Norberto López Amado, director de cine: “En El cuento del lobo, cada persona ve un filme distinto y eso es increíble”
ENTREVISTA A...
El director ourensano se enfrentó por primera vez al reto de llevar él mismo una obra de teatro al cine.
Norberto López Amado (Ourense, 1965) está de estreno. Su última película “El cuento del lobo” se puede ver en los cines españoles desde el pasado viernes. Este thriller psicológico, protagonizado por Daniel Grao, Lucía Jiménez, Paco Tous y María Romanillos, reflexiona sobre la violencia machista y el compromiso social.
LAS FRASES
- “Hace años que no leo las críticas, ni buenas ni malas. No dejan de ser el punto de vista de una persona”
- “Con esta película he abierto un camino que es el de escribir guiones y me gustaría seguir explorándolo”
- “Me siento un privilegiado con este trabajo y si por mí fuera lo estaría haciendo hasta el fin de mis días”
Pregunta. En “El cuento del lobo” se enfrenta por primera vez al reto de trasladar usted mismo una obra de teatro al cine. ¿Cómo ha vivido este proceso?
Respuesta. Para mí ha sido un salto gigantesco, porque me ha permitido no solo dirigir una película, sino también vivir todo el proceso de escritura de un guion. Esto me ha permitido tener luego un control tremendo en rodaje. La película está basada en la obra de teatro de mi amigo Borja Ortiz de Gondra. Él me dio total libertad para que yo pudiera adaptarla al cine y ha sido un trabajo precioso, hasta tal punto que le he cogido el gusto y ya tengo escritos dos guiones más. Es como que de repente te das cuenta de que para darle una mirada más personal a una película, viene muy bien escribir. Seguiré por supuesto dirigiendo películas que no escriba, pero también me gustaría seguir explorando el camino abierto con esta película.
P. ¿Se multiplica la implicación emocional con el producto final cuando es uno mismo quien escribe el guion?
R. Sí, tardé bastantes meses en escribir el guion. Era mi primer guion con base teatral y aunque la estructura prácticamente ya la tienes, siempre quieres poner tu toque personal y empiezas a recurrir a personas que conoces o a cosas que te han pasado, con lo cual te juegas mucho emocionalmente que es una cosa que me encanta. Al final cuando estás viendo la imagen, sientes que hay algo de ti en ella más allá de la dirección y eso es una maravilla.
P. La obra de teatro se titula “Duda razonable” y la película “El cuento del lobo”, ¿qué se esconde detrás del cambio?
R. “Duda razonable” era el título de la obra y en principio estaba muy bien porque también representa la ambigüedad, la mentira y las dudas que tú puedes tener a la hora de juzgar si una cosa es verdad o no. La película incluso se llegó a llamar en un momento “Mariposas rojas”, pero el cambio hacia “El cuento del lobo” tiene que ver con el personaje de María Romanillos y el diálogo que no existe en la obra de teatro y sí en la película sobre la fábula del lobo. De esta forma, buscamos transmitir que cuando mientes tanto se acaba perdiendo un poco la perspectiva de la realidad e igual cuando empiezas a decir la verdad, ya es demasiado tarde. En definitiva, es un título que te lleva a lo que es la película un dilema moral como el que se te plantea en la fábula y tú tienes que escoger un lado u otro según tu perspectiva. Ya lo he podido comprobar con la gente que ha ido a ver la película y es muy curioso porque cada persona ve una película distinta y eso es increíble.
P. A usted le gusta definirla como un thriller sin policías, ¿por qué?
R. Porque la película funciona muy bien como thriller. Prácticamente cada secuencia engancha con la siguiente y te va cambiando el punto de vista. Es un como un thriller sin policías porque no hay nadie que investigue y es el propio espectador el que tiene que indagar una vez va recibiendo la información para poder resolver ese thriller.
P. Es un filme que se vertebra sobre la mentira. ¿Cuánta dificultad tiene trabajar la mentira en el cine?
R. Fíjate que en el cine todo es mentira todo el rato. Es muy difícil ver tu propia película porque sabes lo que hay detrás. Los amigos que vienen a ver los rodajes me dicen: “Me alegro mucho de venir, pero el problema es que luego cuando vea el producto final, ya no me lo voy a creer tanto”. Lo mismo nos pasa a los directores, que nos cuesta mucho creernos todo porque sabemos lo que ocurre.
P. Uno de los grandes dilemas que se plantea en el “Cuento del lobo” es el tema del móvil y la intimidad.
R. El móvil es ahora lo más íntimo que tenemos en la vida. Es una radiografía de lo que eres y lo que te gusta. Cuando tu cojas el móvil de alguien sin permiso estás realmente atentando contra su intimidad. La película narra ese proceso y nos hace ver hasta qué punto tenemos derecho a mirar el móvil de otra persona aunque el objetivo sea ayudarla. No creo que mucha gente hoy en día tenga la total libertad de dejar que miren su móvil sin que esto desencadene ningún problema.
P. La historia pivota alrededor de solo cuatro actores. ¿Cómo ha sido trabajar con un elenco tan reducido?
R. Estoy acostumbrado a rodar con elencos muy grandes, pero la ventaja de que sean solo cuatro actores es que se genera muchísima intimidad en el proyecto. Los ensayos fueron muy bonitos y les dejamos aportar muchos cambios en el guion. Una de las cosas más difíciles de la película es conseguir mantener esa tensión con solo cuatro actores. Recurrí inmediatamente a Polanski, que es uno de los directores que más me gustan, para tratar de mantener esa tensión en esos espacios tan reducidos.
P. Una de las cosas que más llama la atención del filme es que parece que el espectador no termina de conocer a los personajes…
R. La película es como la vida. Hay ese juego de ambigüedad que es clave, esa frontera entre saber quien miente y por qué lo hace. Todos los personajes son ambiguos y eso desconcierta al espectador. Cada uno afronta la mentira de forma distinta y te dejan con la intriga de quién sabía lo que estaba pasando con el personaje de María Romanillos y quién no.
P. Ahora que ya ha pasado el estreno, ¿cuánto miedo tiene Norberto López a la crítica?
R. La verdad es que la crítica te puede hacer mucho daño. Yo desde hace años no las leo, ni las que son buenas ni las que son malas. Hay que gente que te dice “he leído una crítica tuya muy buena”, pero es que me da igual. Es todo muy subjetivo, hay veces que tú visualizas por primera vez una película y no te gusta, y sin embargo, la vuelves a ver al cabo de unos años y piensas “qué injusto fui con esta película”. La crítica no deja de ser el punto de vista de una persona que tiene derecho a pensar lo que quiera, nada más. Siempre me digo lo mismo: ¿Para qué te vas a disgustar cuando el viaje ya está hecho y ha sido maravilloso?
P. Un proyecto se cierra, pero me imagino que pronto se abrirá otro. ¿Qué tiene en cartera?
R. Tengo proyectos muy bonitos entre manos. Lo importante es seguir, porque dirigir películas o series no deja de ser una aventura y cada proyecto te enseña una cosa. Tengo el privilegio y la suerte de tener este trabajo y si por mí fuera estaría haciendo lo que hago hasta el final de mis días.
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