Un pabellón para Victorino Núñez
El Concello de A Rúa tardó un cuarto de siglo en bautizar su pabellón. Lo hizo ayer, coincidiendo con la 'VI Festa do Codillo', y lo denominó Victorino Núñez, un político de Quiroga que ejerció de secretario mu
La retirada de la bandera gallega que cubrió la placa con el nombre de Victorino Núñez en el polideportivo municipal puso fin al homenaje que ayer le tributó A Rúa.
El acto se desarrolló a la entrada de las instalaciones deportivas y precedió a la 'VI Festa do Codillo'. Acudió Marilí López Fariñas, viuda del político nacido en Quiroga (Lugo)en 1936 y que falleció en Ourense en 2010, así como sus cuatro hijos. La familia fue acompañada por el alcalde, Avelino García Ferradal, y el conselleiro de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Jesús Vázquez. Pudieron verse más cargos públicos en el acto, pero entre ellos destacó la figura de Luis Alfonso Merino, teniente alcalde de Almendralejo, cuya presencia demostró que el hermanamiento iniciado en 2002 entre el Concello valdeorrés y la ciudad extremeña es algo más que un mero trámite burocrático.
El polideportivo pasaba a denominarse Victorino Núñez una hora después de que el Consistorio de A Rúa fuese escenario de la recepción oficial de la familia del político lucense. A continuación, una vez finalizados los discursos, los asistentes se desplazaron a pie hasta la calle donde residió la familia. La comitiva se detuvo unos momentos ante el piso en el que vivió la familia cuando el político desempeñó las labores de secretario del Concello y dos de sus hijos. Después llegaría su Presidencia de la Diputación provincial y con ella la construcción y posterior inauguración del polideportivo municipal. Hace de ello un cuarto de siglo. Demasiado tiempo para que no tuviese un nombre dejando al descubierto una carencia que ayer fue subsanada en base a una decisión de la Corporación municipal, en la que tuvo mucho que ver el concejal José Vicente Solarat López, y que no se basó únicamente en la faceta pública del homanejeado. Antes, los promotores destacaron sus cualidades humanas.
CODILLO
Con el bautismo llegó el codillo. Al quedar descubierta la placa, la comitiva accedió al interior del polideportivo, donde varios cientos de personas aguardaban por el inicio de la fiesta gastronómica característica de A Rúa. La cita la organiza el Concello, que cifró en 780 las personas reunidas bajo la cubierta del pabellón Victorino Núñez.
En cuestión de minutos, los comensales se repartieron sobre las grandes mesas repartidas sobre el parqué. Obedecieron ciegamente los letreros que indicaban los puestos asignados a las distintas familias, los pueblos de procedencia o cualquier otra referencia indicada a la hora de realizar la reserva.
Una fuerte ovación recibió la entrada de los camareros. En una maniobra que se repite año tras año, se desplegaron por la pista deportiva para servir el ya tradicional consomé que abre el menú de la cita. Visto y no visto. En apenas unos minutos, las jarras con el caldo regresaron vacías a la cocina para permitir la entrada de las bandejas con los codillos de cerdo, chorizos, grelos y cachelos. Después llegaría la bica, el café y las despedidas.
Marilí López
'Estamos contentos de que se acuerden de mi marido, por lo buena persona que siempre fue. Estamos agradecidos a esta Corporación, que lo recuerda con cariño'.
Luis Alfonso Merino
'Como representantes de Almendralejo nos sumamos al homenaje y reafirmamos el hermanamiento con A Rúa'.
José Vicente Solarat
'Víctorino Núñez tenía una relación muy especial con A Rúa y como presidente de la Diputación inauguró el polideportivo'.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último