Trump comenzará una “gran guerra” económica ante Irán

CONFLICTO BÉLICO

El presidente de EEUU asegura que sancionará a todo país que pretenda enviar ayuda a Irán

El presidente de EEUU, Donald Trump, comparece en la Casa Blanca.
El presidente de EEUU, Donald Trump, comparece en la Casa Blanca. | Al Drago

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que iniciará contra Irán “la operación económica más devastadora jamás emprendida”, señalando “un aislamiento sin precedentes” en el que la Casa Blanca infligirá “tremendas consecuencias económicas” a todo país que permita cualquier tipo de ayuda a Teherán desde sus instituciones y empresas. “Contrabando de petróleo, líneas de intercambio, transferencias de efectivo, casas de cambio, registros de buques, empresas fachada: todo esto debe terminar ahora. Sabéis quiénes sois”, expresó el mandatario bautizando el anuncio como un “día D económico”, en alusión al desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial.

Además, Trump llamó a la colaboración de los demás países: “Necesitamos que todos nuestros aliados se unan a Estados Unidos para aislar y derrotar la amenaza iraní”. “Estos fanáticos están contra las cuerdas, y estas medidas históricas los debilitarán y les impedirán sembrar el terror en todo el mundo”, alegó antes de concluir declarando que “Irán nunca tendrá un arma nuclear”. Por su parte el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, aseguró que la declaración de “guerra económica” emitida por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra Teherán responde a una crisis “sin precedentes” dentro de Estados Unidos y “solo traerá más derrotas” para Washington.

“El llamado Día D Económico es una cortina de humo ante la propia crisis de Estados Unidos: una deuda sin precedentes y costes de intereses disparados. Doblar la apuesta en políticas fallidas solo traerá más derrotas y el enemistad de los iraníes”, afirmó Araqchi y alertó de que el “terrorismo económico de Estados Unidos amenaza la economía global y la soberanía en todo el mundo”, concluyó el ministro iraní.

Mercados en alerta

Esta nueva escalada se suma a las habituales disputas por el control del estrecho de Ormuz, un paso marítimo crucial por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Tradicionalmente, Teherán utiliza la amenaza de bloquear este canal estratégico como medida de presión frente a la asfixia financiera de Washington, generando constantes episodios de alta tensión militar, incidentes navales y graves riesgos para la navegación comercial. Esta situación mantiene a los mercados internacionales en alerta y eleva la incertidumbre sobre los precios energéticos ante posibles nuevas restricciones comerciales.

Sin embargo, el escenario internacional actual dificulta notablemente la efectividad de una estrategia basada únicamente en la presión coercitiva. Las autoridades de China, principal comprador del crudo iraní, no tardaron en rechazar firmemente el plan de la Casa Blanca, advirtiendo que las sanciones unilaterales no resolverán el conflicto e instando a encauzar la crisis mediante la negociación diplomática. Pekín, además, defiende sus intereses energéticos y comerciales, por lo que cualquier interrupción del suministro podría tener repercusiones más amplias en los mercados internacionales.

De esta forma la Casa Blanca pone a prueba la cohesión de sus alianzasen Europa y Asia. La viabilidad real del “día D económico” dependerá, en última instancia, de la capacidad de respuesta de Teherán.

Omán, Catar y Egipto reclaman seguridad marítima en la región

Las autoridades de Omán subrayaron que la seguridad del estrecho de Ormuz está estrechamente ligada a la seguridad y prosperidad de toda la región, y reafirmaron su compromiso con reducir las tensiones y buscar soluciones diplomáticas.

El ministro de Exteriores omaní, Badr Albusaidi, defendió la seguridad marítima y el respeto al Derecho Internacional durante la visita a Mascate de su homólogo japonés, Toshimitsu Motegi, quien agradeció a Omán el suministro estable de petróleo y gas natural licuado y expresó la voluntad de Tokio de ampliar la cooperación energética. Ambos países coincidieron en la necesidad de preservar la libertad y seguridad de la navegación en Ormuz y Bab el Mandeb, dos pasos estratégicos para el comercio y el suministro energético internacional.

En paralelo, Catar y Egipto reclamaron garantizar la seguridad y la libre navegación en el golfo Pérsico y el mar Rojo. Durante una reunión en El Alamein, Mohamed bin Abdulrahman Al Thani y Badr Abdelatty defendieron la coordinación regional e internacional para desactivar las tensiones y resolver las disputas mediante el diálogo y la diplomacia. Al Thani condenó las amenazas y bloqueos de rutas marítimas estratégicas, mientras Abdelatty advirtió de que cualquier obstáculo a la navegación supone una amenaza directa para la seguridad regional e internacional y el comercio mundial.

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