María José, canadiense: “Canadá me proporcionó desarrollo personal e independencia, pero mi hogar está en A Limia”
La galaico-canadiense María José Fernández Estévez encarna la complejidad de la emigración de segunda generación. Nacida en Montreal de padres de Parada do Outeiro (Vilar de Santos), se crió en Xinzo hasta regresar cumplida la mayoría de edad a Quebec, donde ha desarrollado toda su vida. El fallecimiento de su padre en 2014 la llevó a adquirir una vivienda en la villa limiana, iniciando la cuenta atrás para su jubilación definitiva en la comarca.
Pregunta. ¿Cómo recuerda ese ir y venir familiar y qué la llevó a comprar un piso en Xinzo?
Respuesta. Mi vida siempre ha estado marcada por el vaivén de mis padres. Mi padre nunca se adaptó a Canadá y siempre quiso volver; cuando enfermó en 2014, me dijo una frase que se me quedó grabada: “Un día vas a saber dónde tienes tus raíces y dónde te quieres quedar”. Tras fallecer allí, lo trajimos a enterrar a Vilar de Santos. Esa reflexión me hizo replantearme todo. En octubre de ese año compré mi piso en Xinzo. Canadá me dio una independencia y un desarrollo personal increíbles, pero me di cuenta de que mi lugar en el mundo está aquí.
P. ¿Qué balance hace de la vida en Canadá y cómo compara la rutina canadiense con la gallega?
R. En Canadá aproveché al máximo todas las oportunidades. A nivel profesional y de apertura de miras, Canadá es fantástico. Sin embargo, la vida social allí es extremadamente fría e individualista; puedes estar doce años en el mismo edificio cruzándote con las mismas personas en el ascensor y jamás cruzar un “buenos días”. Además, el clima extremo de siete u ocho meses de invierno y los colapsos del sistema sanitario público hacen que, al llegar a cierta edad, valores la tranquilidad, el calor humano y la calidad de vida que ofrece Galicia.
P. ¿Cómo proyecta su futuro en A Limia y la transmisión de sus raíces a sus hijos y nietos?
R. Tengo claro que mi residencia principal tras la jubilación, en dos o tres años, estará en Xinzo, y desde aquí iré a Canadá de visita, justo al revés de como he hecho hasta ahora. Mis dos hijos se han criado allí, pero han venido muchísimo a Galicia de vacaciones y se sienten profundamente españoles y vinculados a estas raíces. Incluso en el Mundial de fútbol animaban a España por encima de Canadá. Ahora tengo dos nietos mellizos y mi gran objetivo es que vengan para que no pierdan el vínculo con esta tierra. Mi madre vive feliz en Sandiás con su pensión canadiense, y yo sé que aquí encontraré la paz y el ritmo de vida que necesito.
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