Fin del Nuevo START: EEUU y Rusia dejan morir el último tratado de reducción de arsenales nucleares

FIRMADO EN 2010

Putin, que suspendió la participación de Moscú en el pacto en 2023, no ha recibido respuesta de Trump a su propuesta de prórroga del Nuevo START

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. | Europa Press

El Nuevo START, firmado por Estados Unidos y Rusia para afrontar una reducción de sus arsenales nucleares, ha expirado este jueves sin que las partes acordaran una prórroga o un marco que sustituyera al último tratado de reducción de armas nucleares, que además representaba una medida de confianza y control mutuo entre Washington y Moscú.

Firmado en abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes Barack Obama y Dimitri Medvedev, entró en vigor en febrero de 2011 tras su ratificación, marcando el horizonte de una década de control para los arsenales de las dos mayores potencias nucleares.

El pacto reemplazó al Tratado de Reducciones de Ofensivas Estratégicas (SORT) —conocido como Tratado de Moscú— y siguió la estela del START I y de la propuesta del START II, que nunca llegó a concretarse.

De esta forma, el Nuevo START limitó a 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada país, lo que suponía una reducción de cerca de dos tercios respecto al START I y alrededor de un 10% menos que el límite fijado en el Tratado de Moscú.

El acuerdo también fijaba un máximo de 700 misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos pesados con capacidad nuclear, además de establecer un sistema de supervisión para garantizar el cumplimiento de los términos.

Uno de los elementos clave del tratado eran las inspecciones ‘in situ’, con hasta 18 al año, el intercambio de información sobre cabezas nucleares y lanzadores y la celebración de comisiones consultivas periódicas, pilares del control mutuo. Otras cláusulas incluían notificaciones previas al lanzamiento de misiles y establecían que la duración del tratado sería de diez años, con posibilidad de una única prórroga, como ocurrió en 2021.

Suspensión por parte de Rusia

El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció en febrero de 2023 la suspensión de la participación de Moscú en el tratado, en el contexto de las tensiones derivadas de la invasión de Ucrania.

Putin sugirió en septiembre de 2025 una prórroga de un año y, aunque Donald Trump la calificó como una “buena idea”, no se produjeron avances. Mientras Medvedev alertó de las consecuencias globales, Obama advirtió del riesgo de una nueva carrera armamentística.

Aunque el tratado solo podía prorrogarse una vez, ambas potencias podían haber acordado un nuevo marco para evitar un vacío legal. Rusia apostaba por un compromiso voluntario, mientras que Estados Unidos quería incluir a China.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha calificado el momento como “grave para la paz y la seguridad internacional”, al ser la primera vez en más de medio siglo sin límites vinculantes sobre los arsenales estratégicos de ambas potencias.

Desaparición del marco que “mantenía un techo nuclear”

El director de FundiPau, Pablo Aguiar, ha subrayado que Estados Unidos y Rusia concentran el 80% del arsenal nuclear mundial, lo que hace que la expiración del tratado sea especialmente grave.

Aguiar ha recordado que el acuerdo ya estaba debilitado desde 2023, cuando se paralizaron las inspecciones, reduciendo la verificación mutua. Con su caducidad, ha señalado, desaparece el último marco que mantenía un techo nuclear entre ambas potencias.

“La señal política es devastadora”, ha advertido, al cuestionar qué incentivos quedan para frenar una nueva carrera armamentística si los grandes acuerdos se dejan morir.

Sobre la inclusión de China, ha reconocido que sería positiva en teoría, pero ha alertado de que convertirla en condición previa puede bloquear avances, dado el menor tamaño del arsenal chino.

“Hoy hay nueve países con armas nucleares”, ha recordado, advirtiendo de que erosionar los tratados refuerza la idea de que la disuasión nuclear es útil y aumenta el riesgo de un escenario irreparable.

“Todas las armas nucleares son un sinsentido”

Aguiar ha insistido en que las armas nucleares no protegen, sino que colocan a la humanidad ante una catástrofe irreversible, y ha alertado de que el riesgo aumenta justo cuando se debilitan los últimos límites existentes.

Por ello, ha rechazado la resignación y ha defendido la multilateralidad y el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) como única vía coherente con la supervivencia.

La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, Nobel de la Paz en 2017, advierte de que el fin del tratado eleva el riesgo de una carrera armamentística nuclear, e insiste en que la responsabilidad legal de negociar el desarme no ha desaparecido, más allá del Nuevo START.

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