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En febrero de este mismo año 2026, ha sido publicado el libro titulado “Revised Perceptual-Cognitive-Behavioural Precision Scale (PS-PC-ASD-R) for the Diagnosis of Autism Spectrum Disorder” (Escala de Precisión Perceptual-Cognitiva-Conductual para el diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista Revisado, 2ª ed.), evaluada a 346 participantes con TEA en relación con los tres niveles de intensidad, cuyo nivel de fiabiilidad estadística para N: 346, ha obtenido un Cronbach’s Alpha sensiblemente alto (?= .91). El libro ha sido publicado en la editorial BP International del Reino Unido y la India, para la evaluación diagnóstica específica de las personas con Trastornos del Espectro Autista, el cual, además, será publicado próximamente en idioma español (castellano) y francés por la Editorial Barcelona del Perú. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 2013) define el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en base a la evaluación de dos dimensiones básicas: 1) Dimensión Social (Interacción Social y Comunicación social, y 2) Dimensión Comportamental (Estereotipias y Conductas Restrictivas).
Pero, cuando cualquier persona, también las personas con TEA, reciben una información han de desarrollar una serie de pasos sucesivos a lo largo del procesamiento neuropsicológico de la información o concepto entrante desde que la percepción sensorial recibe un estímulo externo o interno. Entonces, el sistema cortical sistémicamente necesariamente deberá facilitar su comprensión mediante la acción neural mediante los nodos relacionados co la información ya existente en la memoria permanente, lo cual es desarrollado a través de la acción mediadora de la memoria de trabajo. Pero, memoria de trabajo también ha de procesar la información del contexto de dicha información que se procesa a través de la memoria fuente inicial contextual, lo que podrá permitir elaborar la memoria episódica que contiene toda la información social y contextual relacionada con la memoria semántica en la memoria permanente. Siendo así, la recuperación y recuerdo de la información tendrá un contenido contextual, de acuerdo con el marco de la nueva cuestión teórico-práctica objetivo.
La ejecución de este proceso es debido a la actividad sistémica interrelacionada neural del loci genético, al cual se asocia el sistema neurotransmisor GABAérgico, especialmente en la subunidad A y, en menor intensidad, la subunidad GABA(B). Sin embargo, está empíricamente demostrado que las personas con TEA presentan limitaciones de menor o mayor intensidad e, incluso, obstrucciones, en dicho neurotransmisor, que afecta especialmente a la conexión enetre la percepción sensorial con la creación relacional de la memoria fuente o social inicial y, en consecuencia, dificulta a la memoria de trabajo elaborar la formación de nodos para generar una memoria episódica, relacionada con el contexto, que, a su vez, es la diferenciamente sisgnificativa respecto a otros contenidos similares en la memoria semántica, ambas pertenecientes a la memoria permanente o memoria a largo plazo.
Por este motivo, esta Escala intenta demostrar que, además de las dimensiones Social y Conductual, recogidas por la Clasificación Internacional actual, la dimensión Cognitivo- Perceptiva, debe formar parte intrínsica del proceso de diagnóstico de forma ponderada y, en la misma medida que las dos dimensiones primarias. La dimensión perceptivo-cognitiva está formada, entre otras, por variables del tipo: 1) Percepción Sensorial, Atención, Atención conjunta, Comprensión y Memoria Fuente, 2) Reconstrucción de Significantes, 3) Jerarquización y Codificación de Categorías Conceptuales, 4) Nodos Relacionales Interconceptuales, 5) Desarrollo de Nodos Intercategoriales, y 6) Memoria Semántica, Memoria Episódica y procesos de Recuperación.
En efecto, el modelo empírico explicativo del trastorno hallado mediante el modelo estadístico ANOVA, correspondiente intrínsecamente al Análisis Predictivo Lineal de Regresión de la Escala, detalla los datos hallados en el estudio y recoge cuatro variables explicativas fundamentales del estudio; en primer lugar, la variable “Interacción Social” perteneciente a la Dimensión Social” (R: .73, R2 corregida: .536), en segundo lugar, la variable “Restricción”, perteneciente a la Dimensión relacionado con el “Comportamiento” (R: .766. R2 corregida: .584). La acumulación sumatoria de ambas variables se suma a dos variables de la dimensión Perceptivo-Cognitiva, la primera es la variable “Interconceptos” (R: .789, R2 corregida: 620) y la variable “Conceptos” (R: 805, R2 corregida: 645); mientras, que el resto de la varianza (R: 195) se distribuye entre las demás variables correspondientes a las tres dimensiones.
