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En España, entre 15 y 20 mil personas fallecen cada año de muerte súbita, aunque no hay estudios rigurosos que indiquen el número exacto de casos, según explican fuentes de la Fundación Española del Corazón.
La muerte súbita es una "muerte inesperada, rápida y que se produce casi de forma instantánea en alguien que, aparentemente estaba bien, que no tenía ninguna causa para morirse y que no ha sufrido ningún accidente o traumatismo".
El tipo y las causas de la muerte súbita son distintas en función del grupo de edad y, aunque puede tener algún componente genético, lo cierto es que depende del tipo de paciente:
La muerte súbita en los niños es muy rara y una de las más desconocidas. Suele ocurrir en los recién nacidos de hasta 6 meses de edad y la causa de este fallecimiento en niños tan pequeños es aún desconocida.
Los casos están disminuyendo progresivamente en los últimos años: en España, se estima que esta situación afecta 1 de cada 1,000 bebés en España según datos de la Asociación Española de Pediatría.
Existen algunas medidas que pueden tomar los padres y ayudar a evitar este tipo de fallecimiento en los bebés, pero ninguna de las actuaciones es un valor seguro puesto que, aún cumpliendo todos estos supuestos, ningún profesional puede asegurar que la muerte súbita no se vaya a producir:
La muerte súbita no es algo que se pueda "evitar". En la actualidad existen muchos dispositivos de vigilancia que pueden detectar la frecuencia cardíaca del niño o incluso la cantidad de oxígeno en sangre para avisarnos de la situación en la que se encuentra el bebé en los momentos previos a la parada.
Lo importante es tener en cuenta que se trata de casos aislados, que no suelen ocurrir con frecuencia y que son muy difíciles de gestionar.
La muerte súbita se debe habitualmente a una arritmia cardiaca maligna: la fibrilación ventricular. Es decir, un trastorno del ritmo cardiaco que se produce cuando el corazón late con impulsos rápidos y erráticos, que provocan que las cavidades de bombeo -los ventrículos- se agiten con pulsaciones ineficaces, en lugar de bombear sangre.
Cuando el corazón deja de bombear la sangre, la presión arterial cae a cero y se anula el riego sanguíneo del cerebro y del resto del cuerpo. Al detenerse la circulación, el oxígeno y los nutrientes dejan de llegar a los órganos, que empiezan a sufrir muy rápido.
El órgano más vulnerable es el cerebro, ya que unos pocos minutos en parada cardiaca pueden causar lesiones graves en el músculo. De hecho, en los pacientes que consiguen ser reanimados, suelen aparecer secuelas de este tipo.
Las víctimas de muerte súbita presentan una pérdida completa del conocimiento y no responden a ningún tipo de estímulo.
Los ojos pueden estar abiertos o cerrados.
El afectado deja de respirar en seguida y el color de la piel pierde el tono rosado habitual y se vuelve azul violáceo.
La muerte súbita es muy difícil de controlar: si el paciente no recibe atención médica en pocos minutos, es muy probable que fallezca.
La situación de una persona en parada cardíaca es tan desesperada que cualquier ayuda puede marcar la diferencia entre el fallecimiento y la recuperación.
Lo primero y más importante es solicitar atención médica, llamando al teléfono de emergencias 112. A la hora de dar el aviso, es muy importante explicar que la persona afectada está sufriendo una parada cardíaca: de este modo, el personal de emergencias enviará el equipo con el dispositivo técnico adecuado: el desfibrilador es el instrumento más utilizado en este tipo de situaciones.
Mientras se espera la llegada del servicio de emergencias, se puede comprobar el estado del paciente: moviendo suavemente a la víctima por el hombro, valorando si produce algún tipo de respuesta y comprobando si respira o no.
En caso de fallar la respiración, se deben realizar técnicas de reanimación cardiopulmonar: la respiración boca a boca resulta innecesaria e ineficaz, ya que lo realmente importante es realizar un masaje cardiaco correcto y mantenerlo hasta que el paciente recupere el conocimiento o hasta que lleguen los servicios de asistencia sanitaria.
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