Hilda Serantes, 105 años de memoria viva ourensana
"NO FUMO Y BEBO POCO"
Hilda Serantes sopló 105 velas rodeada de su familia, que se reunió para celebrar una vida que le llevó desde Ciego de Ávila, en el corazón de Cuba, hasta el barrio de A Ponte
Hilda Serantes tiene apariencia menuda, espíritu vivo y una mirada que se le ilumina cuando empieza a recordar las distintas etapas de su vida, que le han llevado desde la ciudad cubana de Ciego de Ávila hasta el barrio de A Ponte, donde da pequeños paseos para mantenerse activa a sus 105 años, cuyas velas soplaba el 19 de noviembre.
Galicia recibió a su familia cuando ella tenía diez años. Entonces “el viaje tardaba 15 días, y el barco iba atestado”, rememora Serantes. Su familia se instaló primero en Ortigueira, y después en A Coruña, donde su padre regentaba la cafetería Anduriña. “Estaba en Santa Margarita, en la calle de la Estrella, en la zona del Orzán”, sigue recordando Hilda.
Madrina de guerra
Ourense se cruzó con ella durante la Guerra Civil, cuando ella y una amiga se convirtieron en madrinas de guerra. “Buscamos las dos en las listas del periódico y escogimos a Luis Conto Domínguez. Luego él me pidió escribirme aparte, y así comenzamos”. La relación epistolar dio paso al conocerse en persona, y con el tiempo, al día de su boda, que aún recuerda como “el más feliz de mi vida”.
No conoció la ciudad hasta que llegó para formar su familia en el antiguo concello de Canedo, hoy el barrio de A Ponte. “Me gustó mucho, me pareció una ciudad muy agradable”, recuerda Hilda, que considera su sitio favorito la plaza de Abastos de A Ponte, cuya construcción fue impulsada por su suegro, Secundino Couto. “Fuimos a comer varias veces. Me gusta mucho cómo quedó”, asegura.
Sin tabaco
Contemplando la vida desde un siglo holgado, Hilda Serantes asegura sentirse feliz “por llegar a esa fecha y por estar aquí. Los achaques que tengo no son tan crueles. Doy paseos, escucho la radio, y disfruto mucho de mi familia”, reconoce.
Su clave de la longevidad es sencilla: “No fumo, y bebo poquísimo”.
El regreso a Cuba con el que ya no cuenta
La vida ha permitido a Hilda Serantes regresar en varias ocasiones a los escenarios de su vida. Primero, a la Ortigueira de su infancia, y después A Coruña, donde “viajamos hará un par de años, por mi cumple, y pude volver a la calle donde mi padre tenía una cafetería. Me dio por abrazar la casa donde vivíamos”.
Guarda Serantes memoria fotográfica de todos aquellos lugares. Incluso fue capaz de orientar por teléfono a su nieto, el fotógrafo Brais Lorenzo, para llegar hasta la antigua joyería de su padre cuando éste visitó Cuba. “Aún soy capaz de llegar hasta ella desde el Capitolio”, presume la mujer centenaria.
El regreso a su isla natal, de la que partió en un barco llamado “Cristóbal Colón” es uno de sus grandes proyectos, pero Hilda no cuenta con poder volver a recorrer las calles de la Habana donde pasó sus primeros años.
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