CAMBIOS EN EL MERCADO
La tercera parte de los autónomos ourensanos no pueden coger vacaciones en verano
CAMBIOS EN EL MERCADO
El periodo estival solía venir acompañado del cierre de comercios y negocios, debido a la bajada de actividad que experimentaba la ciudad durante esas semanas. El incremento del flujo de visitantes, la aparición de nuevas oportunidades comerciales o la consolidación de sectores vinculados a determinados momentos del año están trayendo consigo un fenómeno entre los emprendedores de Ourense: el empresario autónomo que no puede descansar cuando todos los demás lo hacen.
"Muchas veces hablamos de un cierre de cara al público, pero no de un cierre real de empresa"
La Asociación Empresarial de Profesionales y Autónomos de Ourense (Aepa), calcula que uno de cada tres trabajadores por cuenta propia ha tenido que aplazar o suspender su descanso vacacional debido a los cambios producidos en el mercado. Ana Belén Fernández, su presidenta, explica que “una persona autónoma no siempre tiene vacaciones en el sentido habitual del término; muchas veces tiene periodos de cierre y de no facturación. Y cerrar significa dejar de ingresar”. En esta situación, teniendo en cuenta que Ourense suma 22.444 autónomos, se encontrarían unas 7.000 personas.
Dentro de ese grupo, Fernández distingue entre quienes no descansan por estar arrancando su proyecto empresarial, quienes aplazan las vacaciones por el incremento de actividad de sus negocios durante los meses de verano, o aquellos que no pueden rotar con socios o compañeros de trabajo para mantener la persiana levantada. “Muchas veces hablamos de un cierre de cara al público, pero no de un cierre real de empresa”, señala.
“La persiana puede estar bajada, pero el trabajo sigue”, indica la presidenta de AEPA, quien enumera “despachos profesionales, asesorías, abogados, autoescuelas, formación o determinados servicios técnicos”, teniendo en cuenta que “en muchos pequeños negocios, el equipo puede organizar sus descansos, pero la persona titular o administradora sigue asumiendo la responsabilidad última de que todo funcione”, obligando a esos propietarios a no descansar, al no encontrar personal cualificado que se ocupe del negocio.
En el extremo contrario, están los negocios obligados a parar. Bien porque la falta de actividades en su barrio haga que no les compense mantenerse abiertos, bien porque “su actividad depende de que otras personas estén disponibles”, comenta Ana Belén Fernández.
"Hay negocios que bajan la persiana unos días porque baja mucho la actividad o porque abrir no compensa"
En esos casos “hay negocios que bajan la persiana unos días porque baja mucho la actividad o porque abrir no compensa”, indica la presidenta de AEPA, quien también ha observado que, en algunos de esos casos, se aprovecha para hacer inversiones o reformas en los establecimientos. “Aprovechan ese periodo para mantenimiento, reorganización interna, limpieza, cambios de temporada o preparación de la actividad posterior al verano”, enumera la presidenta de los autónomos de Ourense, lo cual hace que esos cierres “de cara al público, pero no reales”, según Fernández.
Otro aspecto que señala la asociación de autónomos de Ourense es la falta de desconexión que vive un trabajador por cuenta propia incluso cuando se marcha de vacaciones. “La cuestión es si una persona autónoma puede permitirse realmente esa desconexión”, plantea Ana Belén Fernández, quien considera complicado que un autónomo pueda “apagar el teléfono, no contestar una llamada, no revisar el correo o no estar pendiente de una incidencia del negocio”.
"El descanso real no depende solo de cerrar, sino de poder desconectar sin miedo"
“En la práctica, ese derecho muchas veces queda condicionado por el tamaño del negocio, la posibilidad de delegar, la estacionalidad, la bajada de actividad o el miedo a perder clientela”, reflexiona la presidenta de AEPA, quien llama a tener en cuenta que “el descanso real no depende solo de cerrar, sino de poder desconectar sin miedo”.
El gran escollo, desde la perspectiva de AEPA, es que la mayoría de trabajadores por cuenta propia no puede permitirse parar 10 o 15 días para descansar adecuadamente.
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