Una veintena de centrales ourensanas son estratégicas en el sistema eléctrico

SUMINISTRO ELÉCTRICO

Red Eléctrica las considera prioritarias porque almacenan reservas, estabilizan la frecuencia y reactivan el servicio tras averías

Los generadores de la central de Ponte Bibei.
Los generadores de la central de Ponte Bibei.

El mapa de las infraestructuras clave para garantizar el suministro eléctrico en España tiene su punto neurálgico en la provincia de Ourense. Según el último documento del Esquema de Temas Importantes (ETI) de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), elaborado con datos de Red Eléctrica de España (REE), los cauces ourensanos concentran 23 de las 35 centrales catalogadas como “estratégicas” en toda la demarcación.

Esta condición no responde únicamente al volumen de megavatios que generan, sino a que resultan vitales para la estabilidad técnica de la red. Ourense aglutina cerca del 66% de estos enclaves críticos, situándose muy por delante del resto de provincias de la cuenca: Lugo cuenta con 6 instalaciones, León con 5 y Zamora con una.

El peso decisivo de la provincia se apoya en su versatilidad operativa. En primer lugar, alberga la totalidad de las centrales reversibles de la cuenca: las tres de ciclo estacional situadas en el Macizo Central (Soutelo, Conso y Ponte Bibei) y la de ciclo semanal en Santiago-Xares. Estas instalaciones operan como baterías gigantes de almacenamiento: absorben excedentes renovables mediante bombeo y aportan energía inmediata cuando la demanda se dispara.

A este blindaje se suma la función de “arranque autónomo” de la central de Ponte Bibei (Manzaneda), equipada con tecnología para reactivarse por sí misma a 220 kV sin recibir tensión del exterior. Se trata de un mecanismo indispensable para liderar la reposición del servicio frente a una eventual situación de “cero energético” o gran apagón.

Asimismo, 21 de estas 23 centrales ourensanas prestan el servicio de “regulación secundaria”, ajustando en tiempo real la curva de generación para estabilizar la frecuencia del sistema eléctrico.

El coste para los ríos

Albergar 23 instalaciones prioritarias para el sistema eléctrico implica que los cauces ourensanos no funcionen bajo ciclos hidrológicos naturales. Para equilibrar en tiempo real la oferta y la demanda del país, estas centrales modifican bruscamente caudales y retienen flujos. Este régimen de explotación intensiva altera profundamente los ecosistemas: según el último informe oficial de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS), las presiones hidroeléctricas mantienen a 30 masas de agua de la cuenca en riesgo de incumplir los objetivos ambientales por alteraciones de régimen, efecto barrera y grave impacto en la fauna.

Al mismo tiempo, su catalogación como infraestructuras críticas para la seguridad del suministro aleja cualquier posibilidad de demolición o desmantelamiento de estas grandes barreras cuando caduquen los títulos concesionales, obligando al Estado a plantear su reversión pública o nueva gestión sin perder su potencia reguladora.

Esta intensa explotación genera una facturación extraordinaria: en el ejercicio 2024, las compañías hidroeléctricas abonaron una cifra récord de 110,18 millones de euros por el canon de utilización de aguas en la cuenca Miño-Sil.

Sin embargo, el debate sobre el retorno de esta riqueza sigue abierto. Históricamente, el organismo de cuenca apenas retenía el 2% de este gravamen y en la actualidad percibe el 50%. En su nuevo esquema de planificación, la CHMS reclama formalmente ingresar el 100% de lo recaudado para costear las obras de restauración fluvial y mitigar el impacto que dejan las centrales en los ríos.

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