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Las madamitas en San Lázaro

La piña de postre nos “come” la lengua

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Es rara la vez que algo que me deja con la duda, no haga que me ponga a investigar para resolver el misterio. Tiempo atrás, serví piña como postre en una comida para niños. Escuché a varios de ellos quejarse porque les picaba la lengua. Yo ya la había probado antes de ellos y tuve la misma sensación. Una pequeña “herida” en la punta de la lengua que molestaba un poco. No era la primera vez que me pasaba y sabía que era normal, pero no el motivo. Lo dejé pasar, supongo porque me olvidé o no le di mayor importancia. Pero dos o tres semanas después, gracias al último momento de un día cualquiera en el que el perro me sacaba a pasear, en un semáforo, escuché a una señora comentarle a otra que tenía que poner la carne a macerar con el jugo de la piña natural para que estuviese más blandita. No suelo atender mucho a las conversaciones ajenas, pero ésta, resonó con fuerza en mi mente.

El paseo me duró el tiempo que tardé en encontrar un posible nexo entre el picor de la lengua y la carne blandita para la debilidad de una dentadura anciana. Le pedí a mi perro que me llevase para casa y me senté en la mesa de trabajo a investigar.

Podría desarrollar el texto con un sinfín de términos un poco complicados e innecesarios para el tema que nos atañe hoy, pero llegué a la palabra bromelina.

Es una enzima proteolítica que se encuentra en la piña y en menor medida en otras frutas tropicales como la papaya. Esta enzima, que se extrae principalmente del tallo y la fruta, se utiliza tanto con fines medicinales como en la industria alimentaria.

La capacidad que tiene la bromelina para acelerar una reacción química en los organismos vivos (actividad enzimática) se debe principalmente a las proteasas. En la medicina, la bromelina se utiliza como agente antiinflamatorio y digestivo ya que las proteasas son capaces de descomponer las proteínas en péptidos más pequeños y aminoácidos. Entonces, se ha demostrado que reduce la inflamación e hinchazón en diversas condiciones, como la osteoartritis, la sinusitis y las lesiones deportivas. También se ha utilizado en el tratamiento de la indigestión y la acidez estomacal.

Además de sus aplicaciones médicas, la bromelina se utiliza en la industria alimentaria como ablandador de carne, como agente clarificante en vinos y cervezas, o como ingrediente en bebidas varias, suplementos dietéticos o panadería.

Es importante destacar que, aun teniendo varios beneficios potenciales para la salud, puede tener efectos secundarios en algunas personas, como reacciones alérgicas, irritación gastrointestinal o interacciones con ciertos medicamentos.

Esta enzima es la culpable de que cause esa sensación de picor o irritación ya que puede descomponer las proteínas de los tejidos y las membranas mucosas, como por ejemplo, de la lengua. Si la irritación lleva a una hinchazón de labios, erupciones cutáneas u otros signos como dificultad para respirar o hinchazón grave, estaríamos hablando de reacción alérgica, con lo que deberíamos buscar atención medica de inmediato y pasado el susto, ponernos en manos de un médico o alergólogo para una evaluación adecuada.

¿Qué podemos hacer si habitualmente nos pasa esto con la piña y no somos alérgicos?

Enjuagar la piña para reducir la concentración de bromelina.

Si retiramos la piel externa concienzudamente y cortamos su pulpa en trozos pequeños, eliminando la parte central (parte en donde hay mucha concentración), nos ayudaría a reducir la cantidad de enzima ingerida.

Para terminar, si marinamos en cítricos o cocinamos la piña nos ayudará a reducir mucho la cantidad de bromelina ya que es sensible al calor y a las preparaciones ácidas.

Por eso me fascina hablar (o escuchar en los semáforos) con personas con el pelo plateado y arrugas de experiencia en su cara. Porque me enseñan cada día que la sabiduría popular en muchos casos es un legado que nos hace más sabios y que gracias a Ourensanos y a la curiosidad, podemos explicar muchas de las cosas que nos rodean en la alimentación y en la vida.

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