquilo…

Bueno, dentro del coche es un piloto bravo ¡eh!

Un año en el Peugeot 306 Maxi tiene que dar para muchos recuerdos.

Sin duda. En el primer test en Canarias me dijo el copiloto de Borja Moratal, Rodri: “Como pienses te quedas atrás. Canta siempre rápido”. Le repliqué y le dije que bueno, que el tramo era en subida y me daría para adaptarme y me espetó: “esto es igual subiendo que bajando, olvídate”. Y me quedé con eso, aquello corría que se las pelaba, para arriba y para abajo.

Buen año, no ganáis ninguna carrera, pero todo hace indicar que ibas a seguir con él en el 2000.

De hecho sigo porque mi hermano otra vez no tiene ni idea qué va a hacer, pero Muniente se queda sin presupuesto y solo le ofrecen correr como “0” en el Nacional. Entonces Mario Tomé ficha con Azcona y yo vuelvo con Sergio y al mismo tiempo conozco a Ferreyros.

¿Cómo llegas a Ferreyros?

Bueno, casi llegó él (se ríe). Conozco a Ramón porque chocó delante de Muniente y mía mientras veíamos el Rally de Cataluña después de abandonar en el 99 con el 306 Maxi. Comenzamos a hablar allí en el final de La Riba, nos llevamos bien, luego coincidimos y al año siguiente me llamó para correr Madeira.

A pesar de los cambios sigues con Sergio.

Sí, ese año Sergio firma con Fiat después de toda la movida con Citroën, que nos quita el patrocinio de Telefónica y después no solo no nos hace oficiales, sino que nos pide 20 millones para correr con ellos. Todo esto después de lo del año anterior, en el que iba a ser oficial con el Saxo y metieron a Goiburu porque según los ingenieros “hacía menos metros” que mi hermano a pesar de hacer peor tiempo.

Y al año siguiente al Mundial S.1600 ¿un error?

Error en el planteamiento, pero era una oportunidad que se presentó y que había que agarrar. Nos equivocamos en la forma de hacerlo.

En 2002, salto al Mundial con Ferreyros.

Ahí me dejan compaginar siempre que no interfiera el programa con mi contrato con Fiat. Lo hicimos muy bien, pero no pudimos ganar el campeonato. Fue un año muy bueno, también en el Nacional porque ganamos la S.1600 y conocimos a Barreras.

¿Qué papel juega?

Nos cambia la vida en las carreras. Su visión y forma de ver la competición es increíble. En serio te digo que si hubiese llegado antes habríamos ganado la Zx y el Desafío mucho antes. Sin embargo, en 2003 lo echan de Fiat por defendernos y por defender su trabajo y llega un momento que nosotros también estamos a punto de irnos con él, pero no nos dejó.

Precisamente en el año de los kit-car híbridos.

Es que fue un poco por eso. Guillermo fue el más crítico con esa situación y tuvo un enfrentamiento con el jefe de Fiat por aquel entonces, que lo despidió.

¿No se planteó Fiat hacer un híbrido al tener las dos versiones como Citroën?

¡Las marcas oficiales no podían! La normativa decía que las marcas no podían modificar la unidad, por eso ganó un privado. Fue un gol que les metió Citroën ese año.

Y llega Rantur en 2004.

A Jorge creo que le minamos la moral en el Rally de Ourense de ese año que no pudo ganarnos. Nos hizo correr como nunca. Creo que pocas veces vi correr tanto a Sergio como en aquella edición. Más a saco no podíamos ir. De hecho iba a haber órdenes de equipo y hablamos con Jorge y Roberto y les dijimos que apagasen el teléfono, que había que jugárselo en los tramos.

Tras el último año de Fiat, cambio a Renault.

A final de 2005, dos amigos y empresarios de Lugo, José y César, nos pagan el Rally de A Gudiña y después se animan y compran un Renault Clio S.1600. El acuerdo era que ellos lo compraban y nosotros lo habíamos correr, pero nos faltaba dinero y ahí apareció Jorge Dorribo.

Una relación que comenzó de forma curiosa ¿verdad?

Sí, conseguimos una reunión para presentarle un dossier para que nos patrocinase a través de amigos y familiares. Recuerdo que estábamos los dos con el dossier esperando y Sergio me dice “¿Qué le voy a contar al tío este? Le voy a decir la verdad”, yo aluciné y no sabía que decirle y siguió insistiendo: “Mira, le voy a decir que nos hace falta el dinero para completar el presupuesto y que no creo que venda más medicamentos. Déjame a mi”.

Y entráis a su despacho.

Sí y lo primero que nos dice es: “A ver, qué era. Como con prisas” y Sergio le dice “mira tenemos un dossier y te lo pintamos muy bonito. Vas a salir en las revistas, que es verdad, pero no creo que vendas más medicamentos, te soy sincero. Lo que sí es verdad es que si me ayudas me salvas la vida”. Dorribo se quedó pegado a la silla y años después nos comentó que nos patrocinó porque le sonaba “el nombre y fuiste el único que me dijo las cosas como son”.

Buen año, subcampeones tras Dani Solà y llega el Porsche de Oreca.

Otra historia con la sinceridad de Sergio por delante, que cuando fue le dije “tío, eres g...”, pero tenía razón. Al terminar la temporada Jorge quería alquilar un WRC para el San Froilán y Sergio le paró los pies porque era una salvajada de dinero, entonces se alquiló el Porsche de Oreca.

El Porsche le dio sus dos títulos en el Nacional con Sergio.
El Porsche le dio sus dos títulos en el Nacional con Sergio.

El rally sale bien y nace el Equipo Nupel.

