Llega tarde a su juicio por violar a un discapacitado: se quedó dormido

LO NEGÓ TODO

La fiscal destacó la vulnerabilidad de la víctima y la defensa recordó que no apareció ADN

Manuel accede a la Audiencia pasadas las 10.10 horas (el juicio comenzaba a las 09.30 horas).
Manuel accede a la Audiencia pasadas las 10.10 horas (el juicio comenzaba a las 09.30 horas). | Óscar Pinal

Manuel C. R., de 64 años, negó ayer en la la sala de vistas de la Audiencia de Ourense la agresión sexual a un vecino al que duplica la edad y que tiene reconocida una discapacidad intelectual del 65%. El tribunal escuchó dos relatos opuestos acerca de lo que ocurrió durante la tarde del 21 de noviembre de 2023 en el domicilio del procesado en Cortegada. Mientras el acusado enmarca el encuentro en una mera charla entre amigos, la víctima confesó en su día (hubo prueba preconstituida) que lo sucedido “no le había gustado” y “le dolió mucho”, en alusión a una supuesta penetración anal.

Según la versión que el procesado ofreció en la sala, a donde llegó algo más de media hora tarde porque se había quedado dormido, fue el perjudicado quien tomó la iniciativa de acudir a su casa, llamando al timbre de forma insistente. Mantuvo que “jamás” llegó a penetrarle y que, durante los 20 minutos que compartieron en la vivienda, se limitaron a hablar de fútbol y del colegio. También intentó restar importancia a un extenso intercambio de WhatsApp —cerca de 500 mensajes desde 2017— alegando que él únicamente le pedía al joven que dejara de escribirle.

Sin embargo, la víctima, remisa en el interrogatorio en la sala Gesell a hablar del tema, llegó a confesar que el procesado le mandó desnudarse, que le tocó los genitales, le dio besos en la boca y le hizo “daño con el pipí” pero se detuvo cuando le mandó parar.

La víctima reconoció haber enviado mensajes previos anticipando que iban a mantener relaciones, pero la Fiscalía contextualiza este hecho recordando que la víctima carece de capacidad plena para prestar consentimiento debido a su retraso mental ligero.

Intervención del entorno

El caso no llegó a los juzgados por la propia iniciativa del afectado, sino gracias a la intervención de su entorno. Tras salir de la casa del procesado, el perjudicado acudió más tarde de lo habitual al estanco de una conocida en donde solía pasar la tarde. La mujer relató en el juicio que le notó nervioso y que, aunque al principio el chico le dijo que lo ocurrido era un “secreto”, terminó enseñándole los mensajes de WhatsApp y confesando lo ocurrido. Alarmada porque el joven nunca hablaba de temas sexuales, la testigo avisó al padre de la víctima, quien también compareció en la vista para asegurar que su hijo no tiene el perfil de alguien que fabule historias. Dos vecinos ratificaron que, efectivamente, procesado y víctima solían verse y tomar algo juntos en los bares.

La prueba pericial aportó la vertiente técnica del caso. Por un lado, las psicólogas ratificaron la extrema vulnerabilidad del joven, indicando que su edad mental equivale a la de un niño de 12 años, lo que le hace muy influenciable e incapaz de comprender la complejidad de lo que implica un consentimiento sexual.

Por otro, la médico forense confirmó la presencia de dos fisuras anales en la víctima, unas lesiones que calificó de “compatibles” con una penetración, aunque admitió que también podrían derivar de problemas médicos crónicos como hemorroide, estreñimiento o diarrea.

Agarrándose a la ausencia de restos biológicos en el cuerpo de la víctima, que fue reconocida esa misma noche en el Servicio de Urgencias, y a una supuesta “contaminación absoluta” del testimonio del joven, la defensa pidió la libre absolución.

El Ministerio Público, por el contrario, dio total credibilidad al relato del afectado y mantuvo su petición principal de condena de nueve años de cárcel.

Peticiones de las partes

La fiscal

Nueve años de prisión, prohibición de comunicarse y aproximarse a menos de 300 metros de la víctima durante 15 años. Cinco años de libertad vigilada. Inhabilitación especial para oficios que conlleven contacto con menores por 18 años.

Indemnización

6.000 euros

La defensa

Absolución.

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