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LA OPINIÓN

Publicado: 19 oct 2026 - 04:20
Opinión Jesús Prieto
Opinión Jesús Prieto | La Región

Hay muchos datos que defienden la tesis de que el tenis español es uno de los mejores del universo. Los 47 Grand Slams, los once títulos mundiales entre Davis y Federación, los seis números 1 o la inabarcable sombra de Rafael Nadal. Pero rebuscar en tiempos pretéritos sería obviar el ahora. En Shanghái, una de esas ciudades del futuro, España ha vuelto a reclamar el trono. Lo ha hecho con dos chicos de 20 y 27 años -Rafa Jodar y Alejandro Davidovich- que comparten una condición que insufla mayor frescura. Porque ninguno de los dos es Carlos Alcaraz.

Con la de ayer, España acumula nueve finales de Masters1000 -los torneos más importantes después de los Grand Slams- entre compatriotas. Es un dominio que solo cuestiona Estados Unidos, con 15. Estos nueve prestigiosos torneos nacieron en 1990 y en 1996, España dibujó su primera final en Hamburgo con victoria de Roberto Carretero sobre Álex Corretja. El Open alemán vivió otras dos finales rojigualdas: Costa venció a Corretja en 1998 y Portas a Ferrero en 2001. Un año después, fue Ferrero quien superó a Moyá en Montecarlo y desde 2010, los partidos definitivos ente españoles se han repetido gracias a Nadal que se apuntó cuatro títulos ante Ferrer en Roma y contra Verdasco, Ferrer y Ramos en Montecarlo. Todos en tierra. La de China es la primera final en pista dura y bajo techo, una variable irritante para los españoles.

La victoria de Fokina supone el único Masters1000 que faltaba en las vitrinas patrias. Se lo merece el malagueño. Hasta la fecha solo había llegado a una final de los torneos que otorgan mil puntos y sus highlights combinaban puntos inverosímiles con demenciales desconexiones.

La victoria de Fokina supone el único Masters1000 que faltaba en las vitrinas patrias. Se lo merece el malagueño. Hasta la fecha solo había llegado a una final de los torneos que otorgan mil puntos y sus highlights combinaban puntos inverosímiles con demenciales desconexiones. En este 2026 ha renacido para sumar sus primeros tres títulos ATP mostrando una madurez al alcance de pocos. En Shanghái levantó una bola de partido ante Tiafoe, eliminó al próximo número 1, Zverev, y remontó ante la mayor promesa del tenis.

Quizás Jodar padezca ese nervio que encendía la furia de Davidovich, como demuestra el incidente del recogepelotas. Pero el chaval lo tiene todo para triunfar. Al final, el tenis es un deporte de experiencia en el que casi siempre ganan los españoles.

@jesusprietodeportes

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