NOXXO, el fanzine ourensano que vuelve tras cuarenta años

UN ESPACIO PARA LAS INQUIETUDES

Un grupo de jóvenes ourensanos creó en 1985 NOXXO, un fanzine para dar salida a sus inquietudes de diversas índoles. Cuatro décadas después, recuperan aquel espacio con más experiencia, pero con la misma libertad y espíritu

Alberto Saco y Raúl Ferrer junto al número 1 de NOXXO, que saldrá en septiembre
Alberto Saco y Raúl Ferrer junto al número 1 de NOXXO, que saldrá en septiembre | Alan Pérez

En junio, entre las mesas del Torgal, volvió a aparecer un nombre que llevaba décadas fuera de circulación. Era NOXXO, un fanzine ourensano nacido en 1985 que regresaba con lo que sus responsables han llamado “número cero” después de cuarenta años de silencio.

Detrás de la publicación seguían estando Raúl Ferrer y sus compañeros, aunque ya muy lejos de los 22 años con los que comenzaron aquella aventura. “Para nosotros, era un juego para pasar el rato. Éramos unos chavales con inquietudes y encontramos un lugar para hablar de ellas”, recuerda Ferrer. NOXXO nació así, sin grandes planes, como un espacio de libertad en el que tenían cabida los cómics, la fotografía, los textos, la música, el humor o cualquier forma de expresión que sus impulsores quisieran compartir.

Aquella mezcla terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad. No había una temática cerrada ni una única manera de contar las cosas. Cada número servía como contenedor para las preocupaciones de sus participantes y durante aquella primera etapa llegaron a publicar 11 entregas. La propia portada del número 10, fechada en 1986, anunciaba “Semana Rock”, “Comics” y “Artículos”, una combinación que refleja bien el carácter heterogéneo del fanzine.

Este particular juego tuvo que quedar en pausa poco tiempo después. Ferrer dejó Ourense por motivos laborales y se instaló en Madrid, donde continúa viviendo. Al mismo tiempo, quienes sostenían NOXXO fueron tomando caminos distintos y el proyecto terminó apagándose. No hubo un final solemne. Simplemente, la vida dispersó a aquellos jóvenes que unos años antes habían encontrado en aquellas páginas su espacio para expresarse.

Ahora han decidido volver a encontrarse alrededor de ellas. “La edad te da cierto peso y más intención en lo que haces”, explica. La experiencia ha cambiado a los responsables del fanzine, pero no la voluntad de conservar el mismo espíritu de libertad con el que nació.

El número cero, publicado en junio, sirvió como primer tanteo de esta nueva etapa. En septiembre llegará la primera entrega “oficial” y sus impulsores confían también en poner en marcha la web del proyecto. Actualmente, lo sostienen dos personas y otros dos colaboradores, aunque la intención es precisamente conseguir que sea un espacio lo más abierto posible.

NOXXO quiere volver a ser una puerta para quien tenga algo que enseñar, escribir, dibujar o contar, “especialmente para quienes no disponen de otros medios donde hacerlo”, señalan sus responsables. Aquellos jóvenes que buscaron un lugar para sus propias inquietudes regresan ahora con la intención de ofrecer a los demás el espacio que ellos mismos encontraron décadas atrás.

Del “hemos resucitado” al “ahora vamos en serio”

“¡Hemos resucitado!”. Así se presenta NOXXO en el número cero de su nueva etapa, con una introducción que recupera el tono irreverente de los años ochenta y repasa con humor todo lo vivido desde entonces. En esas mismas páginas, sus responsables cuentan que se han casado, divorciado, trabajado, envejecido y perdido compañeros por el camino, pero que mantienen las ganas de “seguir dando guerra”.

En el número uno, que se publicará en septiembre, vuelven la vista hacia el final de aquella primera etapa. Escriben que tenían “un formato muy reconocible, un público fiel, publicidad, una subvención oficial, equipo y hasta un local” y se preguntan con ironía si llegaron a “morir de éxito”. También definen el número cero como “nuestro rodaje”. El siguiente paso, anuncian, ya va en serio.

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