DENOMINACIÓN DE ORIGEN
La clasificación del viñedo es clave para los “colleiteiros” de O Ribeiro
Concepción Iglesias Pousa ocupa durante 30 días la presidencia en funciones del Consello Regulador da Denominación de Orixe Ribeiro, tras la dimisión de Juan Manuel Casares. El pleno decidirá después quién ocupará el cargo hasta las próximas elecciones.
¿Optará a ser presidenta del Consello Regulador?
Es la pregunta del millón. Estoy reflexionando.
¿Sería la primera mujer en ocupar el cargo?
No, hace años hubo otra mujer, una bodeguera, aunque no la recuerdo porque yo aún estaba estudiando.
¿Aportaría algo diferente siendo mujer?
En O Ribeiro, las mujeres son las que hacen los trabajos más delicados. Creo que como mujer tengo mucho que aportar y, aunque somos esenciales en el sector, sí que echo en falta más mujeres en el pleno del Consello Regulador. Desconozco los motivos de por qué no hay más.
¿Cuál será su función en estos 30 días?
Mantener el buen funcionamiento del Consello Regulador, y si hay alguna decisión que tomar, es el pleno quien lo hace.
¿Cómo está la situación de la Denominación en estos momentos?
Creo que está en una situación bastante buena, aunque tenemos problemas, sobre todo de abandono de viñedos, falta de mano de obra y relevo generacional, algo que arrastramos desde hace tiempo. También estamos haciendo un llamamiento a la transformación y nos estamos dando a conocer fuera de Galicia.
No obstante, los vinos triunfan tanto a nivel nacional como internacional, ¿es un buen momento?
Trabajamos para que así sea. El vino de O Ribeiro lo hay que probar para saber cómo es y decidir por uno mismo.
¿Están olvidados los años oscuros de desprestigio?
Como en todas las cosas, hay momentos esplendorosos y momentos oscuros, y aquí pasó lo que pasó y ha quedado atrás. O Ribeiro tiene que seguir hacia delante. No podemos avergonzarnos de lo que somos.
¿En esa transformación ha tenido que ver el Consello Regulador?
El Consello tiene un pliego de condiciones que marca las pautas a seguir, pero es el productor quien saca al mercado el vino que a él le gusta.
¿Qué soluciones propone al abandono y falta de relevo generacional?
Hay que concienciar a la gente porque no podemos obligar a nadie a que trabaje las viñas, es algo que tiene que sentir. La Administración también tiene que proponer ideas para solucionarlo. El esfuerzo es grande y ahora, con el cambio climático, vamos a tener muchos problemas como la flavescencia dorada, que aún no ha llegado aquí, pero está al lado, en O Rosal y en zonas fronterizas. Para evitarlo tenemos que tomar medidas preventivas para que no se siga transmitiendo, como ya está haciendo Medio Rural.
¿Por qué una licenciada en Derecho se convirtió en viticultora?
Fue por circunstancias personales y así he pasado de no pisar nunca una viña a ir todos los días.
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