La aparición de un centenar de animales muertos en una fosa ubicada en la perrera de A Medela, gestionada desde enero por el Concello carballiñés, motivó las denuncias de tres colectivos ecologistas. Mientras la Concejalía de Medio Ambiente elude res ponsabilidades en la supuesta masacre de perros, lo cierto es que los antiguos gestores del grupo Outeiro aseguraron dejar en las instalaciones 218 perros, y ahora sólo hay 130. En el fondo, transciende el escaso apoyo municipal a un proyecto surgido en 2001.