La atención emocional es esencial en las demencias

GENTE MAYOR

Ceafa y Secpal ofrecieron una sesión formativa centrada en el manejo del deterioro cognitivo, en el que la atención emocional es clave para su prevención

El proceso diagnóstico y la aparición de síntomas pueden vivirse de forma muy diferente.
El proceso diagnóstico y la aparición de síntomas pueden vivirse de forma muy diferente.

La Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (Ceafa) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) celebraron el webinar “Dimensión psicológica y conductual en las demencias”, tercera sesión del programa formativo y divulgativo sobre cuidados paliativos y demencias impulsado por ambas entidades. La conferencia online, impartida por Anna Escolà, psicóloga del Grupo de Neuropaliativos de Secpal y miembro de la Sociedad Española de Psicología Paliativa (SEPP-Psicopalis), puso el foco en la vivencia emocional de las personas con deterioro cognitivo y en la necesidad de abordar de forma integral los síntomas psicológicos y conductuales asociados a estas enfermedades.

Durante la sesión, moderada por Lori Thompson, vicepresidenta de SEPP-Psicopalis y vocal de Psicología de Secpal, la ponente desarrolló su exposición a partir del caso de María, una mujer con alteración cognitiva leve, y Juan, su marido desde hace más de 50 años, como hilo conductor para explicar el impacto emocional y familiar que se produce en las diferentes fases de la enfermedad.

Vivencias diferentes

Escolà, psicóloga experta en psicooncología y cuidados paliativos, explicó que el proceso diagnóstico y la aparición de los primeros síntomas pueden vivirse de forma muy diferente por parte de la persona afectada y su entorno. Mientras algunos miembros de la familia experimentan “alivio” al poner nombre a lo que ocurre, otros afrontan el inicio del proceso con ansiedad, incertidumbre y anticipación de situaciones futuras. A medida que la enfermedad progresa y se confirma el diagnóstico de alzhéimer, surgen nuevas necesidades relacionadas con la adaptación, la reorganización familiar y la búsqueda de apoyos y recursos.

Uno de los principales mensajes que trasladó durante el webinar fue la importancia de identificar las causas que pueden estar detrás de síntomas como la ansiedad, la agitación, la apatía o el aislamiento, evitando interpretarlos únicamente como una consecuencia inevitable de la demencia. En este sentido, la experta insistió en la necesidad de analizar posibles desencadenantes orgánicos, emocionales o ambientales y actuar sobre ellos.

Para el manejo de la ansiedad y la agitación, recomendó observar las situaciones que las provocan para prevenirlas, crear entornos tranquilos y agradables, transmitir calma y evitar la confrontación. También destacó la conveniencia de no insistir cuando la persona presenta resistencia, buscar estrategias de distracción y utilizar un tono de voz suave, manteniendo el contacto visual y “poner en contexto continuamente quiénes somos o qué está ocurriendo”.

Respecto a síntomas como la apatía, la depresión y el aislamiento, Anna Escolà subrayó la importancia de mantener estilos de vida activos sin forzar, favorecer las aficiones, pasatiempos e intereses personales y promover que la persona mantenga su vida social y su participación en actividades cotidianas.

Estímulos, rutinas y conexión para mejorar la calidad de vida

Durante su intervención, la psicóloga Anna Escolà incidió igualmente en conductas que conviene evitar, como discutir, contradecir o elevar el tono de voz; hablar a la persona afectada con un tono infantil; someterla a pruebas constantes de memoria o confrontarla con sus olvidos, situaciones que pueden aumentar el malestar y la frustración.

Por otro lado, el webinar dedicó una parte destacada a las intervenciones no farmacológicas, como la actividad física, la estimulación cognitiva o la participación social, que, junto con el seguimiento médico, constituyen herramientas fundamentales para mejorar la calidad de vida de la persona con demencia y mantener su autonomía.

En este ámbito, Escolà remarcó el valor de adaptar la comunicación verbal mediante “frases cortas, simples y directas, preguntas de una en una y tiempos suficientes para responder”, así como la relevancia de la comunicación no verbal conforme avanza la enfermedad. A este respecto, subrayó que los gestos, las expresiones faciales, un tono de voz adecuado o el contacto físico afectivo pueden convertirse en elementos clave para transmitir al paciente seguridad y bienestar.

También expuso medidas prácticas de apoyo en la vida diaria, como favorecer la orientación en el hogar mediante señalización y recordatorios visuales, establecer rutinas, adaptar espacios y simplificar actividades relacionadas con el vestido, la alimentación o la higiene personal.

Durante el webinar, la psicóloga enumeró algunas intervenciones psicológicas con evidencia de utilidad, como la terapia de orientación a la realidad, la evocación guiada de recuerdos autobiográficos o el entrenamiento cognitivo específico, entre otras.

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