Doctora Canal: “Aprendamos a escuchar y a acompañar a nuestros mayores”

SALUD

La Dra. María Gemma Canal Pérez, médica oftalmóloga y responsable de la Clínica Virgen del Valle en Ourense (C/ Curros Enríquez 1, 7A), combina su labor clínica con la gestión del centro, ofreciendo atención especializada en salud visual y soluciones innovadoras para sus pacientes.

María Gemma Canal Pérez, en las instalaciones de Clínica Virgen del Valle.
María Gemma Canal Pérez, en las instalaciones de Clínica Virgen del Valle.

Los cuidados geriátricos buscan mantener y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, abarcando aspectos físicos, emocionales, sociales y cognitivos. Es fundamental promover una alimentación equilibrada y adaptada a sus necesidades, así como fomentar la actividad física suave para conservar la movilidad y la autonomía, aspectos que María Gemma Canal, oftalmóloga y responsable de Clínica Virgen del Valle, destaca para tener una mejor calidad de vida y un bienestar óptimo en edades avanzadas.

Pregunta.¿Cuáles son las áreas más frecuentes con las que trabaja Clínica Virgen del Valle?

Respuesta.Clínica Virgen del Valle cuenta con la atención en Oftalmología, Geriatría y Ginecología. En mi caso, el área de Geriatría, ofreciendo al paciente mayor una visión integral de los aspectos que componen su estado de salud, mediante una evaluación biopsicosocial, con el fin de conocer y controlar las enfermedades crónicas que padezca para prevenir y tratar posibles agudizaciones y complicaciones derivadas, así como enfermedades de curso agudo que ponen en riesgo su autonomía y calidad de vida.

P.¿Cómo ha evolucionado el cuidado y la medicina del anciano en los últimos años?

R.En las últimas décadas, con los cambios demográficos caracterizados por una población cada vez más anciana en nuestro país (siendo Galicia la segunda comunidad con mayor densidad de población mayor de los ochenta años), esta rama de la medicina ha evolucionado notablemente al incorporarse como especialidad presente e indispensable en la cartera de servicios del sistema de salud, ofreciendo una atención adecuada y personalizada a las necesidades del paciente mayor, que no siempre concuerdan con las que tienen pacientes más jóvenes.

P.¿Qué avances recientes consideran más relevantes en las especialidades relacionadas con esta labor?

R.No es un avance como tal, pero la incorporación de la atención geriátrica especializada en los servicios quirúrgicos y oncológicos lo considero un gran paso hacia delante, ya que ha permitido que pacientes mayores que anteriormente se descartaban para su manejo por la edad que tenían, hoy en día sean tratados de forma optimizada y adaptada a sus características inherentes a su edad, ¡y con resultados positivos e interesantes!

P.¿Cuáles son las lesiones o dolores más comunes entre los mayores?

R.Aunque en cuanto a prevalencia haya enfermedades crónicas que encabecen las listas según diversos registros, como son las enfermedades cardiovasculares; los motivos de consulta más frecuentes son muy variados, y podríamos decir que el dolor, sobre todo de origen osteomuscular, es de las quejas más frecuentes que tiene un anciano cuando acude a una consulta médica, junto con problemas del sueño y el ánimo, así como los problemas miccionales (incontinencia). En situaciones agudas, se tienen que mencionar las infecciones, sobre todo las respiratorias y las urinarias, que en una persona mayor pueden cursar con alteración cognitiva, adormilamiento, y deterioro funcional.

P.¿Qué factores predisponen a estas molestias?

R.Aunque tengamos siempre presente la edad cronólogica como un factor predisponente no modificable, los hábitos de vida con la creciente tendencia a la menor actividad física, la alimentación (que se descuida en muchos casos al mermarse las capacidades cognitivas y la independencia funcional), e incluso el entorno social de una persona mayor, juegan un papel indiscutible en la aparición de este tipo de problemas.

P.¿Qué papel juega la prevención en el bienestar de los ancianos?

R.Es crucial y en todos sus niveles, teniendo en cuenta que por lo general los sistemas de adaptación a los cambios tanto externos como internos de cada individuo van deteriorándose en mayor o menor medida con la vejez. A lo mejor un cuadro banal para una persona más joven puede suponer una molestia pasajera (como un catarro, por ejemplo), a una persona mayor puede complicarse con mayor facilidad y requerir cuidados más complejos, como es el caso de cuadros víricos que acaban en neumonías bacterianas, y así, con la necesidad de atención hospitalaria y mayor riesgo de no poder recuperarse del todo o incluso, de fallecer.

P.¿Cuál es la importancia de la readaptación activa?

R.Juega un papel de vital relevancia, se ha demostrado que, tras hospitalizaciones, influyen en el pronóstico de estas personas, disminuyendo nuevos ingresos, el número de complicaciones y el riesgo de fallecimiento a corto y a largo plazo. Por ejemplo, es lo que se ha demostrado en las unidades de ortogeriatría cuando una persona mayor ingresa por una fractura de cadera por fragilidad y es intervenida.

P.¿Qué consejos generales daría a las personas de más edad para mantener activas?

R.Caminar sea fuera o dentro del propio domicilio. Moverse y evitar la cama ante todo. Y leer, lo que a uno le guste y le entretenga; jugar a las cartas, al dominó, o sencillamente contar lo que ha hecho durante el día antes de acostarse. Mantener la mente trabajando día sí y día también es fundamental.

P.¿Qué errores comunes a la hora de cuidarse ve en la población mayor?

R.No pedir ayuda por vergüenza, por miedo a molestar, y minimizar sus quejas por este mismo motivo.

P.¿Qué mensaje le gustaría transmitir sobre la importancia de cuidar la salud en edades avanzadas?

R.Vivimos en una sociedad que se basa continuamente en números, y con estos números vienen creencias, estereotipos, etiquetas y obstáculos, como es en el caso de la edad. A partir de los 65 años, a veces después de la jubilación, el individuo tiende a creer cada vez más en la carga que supone para el resto y en la ausencia de utilidad dentro de su entorno, cuando no es así. Démosle voz, démosle lugar, démosle el trato que se merece ante todo y démosle calidad a los números que se van sumando para cambiar el miedo a envejecer por emoción a soplar las velas de la tarta. Aprendamos a escucharlos, tal y como nos gustaría que nos escucharan dentro de unos años.

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