La presión de la vivienda tensiona el programa de pisos de acogida de Cáritas en Ourense

Problemas de inserción

Cáritas Ourense ha pasado de vender los pisos que recibe en herencia a conservarlos para disponer de espacio

María Tabarés, presidenta de Cáritas
María Tabarés, presidenta de Cáritas | OSCAR PINAL

Uno de los grandes cambios que se ha vivido en el último año se vivió en el programa de vivienda. Bajo la denominación “Luscofusco”, Cáritas ofrece a los solicitantes una estancia en un piso compartido, y les provee de sus necesidades después de acordar con quien desea acceder un itinerario formativo y legal que le lleve a conseguir un puesto de trabajo con el que poder mantenerse por su cuenta.

Para estas familias, disponer de una vivienda no es solo un lugar donde dormir: es el punto de partida desde el cual buscar trabajo, escolarizar a los hijos y comenzar un nuevo proyecto de vida"

Por esta red de viviendas han pasado 91 personas en 2025, de las cuales 23 eran menores. La filosofía de Cáritas es que “para estas familias, disponer de una vivienda no es solo un lugar donde dormir: es el punto de partida desde el cual buscar trabajo, escolarizar a los hijos y comenzar un nuevo proyecto de vida”. El tiempo de estancia es variable, y depende de las circunstancias del solicitante.

Alguna gente, en su testamento, se acuerda de nosotros y nos deja un piso. Antes esos pisos solíamos venderlos para emplearlos en los recursos de atención básica. Ahora nos los quedamos para acoger personas"

Las dificultades para acceder a una vivienda que se experimentan en la ciudad han provocado que “alguna gente, en su testamento, se acuerda de nosotros y nos deja un piso. Antes esos pisos solíamos venderlos para emplearlos en los recursos de atención básica”, relataba María Tabarés, presidenta de Cáritas Ourense. “Ahora, nos los quedamos y los utilizamos como red de pisos de acogida. Pero claro, tenemos los que tenemos, y si tuviésemos el doble, el doble estaría lleno”, expresa la presidenta.

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