Sitivijoes: "Yo no soy un tiburón y en la industria musical tienes que serlo"

ENTREVISTA

El artista urbano barcelonés con fuertes vínculos con Ourense vuelve a casa en el Torgal el sábado a las 20,00 horas

Stivijoes, artista.
Stivijoes, artista. | La Región

Stivijoes, es decir, Raúl Rodríguez (Castelldefels, Barcelona, 1999) actúa este sábado en el Café & Pop Torgal a las 20,00 horas.

Pregunta. Pasó su infancia y adolescencia en una aldea de Lugo, ¿pero tiene relación con Ourense?

Respuesta. Estudié diseño gráfico allí durante año y medio. Conocí a Burgas Vandal, que me introdujo en la escena urbana y me enseñó a grabar canciones y vídeos. Le tengo muchísimo cariño y cada vez que vuelvo a Galicia intento pasar unas semanas en Ourense. Tocar aquí es lo más cercano a jugar en casa, porque empecé a hacer música en aquella época, con 18 o 19 años, rodeado de gente que me apoyaba.

P. Tuvo un éxito viral tremendo con su tema “Terapia”. ¿Cómo se vive eso?

R. Hice la canción casi como una despedida, cuando estaba cansado de intentar vivir de la música. Su éxito fue un shock positivo, pero también me sentí muy desorientado. No entendía por qué me estaba pasando aquello cuando ya me había mentalizado de buscar otro camino. Ver cómo subían los números se convirtió casi en una droga, porque me daba tranquilidad económica. Cuando empezaron a bajar, fue un golpe todavía peor. Me había acostumbrado a pensar que seguirían creciendo para siempre.

P. Ha reconocido que se plantea dejar la música como profesión. ¿Por qué?

R. Este año falleció mi padre y terminé mi relación con la discográfica. Empecé a sentirme más libre y descubrí que estaba cómodo sin hacer música. Durante mucho tiempo pensé que la ansiedad, la presión y el síndrome del impostor eran el precio que había que pagar por dedicarse a esto. También me preocupaba constantemente que la gente se olvidara de mí. Ahora creo que necesito volver a enamorarme de la música y quizá para hacerlo tenga que dejar de pensar que debo ganarme la vida con ella.

P. ¿Le ha decepcionado la industria musical?

R. Muchísimo. No creo que pertenezca a esa maquinaria de crear contenido constantemente, como una cadena de montaje. Pero tampoco quiero culparla de todo, porque me ha dado oportunidades, amigos y conciertos que nunca habría imaginado. Yo no soy un tiburón y en esta industria tienes que serlo. Hay que saber proteger lo tuyo y abrirse camino. Admiro a quienes saben hacerlo, porque trabajan muchísimo y están completamente entregados a ello. También sé que me he dejado comer un poco por todo esto.

P. En “No he nacido rico” reivindica sus orígenes humildes.

R. Entiendo a quienes presumen de lo que ahora tienen porque antes carecían de ello. Yo prefiero presumir de venir de abajo. Abrirse camino en esta industria sin dinero ni contactos es casi imposible. Hay mucha gente que parte con ventajas, que tiene recursos para invertir o conoce a las personas adecuadas. No digo que su música sea peor, pero creo que es importante mostrar que también existen historias como la mía.

P. Muchas de sus canciones son muy tristes y se expone mucho. ¿No resulta agotador?

R. Curiosamente, no. Me cuesta hablar de lo que me pasa con las personas cercanas, pero la música me permite expresarlo. Al principio sentía que me protegía una pared digital, porque no veía las caras de quienes me escuchaban. Después descubrí que los oyentes no me juzgaban, sino que se identificaban conmigo y compartían sus propias experiencias. Ahora no sabría escribir sin hablar de mí mismo. Se ha convertido en una especie de intercambio con mi público.

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