¿Vendimia?, mejor de noche
Adegas Laudes realiza la vendimia durante la noche para evitar que la uva se oxide al sol y conserve así toda su aroma. El enólogo Lázaro Moreno opina que la vendimia nocturna debería ser obligatoria para las denominaciones de origen.
El enólogo Lázaro Moreno es propietario, junto con Raúl Álvarez, de Adegas Laudes (Esposende), que aborda en estos días los últimos trabajos de la vendimia correspondiente a su tercera añada, tras la primera de 2020 y la segunda de 2021. Lo que diferencia a esta bodega de las restantes dentro de la Denominación de Origen Ribeiro es que realiza la vendimia durante la noche, concretamente entre las 22,00 y las 06,00 de la madrugada.
“Hace frío y la faena se hace más lentamente porque apenas se ven los pequeños racimos. Para ello utilizamos una linterna en la cabeza”, señala Lázaro Moreno.
Se trata de una práctica impulsada por el enólogo, quien afirma que es una cuestión de temperatura. Durante el día, máxime si hace calor, “al cortar el racimo se degrada rápidamente y por la noche, con las temperaturas bajas, se consigue que mantenga el aroma lo más intacto posible. Es una práctica que se lleva a cabo en algunos sitios de España y también en Francia”, porque el frío previene la oxidación, según explica. La recolección, además, se realiza después de tirar la mitad de las uvas al suelo antes de madurar “para que la planta se centre en alimentar las uvas que quedan”, matiza.
Otra peculiaridad de esta bodega es la criomaceración en frío con nieve carbónica para continuar después con el proceso habitual de elaboración del vino. “Las sustancias beneficiosas de la uva están en la piel. Cuanto más tiempo esté el mosto en contacto con la piel, más sustancias aromáticas tendrá”.
Adegas Laudes es una de las pocas que utiliza este sistema de recolección y criomaceración, asegurando que “no sé si alguna hace la vendimia nocturna, en todo caso, para alguna variedad concreta, nosotros lo hacemos con toda nuestra producción”.
Al tirar una cantidad importante de uva buscando la mejor calidad, la producción es reducida, de 5.000 kilos por hectárea, disponiendo de una superficie de 1,5 hectáreas de cepas que se plantaron hace 21 años y de las variedades albariño, caiño blanco y godello. “Es un vino muy exclusivo, que está en los mejores restaurantes de España”, apunta el “colleiteiro”, cuya botella de vino sale de la bodega a un precio de 22,90 euros. “Si queremos una producción de calidad excelente, la vendimia nocturna en las denominaciones de origen debería ser obligatoria”, opina Álvarez.
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