La Orden de Malta cultivó el vino do Ribeiro
DEAMBULANDO
Pasear por el Ribeiro alto, allá por donde los municipios de Leiro, Beade o Carballeda es como alternar el caducifolio bosque atlántico con las cepas que colonizan gran parte de sus laderas, aunque superadas a veces por la plaga de acacias mimosas, un día traídas desde los antípodas por un monje, “vallatum opus”, o sea con la intención de estacar las vides, sin sospechar que más daños se derivarían de su implantación, porque nada bajo ellas crece.
Desde Beiro el de a Cima, que el de Abaixo de más poblamiento y dispersión en barriadas, iniciamos una marcha a más sol que sombras, más buscadas estas en la incipiente primavera, accediendo a la parroquial barroca de San Pedro de Beiro, con enhiesta torre, con un ala norte tapada por cementerio de nichos. Tres al campanario treparon por pétrea escalera, para más que de visita intención de tañer campana, pero la discreción imponía el silencio, y a los de abajo, contener las ganas de tirar del cordel que de la portada pendía, porque alguno recordador de la alarma, décadas ha, producida por el tañer de la campana de la capilla de San Cosmede, sobre el río Sil, de cierta alarma en la casi despoblada aldea donde por todo vecino un rapidísimo cojo y familia, el cual a dos muletas, capaz de bajar al mismo ritmo que nosotros o superior para transportarnos en su barca a remo, cual Caronte a las almas en los infiernos, en esta ocasión a la opuesta orilla para caminar hacia lo alto donde el mosteiro de Santo Estevo. Este campanazo sirvió para traspasar el Sil y acceder al sacro lugar.
Como un frondoso camino al lado invitaba, nos hallamos en puente y presa del río da Barbaña, el que atraviesa la reserva de Ridimoas hacia el Avia, para pasar a uno de los barrios de Beiro de Abaixo, el de Cepa, donde detenidos especulando si continuaríamos, aun protegidos de la insolación por los rebrotados carballos y pinos perennes que nos colocaron por asfalto donde poco ha térrea pista con extensos viñedos a diestra e inmenso pinar a siniestra, aunque salpicado de robles de cierto porte, más recogimiento y placidez prestaba que ahora.
Piti Pinsach, que resultaría un experto influencer titulado de la sanación de ciertas enfermedades mediante ejercicios por él dirigidos en internet, donde ya muy conocido, lo que no extraña en persona tan comunicativa que conjuga la meditación oriental con el ejercicio
Con Berán a la vista, que también dividida en barrios, bajaríamos pasando por Caldelas hacia el balneario de Berán administrado por los vecinos de la llamada entidad menor, con piscina a temperatura de 20 o 21 grados, donde arribados como agradeciendo un reposo a la sombra y la promesa de templado baño. Solamente los seis, mas pronto de concurrencia de otros tantos que comunicativos vecinos resultarían, de los cuales uno de catalán de origen, vigués de residencia y de más que ocasional por estas tierras, Piti Pinsach, que resultaría un experto influencer titulado de la sanación de ciertas enfermedades mediante ejercicios por él dirigidos en internet, donde ya muy conocido, lo que no extraña en persona tan comunicativa que conjuga la meditación oriental con el ejercicio. Una amenidad mientras discurría nuestra estancia con la mitad de la tropa tomando baños y conectando con los que advenían. Algunos se proveyeron de sulfurosas aguas de la manante fuente, que libarían, en un retorno por el calor presidido, en una cata que no resistió ni un centilitro. El olor a huevos podridos no era ni remotamente grato, se supone.
A más asfalto que tierra, dimos en As Regadas la sola aldea del más pequeño municipio de Beade, con varios núcleos, avistando la barroca torre de la iglesia de Beade y su destejada lateral casona a modo de convento de a Encomenda desde donde los caballeros hospitalarios de San Juan de Jerusalem, los de la orden militar de Malta, administraban el vino cosechado en sus diestros a lo que no ajenos los establecimientos de San Xoán de Ribadavia, Pazos de Arenteiro o Astureses. Nosotros seguimos pateando hacia arriba hasta Beiro de Abaixo, camino del de a Cima, pasando por esos aldeamientos en uno que son Carballal, Casar do Fondo, Pau o Rial, dejando a diestra la antes traspasada cepa.
Se comprende que Galicia supere en núcleos de población a todos los del país sumados, imposibilitando la fusión de municipios de unos cientos de habitantes.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
DEAMBULANDO
La Orden de Malta cultivó el vino do Ribeiro
Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
A proba da suor
Fermín Bocos
La ministra se lo pasa bien
Lo último
FALTA DE TRABAJADORES SOCIALES
Las citas municipales a inmigrantes, colapsadas en Ourense
MALESTAR EN EL BARRIO
Polvo, zanjas y desazón en la avenida de Portugal: “Esto es insoportable”
POLINIZADORES VITALES
Las abejas, aliadas clave en la regeneración de los montes que ardieron en Laza