Dos cuevas de Ourense conservan los restos de 10 personas enterradas y de una especie extinguida hace miles de años
160 RESTOS ARQUEOLÓGICOS
Las excavaciones en la Serra da Enciña da Lastra, en Rubiá, han permitido profundizar en el estudio de un enterramiento colectivo de la Edad del Bronce y recuperar restos de fauna extinta en otra cavidad.
La provincia de Ourense esconde bajo sus montañas algunos de los vestigios más antiguos de la historia de Galicia. En el municipio de Rubiá, dentro del Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, las excavaciones arqueológicas en dos cavidades están sacando a la luz nuevos datos sobre las comunidades prehistóricas y los animales que habitaron este territorio hace miles de años.
Los trabajos realizados durante el verano de 2026 en la Cova do Santo y la Pala da Zorra han permitido recuperar más de 160 restos arqueológicos y documentar una importante acumulación de huesos de grandes mamíferos, entre ellos el oso de las cavernas, una especie extinta que habitó Europa durante el Pleistoceno.
Las investigaciones dan continuidad a un proyecto iniciado en 2025 por especialistas vinculados a la Universidade de Santiago de Compostela y al Centro de Investigación Interuniversitario das Paisaxes Atlánticas Culturais (CISPAC), cuyo objetivo es conocer mejor la ocupación humana y la evolución del paisaje prehistórico de la zona.
Un enterramiento colectivo de hace más de 3.500 años
La Cova do Santo, situada en la parroquia de Pardollán, se ha convertido en uno de los enclaves funerarios de la Edad del Bronce más destacados de Galicia. La primera campaña arqueológica sistemática, desarrollada en 2025, permitió recuperar restos humanos correspondientes a un mínimo de 10 individuos, con una antigüedad estimada de entre 3.500 y 3.700 años.
Entre los restos identificados hay adultos, niños y un individuo perinatal. Su diversidad ofrece a los investigadores la posibilidad de estudiar aspectos de la población que utilizó la cavidad como lugar de enterramiento colectivo, así como aproximarse a sus condiciones de vida y a algunas de las enfermedades o lesiones que padecieron.
Los análisis preliminares han identificado señales de desgaste físico, patologías dentales, artrosis y fracturas. También se recuperaron fragmentos cerámicos y objetos arqueológicos que ayudan a contextualizar el uso funerario de la cueva durante la Prehistoria reciente.
La campaña de 2026 permitió continuar la excavación y recuperar más de 160 restos arqueológicos, principalmente huesos humanos, además de materiales cerámicos y restos de fauna. El buen estado de conservación del depósito puede aportar información sobre las prácticas funerarias de estas comunidades y sobre los cambios experimentados por la cavidad a lo largo del tiempo.
Los restos de un animal extinguido
La investigación también se ha extendido a la Pala da Zorra, conocida asimismo como Pala do Rebolal, otra de las grandes cavidades del sistema kárstico de Enciña da Lastra. Las prospecciones realizadas en distintos sectores de la cueva han identificado una concentración de huesos de grandes mamíferos, entre los que figuran restos atribuidos al oso de las cavernas (Ursus spelaeus). Este animal habitó Europa durante el Pleistoceno y desapareció hace miles de años.
La acumulación de huesos abre nuevas preguntas sobre la formación de estos depósitos y las circunstancias en las que llegaron los animales a la cavidad. Por el momento, los investigadores no han encontrado herramientas ni otros materiales que permitan relacionar directamente los restos con la actividad humana. El estudio detallado de los huesos permitirá avanzar en la identificación de los animales y en la reconstrucción del entorno natural que existía en la zona durante la Prehistoria.
Un territorio clave para entender la Prehistoria
La Serra da Enciña da Lastra ocupa una posición estratégica entre la Meseta y el interior y la costa de Galicia. Sus cuevas y formaciones rocosas constituyen un archivo natural que puede ayudar a reconstruir las distintas etapas de ocupación humana y la evolución de la fauna.
Los investigadores prevén ampliar las excavaciones en la Cova do Santo para conocer la extensión y profundidad del enterramiento colectivo. En la Pala da Zorra, el objetivo es estudiar con mayor detalle la zona donde aparecieron los huesos y explorar otros sectores de la cavidad.
El proyecto incluye también herramientas digitales, como el escaneado tridimensional de la cámara principal de la Cova do Santo, que permitirá documentar la ubicación de los hallazgos y facilitar su estudio y conservación.
Las nuevas campañas podrían aportar más información sobre las comunidades que utilizaron estas cuevas hace miles de años y sobre los animales que habitaron el territorio ourensano antes de que el paisaje adquiriese su configuración actual.
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