DISTRIBUIDORA FAMILIAR
Gaseosas Roca, medio siglo creciendo junto a Valdeorras y Coca-Cola
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Hablar de Gaseosas Roca es hablar de una empresa estrechamente vinculada a Valdeorras. Fundada en 1974, comenzó su actividad prestando servicio principalmente en A Rúa y, con el paso de los años, fue ampliando sus rutas hasta llegar a toda la comarca, Terras de Trives, San Xoán de Río y distintos municipios de las zonas de Quiroga, O Courel y A Pobra do Brollón.
Al frente se encuentra hoy Jaime Roca, segunda generación de un proyecto familiar que ha crecido sin perder su identidad ni su compromiso con el territorio.
“Es nuestra tierra, donde nació la empresa y donde llevamos toda la vida. Nos sentimos orgullosos de nuestra empresa, de nuestra zona y del servicio que damos a los hosteleros”, explica.
Distribuir bebidas en el rural exige una organización diferente a la de las ciudades. Los establecimientos están más dispersos, algunas rutas recorren pueblos alejados entre sí y cada cliente presenta necesidades distintas. Para Jaime Roca, conocer el territorio y mantener una relación cercana con los negocios de la zona resulta esencial para ofrecer un buen servicio.
La colaboración con Coca-Cola se inició apenas dos años después de la fundación de Gaseosas Roca. En torno a 1976, el padre de Jaime recibió la propuesta de convertirse en distribuidor de la compañía, iniciando una relación comercial que está cerca de cumplir medio siglo.
Desde aquella primera etapa hasta la actual Coca-Cola Europacific Partners, ambas empresas han construido una colaboración basada en el conocimiento mutuo, la cercanía y el trabajo diario con la hostelería.
“Es importantísimo contar con una compañía como Coca-Cola, igual que para Coca-Cola es muy importante contar con un colaborador como nosotros”, señala Jaime.
El responsable de Gaseosas Roca destaca el componente humano de esta relación. A pesar de las dimensiones de Coca-Cola, asegura que el trato que reciben mantiene la proximidad propia de una empresa familiar.
“Aunque Coca-Cola es una compañía muy grande, aquí, en el rural, sigue funcionando como una empresa cercana. Detrás hay personas muy trabajadoras que conocen nuestra realidad y siempre están dispuestas a apoyarnos”.
Ese respaldo se concreta en numerosos aspectos del trabajo cotidiano. Los equipos de ambas compañías se coordinan para visitar establecimientos, acompañar la apertura de nuevos negocios, preparar pedidos especiales o atender las necesidades comerciales de cada cliente.
Jaime valora especialmente que los profesionales de Coca-Cola conozcan las particularidades de la distribución rural. “Saben diferenciar lo que supone trabajar en una ciudad y hacerlo en una zona como la nuestra, donde hay más distancias y dispersión. Entienden nuestras necesidades y saben prestarnos ese apoyo”.
El periodo comprendido entre julio y finales de agosto es uno de los momentos más exigentes para Gaseosas Roca. Las fiestas patronales y celebraciones populares se suceden en los municipios y multiplican la actividad de bares, restaurantes, comisiones de fiestas y pequeños comercios.
La campaña obliga a anticipar pedidos, reforzar el abastecimiento y coordinar las rutas para que los productos lleguen a tiempo, incluso a los pueblos más alejados.
En esta época, la colaboración con Coca-Cola resulta especialmente relevante. La planificación conjunta permite responder al incremento del consumo, preparar materiales y atender las necesidades extraordinarias que generan las fiestas.
El trabajo tampoco termina cuando finaliza la celebración. Después llega la recogida de envases y materiales y la reorganización de los almacenes antes de recuperar el ritmo habitual.
La vinculación de Gaseosas Roca con el territorio quedó también patente durante los graves incendios que afectaron a la zona. Las llamas llegaron hasta las inmediaciones de sus instalaciones y estuvieron a punto de alcanzar una de las naves.
“Pensé que lo habíamos perdido todo. El fuego estaba fuera y no teníamos agua. Utilizamos los extintores y llegamos incluso a apagar algunas zonas con botellas de agua para evitar que las llamas entrasen”, recuerda Jaime.
Una vez controlado el peligro, los empleados comenzaron a limpiar las instalaciones y la empresa retomó rápidamente la actividad. En coordinación con Coca-Cola, distribuyó agua y otras bebidas a los ayuntamientos afectados y preparó palés para el dispositivo desplegado en la zona, incluida la Unidad Militar de Emergencias.
“Poder responder y ayudar a nuestra propia gente significó mucho. En aquel momento lo que necesitaban era agua y nosotros podíamos hacérsela llegar”, afirma.
Después de más de cincuenta años de historia, Gaseosas Roca mantiene como principal reto la continuidad del proyecto, la modernización de sus procesos y la mejora constante del servicio.
“Queremos seguir siendo profesionales, mejorar un poco cada día y ayudar a los hosteleros y a las pequeñas tiendas de alimentación, que también son muy importantes para nosotros”, indica Jaime.
La historia de Gaseosas Roca es la de una empresa que ha ido creciendo al ritmo de su comarca. Una compañía familiar que conoce cada carretera, cada pueblo y muchos de los establecimientos a los que abastece, y que ha encontrado en Coca-Cola un colaborador con el que comparte desde hace casi medio siglo el compromiso de prestar servicio al rural.
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