El paracetamol, en comparación con el ibuprofeno: eficaz y seguro, pero con riesgos si se usa mal

ANALGÉSICOS

El paracetamol es uno de los analgésicos más usados, pero su uso indebido puede causar graves daños hepáticos, según expertos.

Paracetamol e ibuprofeno
Paracetamol e ibuprofeno

El paracetamol, uno de los medicamentos más habituales para tratar la fiebre y el dolor, sigue siendo considerado seguro cuando se utiliza correctamente. Sin embargo, expertos advierten de que su uso no está exento de riesgos, especialmente en casos de sobredosis.

Este fármaco, presente en los botiquines desde mediados del siglo XX, se ha convertido en uno de los analgésicos más consumidos en el mundo. A pesar de ello, su mecanismo de acción no se conoce completamente.

Diferencia entre ibuprofeno y paracetamol

A diferencia de antiinflamatorios como el ibuprofeno, el paracetamol actúa principalmente en el sistema nervioso central. Su efecto se basa en la reducción de la producción de prostaglandinas, sustancias relacionadas con la transmisión del dolor, mediante la inhibición de determinadas enzimas.

En cuanto a la elección entre medicamentos de marca o genéricos, los especialistas coinciden en que no existen diferencias relevantes en eficacia. Ambos contienen el mismo principio activo, aunque pueden variar en excipientes o presentación, lo que sí influye en el precio.

Uso en resfriados y combinaciones

El paracetamol suele ser la primera opción para aliviar síntomas de gripe o resfriado, como fiebre o dolor muscular. No obstante, algunos preparados combinados que incluyen descongestionantes u otros componentes no siempre son recomendables a largo plazo.

También es habitual su combinación con cafeína, que puede potenciar su efecto al acelerar la absorción del medicamento y mejorar la respuesta analgésica.

Riesgo en caso de sobredosis

Aunque es menos agresivo para el estómago que otros fármacos, el paracetamol presenta un riesgo significativo si se consume en exceso. Una sobredosis puede provocar daños graves en el hígado, incluso irreversibles.

Además, uno de los principales peligros es que los síntomas no aparecen de inmediato. Entre 24 y 72 horas después pueden surgir vómitos o dolor abdominal, seguidos de signos más graves como ictericia, somnolencia, confusión y afectación hepática o renal.

Por ello, los expertos insisten en la importancia de respetar las dosis recomendadas y evitar la automedicación prolongada sin supervisión médica.

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