Ana María Núñez Rubines: “Tras un accidente grave puede surgir desde el shock hasta la tristeza”

VIDA SANA

Expertos subrayan la importancia del apoyo psicológico tras emergencias para ayudar a las víctimas a recuperar el control de sus vidas

Ana María Núñez Rubines, psicóloga sanitaria.
Ana María Núñez Rubines, psicóloga sanitaria. | La Región

Catástrofes y accidentes como el descarrilamiento de tren ocurrido en Adamuz (Córdoba) ponen de manifiesto el papel clave de los psicólogos sanitarios a la hora de tratar a las personas afectadas, un papel en el que Ana María Núñez, Coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y Emergencias, destaca la importancia del apoyo emocional para que los afectados puedan retomar el control de sus vidas.

Pregunta. ¿Cuáles son las reacciones psicológicas más frecuentes que están observando en las personas afectadas en esta fase de la emergencia?

Respuesta. En las personas afectadas podemos encontrar emociones muy variadas dependiendo del momento y de la situación de cada una de ellas. Podemos encontrarnos desde el shock y la negación iniciales hasta la rabia la tristeza, la desesperación, angustia, miedos o incluso en alguna persona podemos encontrar alegría por haber sobrevivido o porque un familiar haya salido ileso. En estos momentos todas esas emociones son normales.

P. ¿En qué emergencias, en Galicia o en Ourense, han intervenido recientemente?

R. Nuestro grupo, el GIPCE, cumple en este 2026 30 años de historia. A lo largo de estos años hemos intervenido en muchas situaciones muy variadas: el secuestro del Alakrana, el accidente Alvia en Santiago de Compostela, la pandemia por COVID, el accidente de rally de Carral, el naufragio del Villa de Pitanxo, la explosión de la pirotecnia de Tui….. el último año las emergencias que hemos atendido a través del 112 han sido de menor dimensión y hemos estado en accidentes de tráfico, accidentes en momentos de ocio o domésticos, fallecimientos de menores…… lamentablemente las situaciones en las que más estamos interviniendo son los suicidios consumados. Hoy en día es un problema social que nos preocupa mucho.

P. ¿Qué criterios utilizan para identificar a las personas que necesitan atención psicológica inmediata frente a las que pueden esperar seguimiento posterior?

R. Nuestra intervención siempre es activada desde el 112. Ante determinados sucesos que están contemplados dentro de su protocolo nos van a llamar y a activar. Ante emergencias de menor dimensión siempre acudimos con el consentimiento de las personas afectadas. Ante emergencias de mayor alcance, como este accidente de tren, el 112 nos va a activar y nos desplazaremos hasta las zonas donde nos indiquen (estación de tren, centros de atención a familiares, …) para coordinarnos con otros profesionales y atender a las personas que allí nos encontremos.

P. ¿Qué estrategias de intervención están aplicando para reducir el impacto emocional inicial y prevenir trastornos a largo plazo (como el estrés postraumático)?

R. Nuestro trabajo está dirigido a minimizar el impacto que este suceso tenga en la salud mental de las personas afectadas y a ayudarles a recuperar sus mecanismos de afrontamiento para que puedan hacer frente a la situación. Para ello les ayudamos en la gestión de emociones, en responder a necesidades básicas (medicación, alimentación, alojamiento…en coordinación con otros profesionales), a responder a las necesidades de información, en recuperar “el control” en de sus vidas focalizándolos en aquellas tareas que pueden realizar en el presente, ayudándoles a sentar las bases para que el proceso de duelo que van a transitar sea saludable hasta dar pautas que les ayuden a afrontar lo que están viviendo. También trabajamos en coordinación con otros colectivos profesionales y con los gestores de la emergencia asesorándoles para que la transmisión de información o las acciones que realizan no añadan más dolor al que ya están viviendo los familiares.

P. ¿Cómo se trabaja con familiares de víctimas, especialmente en casos de fallecimiento o personas desaparecidas?

R. No tenemos un protocolo rígido sobre cómo intervenir. En nuestro trabajo tenemos que adaptar nuestra intervención a las circunstancias y a las necesidades de las personas con las que estamos interviniendo. Podríamos decir que son intervenciones personalizadas porque cada persona es diferente: tiene unas circunstancias vitales diferentes, tiene unas necesidades diferentes, vive el suceso de forma diferente….

P. ¿Qué recomendaciones darían a la comunidad y a los equipos de primera respuesta para apoyar la recuperación emocional sin causar daño involuntario?

R. Es muy importante cuidar a las personas afectadas y también a toda la comunidad haciendo un uso responsable de la información: no generar bulos que dañen todavía más o que generen ira en la sociedad; no compartiendo información ni imágenes sensibles; no dando detalles morbosos sobre lo sucedido; respetando la vida privada de las personas afectadas; y la comunidad también debe hacer un uso adecuado de la información. Está bien estar informados sobre lo sucedido, pero no debemos estar viendo noticias y haciendo seguimiento en bucle sobre estos sucesos porque acaba afectándonos. Especialmente es recomendable dejar de consultar estas informaciones a partir de la tarde-noche para evitar que afecte a nuestro descanso.

P. ¿Qué señales de alerta deberían vigilarse a medio y largo plazo?

R. En cuanto a los síntomas que debemos observar y nos deben alertar, serían si tras 1 mes desde el accidente notamos: pesadillas recurrentes sobre lo vivido; flashback o recuerdos intrusivos sobre lo vivido que generan malestar; estar en alerta constante, dificultad para concentrarse, sobresaltarse con facilidad evitación de lugares, personas o pensamientos que recuerden lo vivido porque generan intenso malestar; dificultad para gestionar emociones (especialmente la culpa, la vergüenza, la ira, el miedo). En estos casos deberíamos solicitar ayuda de un profesional de la salud mental para que nos ayude a procesar lo que hemos vivido.

P. ¿Ante una situación de accidente, catástrofe natural o emergencia, qué consejos daría a las personas que estén en esas circunstancias?

R. Todos tenemos estrategias de afrontamiento que nos permiten sobreponernos a situaciones adversas, es lo que llamamos resiliencia. Pero debemos cuidar que esas estrategias sean sanas y no nos hagan más daño. Debemos evitar el consumo de alcohol, drogas o la automedicación para anestesiar las emociones que la situación nos ha generado; evitar conductas de riesgo (como podría ser conducir de forma temeraria); o descuidar el cuidado personal (no asearse, no quitarse el pijama durante días, no salir de casa, no comer o comer de forma desorganizada). Lo recomendable es intentar mantener las rutinas diarias de higiene, descanso y alimentación; apoyarnos en nuestra red social de confianza; ocuparnos de lo que está en nuestras manos; posponer la toma de decisiones importantes, evitar decisiones impulsivas de las que uno pueda arrepentirse; y darse permiso para sentir, expresar y compartir emociones.

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