En consecuencia, las premisas básicas empíricas del estudio, en relación con la importancia de los factores perceptivo-cognitivos son experimentalmente ciertos, ya que las variables perceptivo-cognitivas permiten mejorar sensiblemente el proceso de diagnóstico de manera significativa; no obstante, no pueden descartarse, las variables actuales pertenecientes a las dimensiones Social y Comportamental. Pero, siempre, es necesario comprender que el circuito cerebral sobre el cual gira el proceso de la varianza explicativa hallada actúa sistémico e interralacionadamente. Asi, el sistema GABA cerebral, que genera severas limitaciones en que la información percibida a nivel de la memoria fuente o social, impide la conformación de la memoria episódica permanente, que, posteriormente, será fundamental para el proceso de recuperación mediante el sistema nodal funcional de la memoria de trabajo para responder adecuadamente a las cuesiones planteadas. Por lo tanto, aunque el sistema de varianza explicativa ANOVA recoga solo las variables “Interacción Social” dimensión social), e “Interconceptos” y “Conceptos” (dimensión Cognitiva), el conjunto de las variables de ambas dimensiones está influyendo interactivamente en las limitaciones de la “Interaccción” como variable de primer orden de la varianza explicativa.
Lo mismo ocurre con la dimensión conductual, cuya varianza explicativa recoge la variable “Restricción”, la cual aparace como la segunda variable explicativa del modelo de regresión explicativo del autismo. Diferentes estudios muestran, asimismo, que la falta de conectividad neural implica una mayor necesidad específica cognitiva, lo cual influye en e incremento de la presencia de la variable “Rrestricción” hasta el 50%, que, junto con la variable “Estereotipias”, ambas correspondientes a la dimensión comportamental se relacionan directamente con los déficits en la conectividad cerebral- cerebelosa, debido a los trastornos neurológicos asociados o comórbidos, como es la demencia frontotemporal o los accidentes cerebrovasculares, que inciden directamente en los ganglios basales; la encefalitis autoinmune, asociada a una difunción de los circuitos prefrontales- córtico- basales; o de las vías córtico- estratales- talámico- corticales, que se relacionan con una sobreestimulación de la persona con TEA durante la elaboración voluntaria del circutido procesual de la información, lo cual funciona alrededor de forma directa del sistema GABAérgico, como así lo muestran los estudios de Resonancia Magnética, en los cuales, cuando los niveles de GABA son más bajos en la corteza cingulada anterior y en el estriado de personas, influye directamente en estos comportamientos, debido a reducciones considerables de la materia blanca, lo que influye, asímismo, en las demás necesidades relativas a la dimensión social y cognitivo- perceptiva.
En el componente práctico, existen muchas modalidades de intervención, siendo destacable el Sistema de Evaluación basado en Habilidades y un Sistema de Seguimiento, que aborda las Habilidades Lingüísticas y Funcionales, el cual incluye la implementación de tareas, tales como el desarrolllo de ámbitos de independencia personal, habilidades básicas de aprendizaje, habilidades académicas de orden superior y el ámbito de las habilidades motoras y lingüísticas, siempre, de acuerdo con las necesidades previamente evaluadas en cada niña o niño realizados dentro dentro del contexto lo más regular y ordinario posible.
En consecuencia, el proceso conectivo cerebral-cerebelosos constituye un elemento etiológico básico, que afecta al sistema perceptivo-cognitivo, por lo que no es posible descartar del análisis oficial del diagnóstico, lo que implicaría la necesidad de cambios significativos inmediatos en la definición actual de este trastorno, incluyendo los elementos conceptuales perceptivo- cognitivo-neurológicos, que ayudará a reducir la enorme cantidad de errores actualmente existentes en el diagnóstico del autismo y, en consecuencia, en los modos curriculares del tratamiento educativo.
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