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Alfonso Quiroga y Teresa Rodríguez abandonaron su casa de O Castro hace 80 días, confiando en que el Concello de O Barco de Valdeorras resolvería el problema generado en la vivienda por el montón de ruinas y escombros de la construcción colindante, una vez que esta se vino abajo.
Sin embargo, sus espectativas no se vieron cumplidas y siguen obligados a recurrir a familiares para que les hagan un hueco en sus pisos mientras no se soluciona su problema, una situación que les llevó a colocar una pancarta en su fachada para mostrar su problema a los fieles que acudan a la procesión de la Soledad, también llamada de los Caracoles.
El matrimonio tiene miedo a que su vivienda pueda sufrir algún daño estando dentro. “Seguimos na mesma situación. O Concello non ten intención de facer nada”, comentó Alfonso Quiroga, quien añadió que en las dependencias municipales les dijeron “que no noso non estaba previsto facer nada”.
Esta familia comenzó en 2009 a denunciar el peligro que el mal estado de la construcción colindante, cuyas propietarias residen en el extranjero, entrañaba para su casa, consiguiendo una carta del Defensor del Pueblo, fechada en 2021, en la que explica que el Concello debería acometer la consolidación. Este invierno, la caída de un muro y las lluvias se tradujeron en nuevas grietas y filtraciones en su vivienda.
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