Asalto a punta de pistola al juez decano de Ourense por un Festina de 220 euros

SUCESO DE 2024

Pensó que lo abordaban en la calle por su trabajo como magistrado, pero terminó con un arma en la frente: así fue el asalto contra el juez decano de Ourense por un reloj de 220 euros.

El juez Leonardo Álvarez, a las puertas del juzgado.
El juez Leonardo Álvarez, a las puertas del juzgado. | José Paz

Doscientos veinte euros. Ese es el precio que pagó hace años el juez decano de Ourense, Leonardo Álvarez, por el reloj Festina que lleva siempre en su muñeca izquierda. En la tarde del 29 de enero de 2024, también estaba en su muñeca. Sin embargo, lo primero que pensó el magistrado al ver aproximarse a un desconocido en pleno centro histórico no tuvo nada que ver con un atraco. Como uno de los tres únicos jueces de instrucción de la ciudad en ese momento, Álvarez está habituado a que, en ocasiones, algunos delincuentes lo aborden en la calle debido a su labor profesional. Por eso, antes de que el asaltante sacara el arma, creyó estar ante el típico encuentro fortuito derivado de su trabajo en los tribunales. El mal presentimiento se quedó corto: lo que siguió fue un asalto a punta de pistola que se resolvió en segundos, dejando al magistrado herido y abriendo un proceso judicial cuya audiencia preliminar se celebrará el próximo 18 de junio en la Sección Penal.

Un restaurante chino

La tesis que sostienen las víctimas -el magistrado y la letrada Zoraida Álvarez, que lo acompañaba esa tarde- es que el golpe llevaba una semana fraguándose. Días antes, ambos habían almorzado en un restaurante chino de la ciudad, donde trabajaba como repartidor motorizado Kewin Fernando S. A., quien presuntamente se fijó en la pieza dorada que el juez llevaba en la muñeca.

El día del ataque, el plan criminal se desplegó minuciosamente: según la acusación particular, Kewin y su cómplice, Duberney R. R., sometieron a la pareja a una vigilancia prolongada en la zona de los Vinos, llegando a sentarse uno de ellos a escasos metros de la terraza en la que el togado almorzaba con su amiga. Fue allí donde supuestamente, según la Policía Nacional, Duberney recibió de manos de Kewin unos guantes de nieve y el arma escogida para el asalto: una pistola de aire comprimido marca Saigo Defense, con número de serie SG210894, que estaba en perfecto estado de funcionamiento; un instrumento peligroso que pasaba por un arma de fuego auténtica a ojos de cualquiera. Acordaron, según las acusaciones, que Kewin esperaría a bordo de una motocicleta Kymko Agility City 125, propiedad de su abuela, para avisar por teléfono y coordinar la huida.

“Todo pasó muy rápido”

Sobre las 15,20 horas, la pareja, que regresaban de comer, caminaba por la Rúa dos Fornos hacia la Praza do Ferro. Fue entonces cuando todo pasó muy rápido. Duberney abordó al juez por la espalda, colocándole la pistola directamente sobre las costillas mientras le soltaba la primera amenaza: “Dame el reloj o te mato”. El magistrado, quien ese momento no fue consciente de que le apuntaba una pistola, reaccionó apartando al agresor, lo que provocó que Duberney subiera la apuesta encañonándolo directamente a la frente y repitiendo la exigencia de muerte.

Ante la firmeza de la víctima, el atracador giró el cañón hacia la cabeza de la abogada: “Dame el reloj o la mato a ella”. Inmediatamente, el delincuente pasó a la fuerza bruta física y se abalanzó sobre el decano para apoderarse del Festina por la fuerza. En el intenso forcejeo, el magistrado resultó herido, sufriendo arañazos y heridas erosivas en el pecho, el abdomen y en un dedo de la mano, además de terminar con los botones de la camisa arrancados.

Al verse incapaz de consumar el robo por la enérgica resistencia del juez, Duberney supuestamente huyó a la carrera hacia la Praza do Ferro, donde Kewin lo esperaba con la moto en marcha. Ambos escaparon a toda velocidad y se refugiaron en una vivienda de la Rúa San Pedro para ocultar la pistola, un arma que posteriormente arrojaron a un contenedor de basura donde fue recuperada por la Policía Nacional.

La investigación posterior, dirigida por el Juzgado de Instrucción 2 de Ourense, incluyó intervenciones telefónicas y registros domiciliarios. Al cabo de un mes fueron detenidos por la Policía Nacional. Duberney ya estaba residiendo en Villajoyosa (Alicante).

En libertad

Pese a la gravedad de lo ocurrido, las lesiones provocadas y el perfil de los implicados (el supuesto pistolero sin arraigo y con solicitud de asilo mientras que su compañero fue arrestado después en Francia por un asunto de drogas), ambos procesados llegarán a la cita del 18 de junio en situación de libertad provisional por esta causa.

Peticiones de hasta nueve años y medio de cárcel

La acusación particular, que representa a las víctimas, reclama nueve años y medio de cárcel para cada acusado por un robo en grado de tentativa y dos delitos de amenazas, con la agravante de alevosía. A esta petición suma el pago de multas por los delitos leves de lesiones y daños, así como la expulsión inmediata de España. En el apartado civil, exigen una indemnización de 1.197,20 euros, cantidad destinada a cubrir los 47,20 euros de los destrozos en la camisa, los 150 euros de las lesiones físicas y una compensación de 500 euros para cada uno de ellos por los daños morales sufridos.

La fiscal reduce su petición a una única pena de 20 meses de prisión por el intento de robo y una multa por un delito leve de lesiones. Además, solicita que la condena de cárcel sea sustituida por la expulsión del territorio nacional por diez años. Rebaja la compensación a un único pago de 100 euros a favor del magistrado.

Las defensas interesan la absolución al negar que sus clientes participaran en los hechos. Fátima Salgado Carbajales, abogada de Kewin, plantea la nulidad de la instrucción. Para ello, impugna, por considerarlos ilegales, tanto el auto que autorizó los pinchazos telefónicos como el que permitió registrar la vivienda de la rúa San Pedro.

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