El fuego en Vilardevós puso en jaque a vecinos y casas: “Parecía una película”
570 HECTÁREAS
El incendio ya ha calcinado 570 hectáreas. “Deume respeto, foi unha cousa horrible”, asegura una residente de la zona
Las secuelas de un fuego que durante el fin de semana puso en jaque a Vilardevós aún se notaban ayer en el municipio. En la parroquia de Terroso, el olor a quemado invadía cada esquina en una jornada en la que continuaban trabajando los servicios de emergencia. Sentado en una silla a la sombra y con un vaso de agua en la mano estaba José Pereira pasando una mañana tranquila. Esta escena es representativa de lo que es este lugar, un sitio en el que se respira paz y que la primera noche de agosto fue invadido por una columna densa de humo que provocó escenas de pánico. Alrededor de las 23,00 horas, a las afueras de Terroso se inició un fuego que ya ha quemado 570 hectáreas en el municipio y que, al cierre de esta edición, estaba estabilizado y con una evolución favorable.
“Arriba no se veía nada con el humo que había, parecía una película de ciencia ficción”, cuenta Dolores Alonso, vecina de Terroso. Ella, cuando vio la difícil situación, se preocupó por una vecina que vive en la zona alta del pueblo, el lugar donde comenzaron las llamas. “El humo venía hacia abajo y yo iba hacia arriba a ver a la señora y a mitad de camino tuve que dar la vuelta, me ahogaba”, recuerda aún con algo de molestia en los ojos. Finalmente, su vecina salió indemne de la complicada situación.
Uno de los residentes que vive en la parte alta del pueblo es Marcos Pérez. Para él la noche fue muy larga porque las llamas se quedaron cerca de su casa. Él acababa de llegar de Barcelona y, cuando se estaba metiendo en la cama, su hermano le alertó de que había fuego.
“No duermes ni de broma”
Pérez pensó que era una chispa de la barbacoa, ya que su hermano estaba asando unas mazorcas. “¡Qué va! Cogí la moto, me fui a mirar y ya estaba ahí (el fuego), saqué la manguera y comencé a regar”, rememora. Marcos Pérez indica que para ellos fue una noche muy larga. “Cuando tienes el fuego al lado de casa no duermes ni de broma”, asegura.
José Pereira, pese a que ayer estaba relajado sentado a la sombra, pasó momentos de incertidumbre cuando vio las llamas cerca de Terroso. “Lo viví malamente, con mucha angustia, porque el fuego anduvo alrededor de las casas y la gente estaba muy temerosa”, explica. En su opinión, la labor de los servicios de emergencia evitó que el incendio alcanzase las viviendas. En su caso tampoco consiguió apenas dormir. “No nos pegaba el sueño”, señala.
Nerea Rigon, vecina de Vilardevós, llegó la noche del viernes al sábado a las cuatro de la madrugada a su casa tras estar, junto a sus vecinos, pendientes del incendio que se había originado a unos pocos kilómetros. “Levanteime ás seis e media da mañá, mirei pola ventá e dixen ¡ostras!. Vía a casa do meu veciño e por detras só chamas, evidentemente estaban máis lonxe do que parecía, pero deume respeto. Foi unha cousa horrible”, recuerda.
En las malas situaciones es cuando se ven los valores de las personas y los vecinos de Vilardevós mostraron generosidad ante la adversidad. Rigon cuenta que de la primera persona de la que se acordaron fue de un ganadero que tiene las vacas en una nave cercana. “O fume aféctalle tamén aos animais, entón vías o lume por alí e todo o mundo estaba pensando ir ata alí a axudar”, señala. Incluso un vecino fue con un camión con agua. “Foi prácticamente todo o pobo porque necesitaba a nosa axuda”, añade.
Rigon también fue la noche del viernes a Terroso. “Había alí unha muller á que o lume lle estaba encima da súa casa practicamente e non había ninguén alí e o incendio moi preto. Eu vía á muller soliña co seu can e nós dicíndolle que saíse da casa. Grazas a que viñeron dous coches de bombeiros e os veciños”, recuerda
Feli Hernández, que vive en Barcelona pero viaja cada cierto tiempo a Vilardevós, vivió el incendio con tranquilidad porque, aunque había muchas llamas, vio un gran dispositivo trabajando. Ella no se enteró la noche del viernes, sino el sábado por la mañana, cuando los servicios de emergencia ya estaban trabajando a destajo. “Abrí la puerta y al salir vi las llamas enfrente de mi casa”, cuenta.
Las llamas convirtieron una zona que es un paraíso en un auténtico infierno. Al cierre de esta edición el incendio evolucionaba favorablemente, aunque los vecinos, además de la extinción, desean que se identifique a la persona que lo provocó, ya que la mayoría coincide en que fue intencionado.
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