Ganaderos de Ourense se muestran "muy preocupados" por el aumento de enfermedades en bovino gallego

"NUNCA PUEDES ESTAR TRANQUILO"

Los productores alertan del impacto de la EHE, la Lengua Azul y otras enfermedades en las explotaciones y reclaman más apoyo de las administraciones para proteger al sector primario.

Publicado: 23 ago 2026 - 11:38 Actualizado: 23 ago 2026 - 11:39
Una ganadera de Ourense tratando a un ejemplar.
Una ganadera de Ourense tratando a un ejemplar. | Rosa Veiga

Ganaderos de la provincia de Ourense han trasladado su preocupación ante el aumento de diversas enfermedades que afectan al bovino gallego y han pedido a las administraciones que se “involucren más con el sector primario”. “Estamos cansados. Cada año viene algo nuevo. Nunca se puede estar tranquilo porque siempre estás con eso en la cabeza”, ha trasladado Jesús Prieto, ganadero de San Miguel, en Xunqueira de Espadanedo (Ourense).

Como consecuencia de brotes y contagios, representantes del sector primario en Ourense han lamentado que el ganado sufre secuelas que generan una disminución de la producción y que impactan directamente en el desarrollo de la profesión. “Hay muchos animales y poca mano de obra. Tenemos que estar pendientes, porque sabemos que hay repuntes de enfermedades, y descuidamos otras cosas que también hay que hacer. Nosotros llegamos hasta donde llegamos”, ha señalado Javier González, ganadero de A Xestosa, en Montederramo.

Instrumental para tratar a las vacas.
Instrumental para tratar a las vacas. | Rosa Veiga

Por su parte, también la Xunta ha trasladado preocupación ante la llegada de enfermedades como la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), la Lengua Azul o la Dermatosis Nodular “en los últimos años”, pero ha recalcado que el estatus sanitario de Galicia es “envidiable y envidiado”. “Evidentemente, estamos preocupados. Aunque todo es mejorable, tenemos un nivel sanitario adecuado”, ha subrayado Jesús Orejas, jefe del servicio de Sanidad Animal de la Consellería do Medio Rural.

Entre las principales causas de un posible repunte de este tipo de enfermedades, Pablo González, vocal del Colegio de Veterinarios de Ourense, ha apuntado al “tránsito de animales y mercado libre europeo”, las condiciones climatológicas que “cada año van cambiando” y un modelo ganadero extensivo que hace “más difícil encontrar y controlar ciertas enfermedades”.

“Este año ha sido un invierno bastante húmedo, y ahora vienen épocas de mucho calor. Eso concentra la dispersión y crea el medio ideal para determinados vectores (transmisores de enfermedades) que están a sus anchas ahora mismo en Galicia”, ha añadido.

Brote de EHE

Entre los principales focos, los ganaderos han recordado un brote “dramático” de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) durante el verano de 2024 que, en algunos casos, llegó a afectar al 100% de la explotación ganadera. “Lo pasamos muy mal. En ese momento, yo pasaba por un cáncer y no me acordé para nada de mi enfermedad porque era un sinvivir”, ha explicado María Concepción Gómez, ganadera de Tioira, en Maceda, que cuenta con un total de 110 animales en su explotación.

Parte del ganado de una zona de Ourense.
Parte del ganado de una zona de Ourense. | Rosa Veiga

Algo que también ha lamentado Miguel Gómez, ganadero de Santirso, en el mismo municipio, quien ha explicado que cerca de 32 animales quedaron afectados o fallecieron tras el brote de EHE. “A excepción de un lote de ganado que estaba separado, creo que el resto estaban todos infectados”, ha señalado.

En su caso, durante la primera semana de contagio, hubo un total de 80 vacas infectadas, de los más de 300 animales que conforman su explotación, lo que obligó a “cambiar animales de zona, meterlos en mangas para curarlos y llamar a veterinarios que estaban desbordados”. “Parecía que andaban como robots y tenían heridas en la boca. Cuando me encontré con las primeras vacas de raza autóctona vianesa enfermas, fue un cristo”, ha indicado.

En esta línea, también Jesús Prieto, con una explotación de 280 animales, y Javier González, con unas 70 vacas reproductoras, tuvieron que lamentar bajas y un elevado porcentaje de contagios en sus explotaciones como consecuencia de dicha enfermedad. “En ese momento, las administraciones estaban saturadas y tuvimos que ocuparnos nosotros como pudimos, con las indicaciones de veterinarios”, ha trasladado Prieto.

