Discurso | "Me llevo recuerdos imborrables": la despedida del ourensano Odilo Fernández Losada tras 44 años en la Policía Nacional
NATURAL DE SANDIÁS
El inspector jefe, natural de Sandiás, repasó su trayectoria en un emotivo discurso en el que recordó sus ocho años en el País Vasco bajo la amenaza de ETA, su labor en la modernización informática del cuerpo y el apoyo de sus compañeros y familiares.
"Hoy cierro esta etapa con serenidad y gratitud, con la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber servido a España desde una institución que respeto y admiro profundamente". Así se despidió de la Policía Nacional Odilo Fernández Losada, que recibió este jueves un homenaje en A Coruña con motivo de su jubilación, tras 44 años, cinco meses y 23 días de servicio público.
El inspector jefe, natural de Sandiás, dedicó buena parte de su intervención a repasar los momentos que marcaron su carrera, desde sus primeros pasos hasta los 14 años que ha ejercido como secretario general de la Jefatura Superior de Policía de Galicia. Un recorrido profesional en el que, según destacó, las personas y los vínculos creados durante el servicio han tenido tanto peso como las responsabilidades asumidas.
Su relación con la Policía comenzó en 1978, cuando asistió a unas jornadas de orientación profesional. Allí descubrió su interés por la investigación policial, aunque entonces vivía en Suiza y para seguir ese camino debía conseguir la nacionalidad suiza o regresar a España. La decisión de sus padres de volver al país le permitió perseguir aquella vocación. En octubre de 1981 comenzó a preparar las oposiciones al Cuerpo Superior de Policía en Ourense, donde conoció también a quien desde entonces sería su compañera de vida.
Tras su paso por la Escuela de Ávila, su primer destino fue la Comisaría Provincial de Vitoria, donde trabajó en la Brigada de Policía Judicial y posteriormente en el Grupo de Estupefacientes. Fueron ocho años en el País Vasco, en una etapa marcada por la amenaza de ETA, que recordó como un periodo intenso tanto en lo profesional como en lo personal.
En aquellos años, explicó, los compañeros y sus familias se convirtieron en un apoyo fundamental, especialmente por la distancia respecto a sus propios seres queridos. "Estábamos lejos de los nuestros, y ellos se convirtieron en nuestra familia", recordó. También agradeció a los compañeros de aquella época que hayan mantenido el vínculo a lo largo del tiempo, una amistad que calificó de incalculable.
En 1992 decidió dejar el trabajo operativo para incorporarse al área de Informática, primero en Vitoria y después en A Coruña. Durante cerca de veinte años tuvo que formarse en nuevas tecnologías, sistemas operativos, infraestructuras de datos y aplicaciones. Compaginó esa preparación con el trabajo diario y participó en la transformación informática de la Policía Nacional, un proceso que contribuyó a cambiar el funcionamiento operativo del cuerpo. Por esa labor, muchos compañeros lo recuerdan como delegado de Informática.
En 2012, tras ascender a inspector jefe, asumió la Secretaría General de la Jefatura Superior de Policía de Galicia. Desde ese puesto coordinó durante 14 años la gestión de personal, los medios económicos y materiales, la formación, la documentación y la prevención de riesgos laborales. Una responsabilidad que, según explicó, le permitió conocer la Jefatura desde dentro y afrontar problemas que ya no eran solo tecnológicos, sino también humanos, organizativos y relacionados con el servicio público.
Fernández Losada dedicó parte de su discurso a agradecer el trabajo del personal de la Secretaría General y de los equipos de Informática y Telecomunicaciones, así como el compromiso de los profesionales de prevención de riesgos laborales y de los compañeros que ya se han jubilado. Reconoció su profesionalidad, disponibilidad y apoyo a lo largo de los años.
El momento más personal llegó al dirigirse a su familia. Agradeció a Fali, Silvia y Odilo su respaldo y comprensión ante las ausencias, las preocupaciones y los horarios difíciles que acompañan a la profesión policial. "Sin vosotros, nada habría sido posible", afirmó, antes de bromear sobre la paciencia que tuvieron que demostrar en los días en los que llegaba a casa a horas poco razonables.
El inspector jefe concluyó con palabras de gratitud por el homenaje y por los años compartidos con sus compañeros. Se marcha, dijo, con recuerdos imborrables, amistades y la emoción de haber formado parte de algo más grande que uno mismo. Una despedida que resume en la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de haber dedicado su vida profesional a la Policía Nacional.
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