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Las bodegas cooperativas de O Barco y A Rúa cerraron sus puertas a la entrada de uva. Cuando aún son muchas las embotelladoras que continúan con los trabajos de vendimia, sobre las tolvas de Vinos Barco y Virgen de las Viñas ya no caen los racimos. El año fue complicado. En el caso barquense por la helada y el excesivo calor de los últimos meses, circunstancia esta última que también afectó a los viñedos rueses.
En una primera estimación del volumen de uva recogida, el presidente de la cooperativa barquense, Manuel Fernández Pérez, apuntaba a un descenso de un 20 % o un 25 %, respecto a la campaña anterior. Según sus cálculos, en la bodega entraron 1,25 millones de kilos de uva, una cifra que se distribuye en partes prácticamente iguales entre las uvas blancas y las uvas tintas, pero en la cual la variedad godello, a pesar de caer un 30 %, alcanzó en torno a 400.000 kilos, según apuntó.
El presidente de Vinos Barco explicó que la práctica totalidad de la uva fue aportada por los 335 socios de la entidad y por los productores que ya habían puesto en sus manos la cosecha en los años anteriores.
En A Rúa se dio una situación prácticamente opuesta. Aquí fueron muchos los viticultores que hicieron caso del llamamiento de Virgen de las Viñas y se decidieron a entregar su producción a la cooperativa. “Foinos mellor que o ano pasado”, apuntó el presidente, Carlos Aristegui Diéguez.
En sus instalaciones entraron aproximadamente 400.000 kilos de uva, siendo la mayor parte de variedades tintas, con unos 100.000 kilos de mencía. Ya dentro del capítulo de blancas, llama la atención la caída del volumen de la uva godello: en torno a 15.000 kilos, siempre según los cálculos del presidente. En referencia a este tipo de fruta, la situación que se baraja es muy distinta a la de los demás, pues aquí se plantea que no pocos viticultores, en vez de entregar su cosecha a Virgen de las Viñas, la llevaron a otras bodegas, debido al alto precio que alcanzó.
SEIS MILLONES DE KILOS EN LA D. O.
Las últimas lluvias fueron un regalo para el viñedo valdeorrés. El agua aportó el líquido que ya echaban en falta las uvas después de muchos meses de “solano” o altas temperaturas. Esta circunstancia propicia que aún sean muchas las bodegas que continúan con una campaña de vendimia que se espera inferior a la de 2021, cuando la Denominación de Orixe Valdeorras recogía 7,09 millones de kilos. Al día de ayer, eran 5,2 los que llevaba contabilizados el Consello Regulador, cuyo director técnico, Jorge Mazaira, señalaba la dificultad de estimar el volumen final, si bien, este se aproximará a los 6 millones de kilos.
Ayer, los trabajos de vendimia se centraban en las zonas altas del territorio amparado, como ciertos viñedos de O Bolo y A Rúa. Son los últimos coletazos de una campaña difícil, en la que muchas bodegas interrumpieron los trabajos en función del estado de la uva y las condiciones meteorológicas.
La calidad de la fruta no puede ser mejor. La ausencia de humedad libró a las uvas de enfermedades, como confirmaron los presidentes de las cooperativas de O Barco y A Rúa. “A uva está moi ben de grado”, dijo Manuel Fernádez. “A calidade é moi boa”, corroboró Carlos Aristegui.
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