Cómo preparar el sistema inmunitario de cara a los meses más fríos del año

SALUD

Según datos recogidos por noVadiet, en España se producen cada año más de 20 casos de gripe por cada 1.000 habitantes y más de 3 casos de neumonía cada 1.000 habitantes, con especial incidencia en la infancia y las personas mayores.

Publicado: 30 oct 2024 - 19:00 Actualizado: 31 oct 2024 - 08:00

Foto de stock de persona resfriada.
Foto de stock de persona resfriada.

Se acerca noviembre y poco a poco nuestro organismo se enfrenta a días más fríos, cambios bruscos de temperatura y una mayor exposición a virus, que pueden derivar en enfermedades infecciosas respiratorias.

Para evitar enfermar en los meses de más frío, nuestro sistema inmunitario se convierte en la primera línea de defensa, ya que se encarga de identificar y combatir patógenos que merman nuestra salud. Por este motivo es fundamental mantenerlo en óptimas condiciones. Fortalecer el sistema inmunitario, además, no solo nos ayuda a prevenir infecciones, sino también a disminuir la intensidad de los síntomas y la gravedad de las enfermedades, acortando el periodo de recuperación.

El sistema inmunitario trabaja para defender al organismo de agentes extraños, como virus, bacterias, hongos o toxinas. Si entendemos el sistema inmunitario como un sistema de defensa, sus soldados son las células (linfocitos B y T, leucocitos o glóbulos blancos...) y sus armas las inmunoglobulinas o anticuerpos y las citoquinas.

Un sistema inmunitario debilitado suele manifestarse a través de diversos síntomas como cansancio, infecciones, heridas, fatiga o alergias. Este debilitamiento puede deberse a falta de nutrientes como Vitamina C o D o deficiencia de Zinc.

Recomendaciones

Los expertos recomiendan prestar especial atención a la alimentación para garantizar un buen funcionamiento del sistema inmunitario. Una dieta pobre en vitaminas, minerales y antioxidantes puede comprometer la producción de células inmunitarias, debilitando el sistema de defensa natural.

La Vitamina C es conocida por estimular la producción de glóbulos blancos. Los cítricos, como las naranjas, limones o kiwis, y otros alimentos como el pimiento rojo y las fresas son ricos en esta vitamina. La Vitamina D, por su parte, ayuda a mantener las defensas activas, pero durante el invierno, la cantidad de luz solar disminuye, además de llevar menos superficie de piel expuesta al sol. Consumir alimentos ricos en vitamina D como el salmón, el atún, las sardinas o los huevos nos ayudará a conseguir esta vitamina.

El Zinc es esencial para combatir contra virus y enfermedades. Se encuentra en alimentos como los frutos secos, las legumbres, las semillas y el marisco. Los antioxidantes pueden obtenerse de frutas y verduras de colores vivos, como bayas, espinacas o zanahorias, son excelentes fuentes de antioxidantes.

Los probióticos también son defensivos y pueden encontrarse en alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut y el miso. Tanto el ajo como el jengibre han demostrado en diversos estudios científicos tener propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas que ayudan a modular y reforzar el sistema inmunitario.

Lavarse las manos con frecuencia es una de las formas más eficaces de evitar la propagación de infecciones durante el invierno. Y si no se dispone de jabón y agua, un desinfectante de manos es una buena solución. Además, cubrirse la boca al toser limitará la propagación de gérmenes.

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