El domingo después del rally nos citó a nosotros y a Vara en su casa. Nos dijo “el año que viene quiero un equipo de rallys y quiero correr con un Porsche, venga. Bernard dime lo que vas a cobrar y vosotros (Sergio y a mí) no vais a cobrar nada, pero yo pago todo. Eso sí, os dejaré un hueco en el coche para vuestros patrocinadores y será vuestro sueldo”. Con esto quiero decir que nosotros nunca cobramos de Dorribo.

Pero el proyecto inicial era un 996 como el de Oreca, un N-GT.

Sí, pero en este caso gracias a Carlos Sainz, que lo probó en un rally de Madrid después de nosotros y no le gustó. Se lo dijo a la Federación y admitieron el Cup.

Y llega la primera victoria en el Nacional.

En mi carrera 200, en Canarias. Fue indescriptible. A mí me da la risa cuando ahora algún chaval me dice que cuesta mucho ganar una carrera… 200 me costó a mí (se ríe).

En 2009, el título.

Fue un año genial, estábamos fortísimos y con una moral espectacular. Ese año llegó Luis Moya al equipo. Ganamos el título, pero nos costó mucho. En Ourense ganamos de casualidad porque casi nos gana Pons.

¿Qué sucedió?

Ahora se puede contar. Mucha gente nos dijo que hubo órdenes de equipo y que pararon a Pons, pero ni de broma. La orden era mantener posición en el último tramo y terminar así, pero él corrió a tope. Menos mal que Sergio no se fió y también salió a correr, sino nos levanta el rally. Yo me llevé un chasco tremendo porque no me lo esperaba.

Título y adiós al Porsche.

Nosotros no queríamos, pero fue una historia entre Dorribo, Moya y Genaro que había cogido la Ford de Lugo. No sabemos como, pero el equipo se sobredimensionó y se convirtió en una chaladura.

Termináis fuera del equipo y corréis Ourense 2010 con el Peugeot.

Creo que fue nuestro mejor Ourense. Nos sentíamos como David contra Goliat. Al final nos ganó Goliat pero moralmente no. La afición estuvo espectacular...todo.

Del peor año, llega el WRC con Sordo.

¡Quién nos lo iba a decir! Dos meses después de quedarnos sin nada, en el podio con Sordo en el Rally de Alemania y con Sergio de ouvreur. Por eso te digo que siempre hay que intentarlo.

¿Cómo llega?

Dani no estaba pasando por un buen momento y creía, también el equipo, que igual un cambio de copiloto le venía bien. A los pocos días me vi en un microbús con Raikkonen, Ogier, Loeb y yo, era vivir otro sueño.

Diego Vallejo, en su época con el 306 Maxi.
Diego Vallejo, en su época con el 306 Maxi.

Termina el curso y no continúas con Dani…

El tema fue que yo tenía un niño de 2 años y a final de año Dani salía de Citroën y entraba en Mini con un programa parcial. Realmente yo en ese momento consideré que me ofrecía poco para lo que íbamos a hacer. Hubo un momento en el yo aceptaba la oferta si me firmaba dos años con una mejora el segundo y me dijo que no, que no firmaba con nadie eso aunque él los tuviese. Eso me pareció mal, entonces le pedí una cantidad y pensé que aceptaría, pero no. Y justo me llamó Llovera y volvíon él.

¿Cómo fue la experiencia con Albert Llovera?

Albert es una persona sensacional. Correr con él es como hacer una terapia intensiva. Es un tipo que te demuestra que vivir es un premio y que muchas veces nos quejamos por auténticas tonterías. Realmente estar con él te cambia la vida, es un ejemplo.

Llegan los raids y el Dakar.

Es la clásica aventura que una vez que estás en casa dices “no vuelvo más. Vaya chaladura”. Después pasa el tiempo, te quedas con lo positivo y repites. La amistad que hice con López Rivas, que me contactó gracias a Bárcena, no se va a romper en la vida.

Tras el segundo título en 2014, un golpe duro.

Todo empezó genial, el coche pagado y un año para disfrutar, pero nos dimos el golpazo de Canarias. Ahí fue la vez que vi a Sergio más decidido a dejarlo todo. Estaba completamente hundido. Sus ahorros eran el coche y estaba todo allí chocado y tirado en Canarias. En la ambulancia dijo: “dejo de correr. Estoy cansado de pelear, no va a ser siempre así”. Pero después los amigos desmontaron el coche en Canarias y lo reparamos en tiempo récord.

Ese año termináis con el presupuesto tocado y fin a una época.

Bueno, realmente terminamos de pagar aquel golpe todavía este año. Así que imagínate.

Llega el Ds3 y fin al CERA.

Sí, fue un año con algunas luces a pesar de todo. Los resultados no fueron malos la primera temporada. El año siguiente sí que fue malo. Fue horrible, el acabose. El golpe otra vez de Canarias, remar en contra. Y tras eso vino el proyecto de la tierra con el Porsche.

¿Os gustó?

Fue una mezcla de vistosidad y divertirnos. Fue el colofón a las chaladuras de una carrera deportiva. Cambió el objetivo y salimos a pasarlo bien y creo que lo conseguimos.

¿Qué pasó con el proyecto con Pepe López?

Sinceramente, no nos entendimos dentro del coche.

¿Y el futuro de Diego Vallejo?

El futuro ahora mismo pasa por seguir con Óscar Fuertes, con el que estoy realmente contento. Llevamos juntos desde que fui campeón de España de Raids con Rubén Gracia y puedo decir que es una relación de amistad pura. Seguimos con Ssanyong, de la que soy imagen de la marca y además este año está surgiendo un proyecto muy fuerte para el Dakar 2022 y que pronto anunciaremos.

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