Varias vacas siendo tratadas, a 21 de agosto de 2026, en Ourense.
Varias vacas siendo tratadas, a 21 de agosto de 2026, en Ourense. | Rosa Veiga

A raíz de dicho brote, tras la vacunación obligatoria contra la enfermedad de la Lengua Azul y a partir de las secuelas que dejan otras enfermedades, los ganaderos han explicado que muchas de las vacas afectadas “abortaron o eran incapaces de quedarse embarazadas”. “He tenido casos de poner una vacuna hoy y llevar al animal al matadero mañana”, ha señalado Prieto. Todo ello, han recalcado, supone una situación que “psicológicamente afecta muchísimo”.

“Al final, es ver tu trabajo y sacrificio irse a la mierda por culpa de una enfermedad o por la falta de control de fronteras”, ha afeado Miguel Gómez, quien ha recalcado que también su explotación padeció “muchos problemas en partos y recría”.

“Morbilidad hubo muchísima, con los gastos que eso repercutió al ganadero. Hubo vacas que estuvieron 15 o 20 días casi sin comer, le afectaba a la mucosa nasal y bucal, otras con cojeras y otras, por desgracia, con abortos e incluso se han muerto muchas”, ha indicado Pablo González.

Con respecto a ambas enfermedades, Jesús Orejas ha matizado que su afectación suele incidir a partir de junio y hasta septiembre u octubre, siendo ambas patologías de Categoría D —en el caso de la Lengua Azul, desde julio de 2026— de declaración obligatoria y para las cuales “no se obliga al sacrificio”.

Repunte y tratamiento

“Desde el 2019, ha habido un repunte de afectación con respecto a enfermedades como el ‘ojo rosado’ (queratoconjuntivitis infecciosa bovina). Es un desastre y es muy difícil manejar y controlar a todos los animales”, ha trasladado Miguel Gómez. En el caso de animales en lactancia, esta enfermedad puede reducir la producción entre un 70 y un 80% y puede existir una probabilidad de que la vaca pierda a la cría si el parto se adelanta un mes a causa del estrés durante el proceso de tratamiento.

“Es una enfermedad a la que le afecta muchísimo la radiación solar y es complicado realizar el tratamiento y parar el brote, porque una vez que se disemina es muy contagiosa”, ha explicado Pablo González. En este sentido, los ganaderos coinciden en que dicho aumento puede deberse “no solo al cambio climático, sino también al movimiento de ganado de otros países”.

Un animal siendo tratado en Ourense.
Un animal siendo tratado en Ourense. | Rosa Veiga

“La peor época es primavera y verano, tenemos que controlar al ganado mucho más y aplicar repelentes constantemente”, ha explicado Prieto. Con todo, entre las enfermedades que más preocupan al sector y a las administraciones destaca la Dermatosis Nodular Contagiosa, cuya posible llegada a Galicia, según ha explicado Jesús Orejas, supondría “el sacrificio de un montón de animales”, ante un censo “muy elevado” de ganado bovino.

Por el momento, dicha enfermedad no ha alcanzado los límites de la comunidad autónoma. “Va a llegar, está claro. En cualquier momento va a haber un pequeño fallo que será una catástrofe para la ganadería aquí”, ha lamentado Miguel Gómez.

Asimismo, Javier González y María Concepción Gómez han alertado de una nueva problemática que comienza a afectar a algunos animales de sus explotaciones a raíz de la colocación de crotales (chapas) en las orejas del ganado, que “empiezan a formar heridas y a incrustarse en la carne”.

La Xunta ha recalcado que no ha habido un cambio de proveedor de crotales que pudiera justificar dichas incidencias. “Es muy doloroso para los becerros. Hasta ahora nunca habíamos tenido problemas con las chapas”, ha señalado González.

Un sector imprescindible

Así las cosas, los ganaderos han pedido a las administraciones que se “involucren más con el sector primario”, insistiendo en la necesidad de “defender la soberanía alimentaria, cultura, medio de vida y tradición” en Galicia. “Nosotros no somos los enemigos. No maltratamos a los animales. Nos gusta vivir de esto y queremos vivir dignamente muchos años más”, ha recalcado Jesús González.

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