El comercio de O Barco de Valdeorras urge solución frente a la oleada de robos

Comerciantes de O Barco de Valdeorras temen ser las próximas víctimas y demandan más agilidad a la Justicia

Robo en un establecimiento de Valdeorras.
Robo en un establecimiento de Valdeorras.

Los robos cometidos en los últimos días en establecimientos comerciales de O Barco de Valdeorras dispararon las alarmas en el sector del comercio. En cinco días fueron robados un bar, una clínica veterinaria, una pastelería y un bazar chino, recurriendo en todos los casos el ladrón, pues se piensa que es el mismo, al mismo método: romper una luna de cada local con un objeto metálico como rejillas de registros que son arrancadas de las aceras. No son lo únicos, en las últimas semanas también fueron visitados por este caco un estanco-librería, una peluquería y otro bar, siempre recurriendo al mismo “modus operandi”. Salvo contadas excepciones, el botín prácticamente se reduce al dinero que encuentran en la caja, que no suele superar los 200 euros.

“La preocupación que tenemos es cuándo me tocará a mí. Da rabia”, comenta Jacobo Arias, presidente de la asociación Centro Comercial Aberto (CCA) O Barco. El empresario barquense considera que, a pesar de los robos, “O Barco es un pueblo sin una gran delincuencia. No somos un pueblo conflictivo”. También considera que las fuerzas de seguridad están detrás del ladrón pero lamenta la lentitud de los procedimientos judiciales. “Tendría que haber más agilidad en el Juzgado, pues así habría menos problemas para los ciudadanos en el ámbito de la seguridad. La Justicia tendra que actuar como debe hacerlo y si alguien está cometiendo un delito, que lo pille”, apuntó.

El botín que se lleva el ladrón no es excesivo, comenta Jacobo Arias, quien añade que los negocios suelen contar con un seguro y es la compañía la que corre con el coste de la reparación de los daños. “Es más la rabia”, comentó Jacobo Arias, quien explica que todas estas acciones suponen no pocos trastornos a los propietarios de los negocios.

Ante la frecuencia con la que se están registrando estos robos en negocios de la villa barquense, los empresarios comienzan a resignarse. Tal es así, que algunos de ellos ya asumen que algún día les llegará su turno y toman medidas para facilitar el trabajo del ladrón y que este pueda llevarse algún dinero de la caja registradora sin ocasionar demasiados desperfectos en el establecimiento durante la búsqueda del botín.

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